Mostrando entradas con la etiqueta Fundéu BBVA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fundéu BBVA. Mostrar todas las entradas

BBVA renueva su apuesta por el español a través de Fundéu


Con el objetivo de impulsar el buen uso del idioma

La Fundación del Español Urgente (Fundéu) y BBVA han firmado un acuerdo de renovación por el que seguirán colaborando en la labor de promover el correcto uso del español en los medios de comunicación.

El director general de la Fundéu BBVA, Joaquín Muller, y el director de Comunicación de BBVA, Paul G. Tobin, renovaron por tres años el acuerdo de colaboración entre las dos entidades, con el objetivo de poner al alcance del público en general más herramientas para resolver dudas lingüísticas, con especial énfasis en facilitar la comprensión de la transformación digital que se vive en las sociedades actuales.

La Fundación del Español Urgente nació en febrero del 2005, con el apoyo y asesoramiento de la Real Academia Española. Creada como herramienta de consulta para los medios de comunicación, la Fundéu BBVA ha logrado expandir su conocimiento y sus recomendaciones a todo tipo de públicos.

Sus manuales, aplicaciones y buzones de consulta han apostado por acercar el lenguaje a la sociedad con temas de actualidad, anticipándose a las tendencias y dando respuesta de forma rápida y ágil a las dudas que genera el uso de la lengua. Sus recomendaciones diarias se publican en la web www.fundeu.es

Tecnología que crea oportunidades

Gracias a una aplicación puesta en marcha por Fundéu BBVA, ahora un dispositivo móvil es suficiente para resolver cualquier duda lingüística. Además, permite buscar entre las casi 2.500 recomendaciones y las más de 3.500 respuestas a dudas frecuentes, con la posibilidad de hacer consultas directas al equipo de lingüistas de la Fundación.

La herramienta está disponible gratuitamente en Venezuela para dispositivos con sistemas operativos Android e IOS. Permite al usuario estar actualizado y recibir en su dispositivo alertas cada vez que Fundéu publique una nueva recomendación lingüística relacionada con los temas de interés que podrá seleccionar el usuario.

Adverbios con posesivos: ¿delante de mí o delante mío?

Delante de mí, cerca de ti, detrás de ellos...es la variante más recomenable
 
La combinación de los posesivos mío, nuestro, tuyo… con cierto número de adverbios que indican relaciones espaciales y temporales es un motivo frecuente de duda, por lo que se exponen a continuación una serie de claves.

La regla general básica —que se aplica a encima, debajo, delante, detrás, dentro, fuera, enfrente, cerca, lejos, antes y después— es la siguiente:

• delante de mí, cerca de ti, detrás de ellos… Esta variante pertenece a la lengua común de todo el mundo hispanohablante y es la recomendable por ser la más aceptada.

• delante mío, cerca tuyo, detrás suyo… El empleo del posesivo está muy difundido en muchos países y estácada vez más asentado en todos los registros de la lengua, incluso en la escrita, aunque muchos hablantes cultos lo perciben como incorrecto.

• delante mía, cerca tuya, detrás suya…
Esta forma, con el posesivo en femenino, es mucho menos frecuente, no se usa con todos los adverbios y es la más desprestigiada.

Además, conviene tener presentes las siguientes observaciones:

• alrededor de. En este caso, es parte de la lengua general el empleo de los posesivos mío, tuyo, suyo…, pues se trata de la contracción de la partícula al y el sustantivo, hoy muy poco usado, rededor.

• en contra de. Dado que contra aquí es un sustantivo femenino, el posesivo pospuesto ha de concordar con él en femenino, por lo que no ofrecen problema alguno los giros en contra mía, tuya, suya…, como tampoco lo tienen las construcciones similares a costa mía, de parte tuya, en presencia suya, a pesar nuestro o al lado mío.

