Cultura Financiera – una estrategia de difusión

Finanzas PersonalesTodos tenemos que lidiar con decisiones financieras a diario. Algunas de ellas son decisiones sencillas (¿me voy en bus o taxi?) y otras exigen un procesamiento bastante más elaborado (¿uso mi gratificación para reducir deuda o me la gasto en regalos navideños?). En ambos casos existe un factor en común: la decisión que tomemos será causante, en mayor o menor medida, de la situación financiera en la que nos encontremos en el futuro.

Muchas personas no logran entender este concepto y toman decisiones financieras a lo largo de su vida sin considerar las consecuencias de éstas. Es decir, se toman el tema a la ligera. Al final del camino, cuando llegamos a la edad de jubilación, notamos que no hemos sentado las bases para tener una jubilación financieramente sólida. Nuestros ahorros son escasos, no hemos acumulado activos que aporten valor, seguimos cargando con deudas y pronto nos encontramos con un escenario en el que dependemos de otros para cubrir nuestros gastos más básicos.

Es importante que todos tengamos una estrategia financiera para que, durante nuestros años productivos, vivamos satisfaciendo nuestras necesidades actuales y acumulemos para seguirlas satisfaciendo luego. Tenemos el tiempo necesario para organizarnos y consolidar nuestra situación financiera poco a poco, pero muchas veces dejamos a la suerte las decisiones que nos permitirán lograrlo y terminamos en una posición vulnerable.

¿Cómo revertir esta situación? Definitivamente una de las grandes carencias y posibles causantes de esta situación es la falta de educación financiera. No existe un esfuerzo o una estrategia para difundir aquellos conceptos financieros que resultan vitales a la hora de administrar nuestras finanzas personales. Los colegios no incluyen programas de educación financiera. Las universidades y las empresas tampoco lo hacen. De hecho, si una persona toma la iniciativa y quiere encontrar información financiera no especializada y enfocada en personas (en lugar de empresas), tiene que hacer múltiples esfuerzos para llegar a ella.

Internet es una buena fuente de información. Existen una serie de páginas en español y en inglés que abordan el tema de manera clara. Si te interesa profundizar en el tema, te sugerimos ingresar a las siguientes páginas, que tienen un excelente contenido: Blog y Lana, Karla Bayly, El Peso Nuestro de Cada Día, Rico & Feliz, Planea tus Finanzas, Mejorar Finanzas, Budgeting in the Fun Stuff, Aloysa’s Kitchen Sink, entre muchas otras. Nosotros seguimos a todas estas páginas por la calidad de su contenido original y consideramos que son una gran fuente de información para quienes estén interesados en el tema.

Sin embargo, nuestro sistema educativo podría tomar cartas en el asunto e insertar la educación financiera como parte de la curricula estudiantil. En los colegios se podrían abordar los conceptos básicos a modo de introducción. Existen múltiples experiencias que confirman que puede enseñarse finanzas a los niños desde muy temprano en su formación, lo que podría favorecer a su capacidad de lidiar con el dinero y tomar decisiones financieras fundamentadas más adelante en sus vidas. Sus últimos años en el colegio podrían ser también una buena oportunidad de enseñar y consolidar el aprendizaje de conceptos fundamentales, como tasa de interés, productos financieros, presupuesto, etc.

La oportunidad y la necesidad de difundir estos conceptos se intensifica durante los años posteriores al colegio. Mientras estudiamos en la universidad o instituto y nos preparamos para salir al mercado laboral, estamos construyendo un conjunto de habilidades y conocimientos por los cuales alguien (quien nos contrate) nos pagará un sueldo en el futuro. Sin embargo, no nos preparamos para administrar correctamente ese sueldo. Y si no sabemos administrarlo, es muy probable que tomemos decisiones equivocadas durante esos primeros años: gastamos más de lo que ganamos, empezamos a acumular deudas, compramos cosas que están claramente fuera de nuestro alcance, no generamos ahorros, etc. La consecuencia: (cuando y si es que nos damos cuenta de estos errores) pasamos varios años más tratando de corregirlos y de crear un marco financiero saludable. Buena parte de estas decisiones podrían ser distintas si es que tuviéramos el conocimiento o la información necesaria antes de tomarlas.

La cultura financiera es una necesidad creciente y posee un impacto potencial enorme en la economía de las familias. Además, permite que todos manejemos conceptos con los cuales tenemos que convivir a lo largo de toda nuestra vida, especialmente durante nuestros años productivos, ofreciéndonos la oportunidad de tener el control de nuestras finanzas personales. A fin de cuentas, una persona con un plan financiero, que tome decisiones a conciencia, no estará estresada por dinero, tendrá mejor capacidad de concentración en sus labores y tendrá una posición sólida, “blindada” con los fondos de emergencia necesarios, los seguros apropiados y las inversiones y ahorros que le permitirán alcanzar sus objetivos de corto, mediano y largo plazo.

Fuente:finanzaspersonalesparatodos

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