Fuente: Fundéu BBVA

De más no es lo mismo que demás




"De más" significa: de sobra o en demasía; mientras que "demás" significa otras personas o cosas
 
El adjetivo demás no significa lo mismo que la construcción adverbial de más, por lo que es recomendable no confundirlos.

Resulta muy habitual encontrar en los medios de comunicación un uso indistinto de demás y de de más, como en las siguientes frases: «Harrison Ford acude a Cannes con unos cuantos años demás», «Al festival de Eurovisión asistieron cantantes, artistas y de más» o «Esa pregunta está demás».

El Diccionario panhispánico de dudas señala que no han de confundirse estos términos. Demás es un adjetivo que significa ‘otras personas o cosas’ mientras que la construcción adverbial de más significa ‘de sobra o en demasía’, por lo que no pueden emplearse indistintamente.

En los ejemplos anteriores lo correcto hubiera sido escribir «Harrison Ford acude a Cannes con unos cuantos años de más», «Al festival de Eurovisión asistieron cantantes, artistas y demás» y «Esa pregunta está de más».

Fuente: Fundéu BBVA

Fútbol: claves para redactar mejor

Con motivo de la celebración de la Copa América en los Estados Unidos y la Eurocopa en Francia, se recuerdan algunas claves para evitar el empleo inapropiado de expresiones o términos españoles y el abuso de extranjerismos en las informaciones sobre acontecimientos futbolísticos.

1. Fútbol y futbol, acentuaciones válidasLas formas futbol, usada en México y Centroamérica, y fútbol, extendida en el resto de América y en España, son adaptaciones válidas del anglicismo football.

2. Córneres, plural de córner
La palabra córner (plural córneres) necesita tilde por ser llana, acabada en consonante distinta de –n o –s. Convive con las expresiones saque de esquina o tiro de esquina.

3. Penalti, mejor que penalty
La grafía adecuada es penalti, mejor que la forma original inglesa penalty. El plural correspondiente es penaltis, no penalties ni penaltys. Además, se recuerda que la variante penal es la forma más extendida en América.

4. Los fuera de juego y los fueras de juego, plurales válidos

Los fuera de juego y los fueras de juego son plurales adecuados de la expresión el fuera de juego.

El sustantivo órsay, adaptación creada a partir de la voz inglesa offside, se escribe con tilde por ser una palabra llana que no termina en vocal, ene ni ese.

5. Golaveraje, alternativa a goal average
Tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas, la españolización de la expresión inglesa goal averagees golaveraje. Junto con este anglicismo adaptado conviven las expresiones diferencia (o promedio) de goles.

6. Entrenamiento y entreno
La voz entreno, ampliamente extendida en América y cada vez más usada también en España, es una varianteválida de entrenamiento. Además, es posible decir que un jugador se entrena o que un jugador entrena.

7. Árbitro, referí o réferi
La persona que se encarga de hacer cumplir el reglamento puede llamarse árbitro, colegiado o, a partir del inglésreferee, referí o réferi, con pronunciación aguda o esdrújula, estas últimas más frecuentes en América.

8. Hat-trick es triplete
Triplete o tripleta son alternativas en español al anglicismo hat-trick, que se refiere al hecho de que un mismo jugador marque tres tantos en un mismo encuentro.

9. Por la banda, preferible a por banda
Se aconseja mantener el artículo en la expresión por la banda derecha/izquierda.

10. En la pierna derecha, no en su pierna derecha
El empleo del adjetivo posesivo en lugar del determinante es un uso del francés y del inglés que conviene evitar. Por tanto, lo adecuado sería decir «Se lesionó en la pierna derecha», en lugar de «… en su pierna derecha».

11. Presión, mejor que pressing
El sustantivo presión, empleado en los deportes con el sentido de ‘acoso que un equipo ejerce sobre el adversario, ya sea en bloque o individualmente, para dificultar sus acciones’, es preferible al anglicismo pressing.

12. Ganar por y ganar de
Con los verbos perder y ganar, cuando se alude a la diferencia en el resultado de un deporte, es posible emplear las preposiciones por y de: «Ganó por cuatro goles» y «Ganó de cuatro goles»; mientras que, si se expresa el resultado, solo es adecuado emplear por: «Ganó por cuatro a dos».

13. Las faltas se señalan, no se señalizan
Señalizar significa ‘colocar señales en un lugar, especialmente señales de tráfico para regular la circulación’, y señalar, entre otras acepciones, ‘hacer señal para dar noticia de algo’, de modo que, en fútbol, las faltas seseñalan, no se señalizan. Tampoco es adecuada la expresión marcar una falta (o un penalti) para indicar que se ha señalado.

14. Alinea, no alínea
El verbo alinear nunca lleva tilde en la vocal i de la raíz (aline-), por lo que lo apropiado es escribir alineo,alineas, alinea, alinean, entre otras formas conjugadas, y no alíneo, alíneas, alínea ni alínean.

15. Favoritismo no es ‘condición de favorito’
Para designar la cualidad de favorito no debe emplearse el término favoritismo, que se refiere a ‘un trato de favor injusto que recibe alguien en perjuicio de otro’. Del mismo modo, que un equipo gane con autoridad no significa que sea autoritario.

16. MVP, sigla innecesaria
Es aconsejable que se emplee mejor jugador, jugador mejor valorado, jugador más valioso, etc. y no la sigla MVP (most valuable player).

17. Fan zone es zona de aficionados
Zona de hinchas, aficionados, seguidores o forofos, o zona para la hinchada, la afición o, en algunos países, para la fanaticada o la porra son equivalentes en español preferibles a fan zone.

18. Tiempo de descuento y tiempo añadido, alternativas correctas
Tanto tiempo de descuento como tiempo añadido son expresiones válidas, ya que se añaden unos minutos que antes se habían descontado.

19. Derbi, adaptación de derby
Derbi es la adaptación gráfica de la voz inglesa derby, término con el que se alude al ‘partido disputado casi siempre entre dos equipos que mantienen gran rivalidad por pertenecer a una misma ciudad, región o autonomía’; mientras que clásico y superclásico suelen emplearse para el ‘partido de máxima rivalidad entre dos equipos muy laureados de un mismo país’.

20. Espray, con e, mejor que spray
La grafía espray, con e inicial, es preferible en español al anglicismo spray, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas.

Fuente: Fundéu BBVA

Se rescinden contratos, no personas

El verbo rescindir se emplea para expresar que un contrato o una obligación se anula o se deja sin efecto, por lo que no equivale a prescindir, despedir o abandonar.

En los medios de comunicación pueden verse en ocasiones frases como las siguientes: «Se decidió rescindir a casi 900 empleados», «Podría lograr que el jugador rescinda con el Estudiantes», «El hasta ahora presidente ha rescindido y lo anunciará este miércoles» y «Arabia Saudí rescindirá a España el AVE a La Meca».

Según el Diccionario académico y otros, como el General de Vox, el Clave o el Diccionario de español actual, el verbo rescindir significa ‘dejar sin efecto un contrato, una obligación, una resolución judicial, etc.’ y se construye con un complemento que expresa qué es lo que se rescinde.

Es impropio, por tanto, su empleo sin este complemento y atribuyendo al verbo el sentido de prescindir de, destituir, cesar, dimitir, despedir, abandonar, renunciar…, aplicado por lo general a las personas, más raramente a cosas, a las que afecta el contrato al que se alude.

En consecuencia, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Se decidió despedir/rescindir el contrato a casi 900 empleados», «Podría lograr que el jugador abandone el Estudiantes», «El hasta ahora presidente ha dimitido y lo anunciará este miércoles» y «Arabia Saudí rescindirá a España el contrato del AVE a La Meca».

Fuente: Fundéu BBVA

La primera vez, mejor que la primer vez

Según la Gramática académica, los numerales ordinales primero y tercero solo adoptan sus variantes apocopadas ante sustantivos masculinos, mientras que se recomienda mantener la forma plena ante los femeninos

Primer y tercer, formas apocopadas de los numerales ordinales primero y tercero, se emplean preferentemente solo ante sustantivos masculinos.

En la prensa, sin embargo, es frecuente encontrar frases como «Fue ayer cuando se produjo la primer reacción de uno de los gremios más afectados por la llegada de este nuevo servicio», «No es la primer vez que el portero muestra su apoyo al conjunto inglés» o «Es la primer vez que el presidente en funciones acude a un Pleno de la cámara para dar explicaciones sobre su gestión política».

Según indica la Gramática académica, los numerales ordinales primero y tercero solo adoptan sus variantes apocopadas ante sustantivos masculinos, mientras que se recomienda mantener la forma plena ante los femeninos. Se habla así de el primer piso o el tercer balcón, pero no de la primer planta o la tercer terraza.

Por este motivo, en los ejemplos anteriores lo más adecuado habría sido escribir la primera reacción y la primera o tercera vez: «Fue ayer cuando se produjo la primera reacción de uno de los gremios más afectados por la llegada de este nuevo servicio», «No es la primera vez que el portero muestra su apoyo al conjunto inglés» y «Es la primera vez que el presidente en funciones acude a un Pleno de la cámara para dar explicaciones sobre su gestión política».

Se recuerda además que primer y tercer también se usan si hay otras palabras entre el ordinal y el nombre («Mi primer gran amor»), aunque es opcional si tras ellos hay otro adjetivo similar unido con y («El primer y último día» o bien «El primero y último día»), tal como explica el Diccionario panhispánico de dudas.

Fuente: Fundéu BBVA

Undécimo y decimoprimero formas válidas

En caso de escribir decimoprimero, en una sola palabra, el primer elemento no lleva tilde

Tanto undécimo como decimoprimero son formas válidas como ordinales correspondientes al número once.

Pese a que la Academia venía considerando que, frente a la etimológica undécimo, la forma decimoprimero —formada por analogía con el resto de la serie de los ordinales— era incorrecta para referirse a lo ‘que sigue inmediatamente en orden al décimo’, en la Ortografía última señala ya que ambas formas son válidas, aunque eluso culto sigue utilizando preferentemente undécimo.

En caso de escribir decimoprimero, en una sola palabra, el primer elemento no lleva tilde y permanece invariable en masculino, mientras que, si se opta por décimo primero, en dos palabras, el primer elemento mantiene el acento ortográfico y ha de concordar con el sustantivo: décimo primer disco y décima primera edición.

Por lo tanto, ejemplos encontrados en los medios de comunicación como «HP inaugura su decimoprimer centro de innovación es España» o «La venta de música cae en España por decimoprimer año consecutivo» son tan apropiados como «El Real Madrid sueña con la undécima tras dejar en el camino al Manchester City» y «Somos los undécimos fabricantes mundiales de coches y tenemos uno de los parques móviles más viejos de Europa».

Esto mismo sucede con las formas para el ordinal correspondiente al número doce: decimosegundo y duodécimo.

El Diccionario académico recoge asimismo la forma onceno, que se usa más en algunos países de América. Esta voz se emplea en ocasiones como un adjetivo equivalente a undécimo y decimoprimero, aunque es más frecuente encontrarla como un sustantivo tanto en masculino como en femenino (onceno y oncena) para referirse a los once jugadores de un equipo de fútbol («Vega mantendrá onceno y sistema»).

Fuente: Fundéu BBVA

láser, plural láseres

El plural de el láser es los láseres, no los láser, los lásers ni los lasers.

En algunos medios de comunicación se encuentran frases como «Inventan una navaja de afeitar que funciona con lásers» o «Se trata de un rayo de luz formado por docenas de lasers que se unirán en un punto sobre la atmósfera».

De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, «los préstamos acabados en las consonantes -n, -l, –r, -d, -j, -z hacen el plural en -es», como en el caso de gánster/gánsteres y esmoquin/esmóquines, entre otros.

La palabra láser, recogida en el Diccionario académico desde 1984, es la adaptación al español del acrónimo inglés laser (light amplification by stimulated emission of radiation o amplificación de luz por emisión estimulada de radiación) y lleva tilde en la a por tratarse de una palabra llana acabada en una consonante distinta de n y s; su plural es láseres.

Por tanto, en los ejemplos anteriores, habría sido preferible escribir «Inventan una navaja de afeitar que funciona con láseres» o «Se trata de un rayo de luz formado por docenas de láseres que se unirán en un punto sobre la atmósfera».

En cambio, cuando el sustantivo láser aparece en aposición a otro nombre, como en espada láser o rayo láser,permanece invariable al hacer el plural de esas expresiones: las espadas láser o los rayos láser.

Fuente: Fundéu BBVA 

Cervantes: claves de redacción

Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Cervantes, se ofrece a continuación una serie de claves sobre la escritura más apropiada de algunos términos que pueden aparecer en las informaciones relacionadas con esta conmemoración:

1. Los títulos de los libros, en cursivaLos títulos de los libros se escriben en cursiva (o, en su defecto, entre comillas) y con mayúscula inicial solo en la primera palabra y en los nombres propios: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Los trabajos de Persiles y Sigismunda…

2. El Quijote
El título abreviado con el que se suele aludir a su principal obra es «el Quijote». De acuerdo con la Ortografía, el artículo se escribe en redonda y en minúscula, y si va precedido de las preposiciones a o de, lo adecuado es emplear las formas contractas al y del: «La segunda parte del Quijote».

3. El tratamiento don, con minúscula
El tratamiento don, que acompaña habitualmente al nombre del personaje protagonista de la novela, se escribecon minúscula inicial: don Quijote.

4. El manco de Lepanto y el príncipe de los ingenios
De acuerdo con la Ortografía académica, las aposiciones explicativas descriptivas que acompañan a nombres propios, y a veces hasta los sustituyen, se escriben con minúsculas: el manco de Lepanto y el príncipe de los ingenios.

5. Cervantino y cervantista no significan lo mismo
No es lo mismo cervantino, que es lo perteneciente a Cervantes o que tiene rasgos de su obra (personajes cervantinos), que cervantista, el especialista en la vida y obra de dicho escritor.


Fuente: Fundéu BBVA

Mosquito Aedes aegypti, no mosquito aedes

El nombre científico del mosquito que transmite el virus del Zika es Aedes aegypti, no simplemente Aedes.

En las noticias pueden encontrarse frases como las siguientes: «Se dio en madres que habrían sido infectadas por el mosquito aedes», «Comenzó el monitoreo del mosquito “Aedes” en Córdoba», «El aedes es un mosquito gris y pequeño que se distingue por presentar bandas blancas en su abdomen».

El género cuyo nombre científico es Aedes comprende más de un centenar de especies, entre las cuales está también el mosquito tigre, y por ello no resulta apropiado por falta de exactitud aplicar este nombre a los mosquitos cuyo nombre científico preciso es Aedes aegypti, con mayúscula en el primer elemento y en cursiva (o entre comillas, si no se dispone de este tipo de letra).

Tampoco es apropiado como nombre común de este insecto, pues normalmente ha recibido la denominación demosquito de la fiebre amarilla, por ser esta una de las enfermedades que puede transmitir (aunque no la única).

Así, en los ejemplos anteriores podría haberse escrito, por ejemplo, «Se dio en madres que habrían sido infectadas por el mosquito de la fiebre amarilla», «Comenzó el monitoreo del mosquito Aedes aegypti en Córdoba» y «El Aedes aegypti es un mosquito gris y pequeño que se distingue por presentar bandas blancas en su abdomen».

Fuente: Fundéu BBVA

Género en ciudades y países

Ante las dudas que se presentan a la hora de concordar en género los nombres de los países y las ciudades con los artículos, adjetivos y otras palabras que los acompañan, se ofrece a continuación una serie de claves, tomadas de la Gramática académica, aunque no existen normas fijas y se trata más bien de reglas orientativas:

1. Los nombres de países que terminan en a átona suelen ser femeninos: «Una Dinamarca conmocionada está alerta contra el terrorismo».

2. El resto de los nombres de países -es decir, los que terminan en consonante, o en a tónica u otra vocal- suelen ser masculinos: «El Japón de hoy no es el Japón de hace un siglo», «El primer ministro dijo que dirigiría un Canadá más abierto al mundo».

3. Los nombres de ciudades que terminan en a, sea tónica o átona, suelen ser femeninos: «Le canta a esa Lisboa que Fernando Pessoa le enseñó».

4. El resto de los nombres de ciudades -es decir, los que terminan en consonante o en vocal distinta de a- suelen ser masculinos, aunque también es muy frecuente el femenino por influjo del sustantivo ciudad: «Se percibe un Berlín plagado de heridas de guerra», «Colectivos urbanos trabajan por una Caracas más humana».

5. Cuando se antepone todo, el género alterna en todos los nombres de ciudades: todo Bogotá o toda Bogotá. En España y México, se emplea el giro el todo, siempre masculino, para referirse a la élite social: el todo Barcelona.

Fuente: Fundéu BBVA

El lenguaje en las redes sociales tiene que emocionar, según los expertos

 La comunicación en las nuevas redes sociales no solo tiene que informar sino «emocionar», y ello se consigue a través del texto, prestando atención al contenido y no sólo al continente, y cuidando el uso de la lengua.

Este ha sido el mensaje lanzado por el corrector de estilo Xosé Castro y por Judith González, asesora lingüística de la Fundéu BBVA, en la conferencia «Dime cómo escribes y te diré cómo eres» que ambos han ofrecido en la localidad de Gandía (Valencia, España), dentro del congreso sobre redes sociales Comunica 2.0.

«Las erratas son muchas veces las últimas en abandonar el barco», se «cuelan» en las noticias e informes, ha señalado González en declaraciones a Efe, quien ha advertido de la importancia del uso de la lengua en la imagen que se proyecta en las redes.

A su juicio, en los mensajes que transmitimos por las redes «nos jugamos nuestra reputación e influencia» y lo importante al final es comunicar bien lo que queremos que llegue al destinatario.

La nueva «gramática multimedia» generada con las redes sociales ha llevado a la perdida de recursos, «hay que ser más breve» en el mensaje, pero por otra parte permite la creación de hipervínculos con enlaces a fuentes, opiniones y antecedentes que se convierten en un arma «potentísima de información», añade.

Ahora bien, Castro advierte de que se está creando una figura de comunicador sin conocimientos de periodismo, los hoy llamados «influenciadores», una especie de «prescriptores» de la actualidad cuyas fuentes pueden ser cuestionables.

Las empresas, señala Castro, «se están dando cuenta de que les dan caña en las redes sociales porque comunican mal, porque se han puesto en manos de una persona que sabe mucho de informática y redes sociales, pero no tiene base de comunicación», y aboga por un perfil mixto de informático o experto en redes y periodista.

En la primera jornada del congreso se han tratado también aspectos como la explotación estratégica de los datos, el destino turístico 2.0, y el emprendimiento en nuevos medios.

También ha intervenido Marga Cabrera, codirectora del encuentro, y autora, junto a Bárbara Yuste, del libro Emprender en periodismo. Nuevas oportunidades para el profesional de la información, basado en un estudio de casos de éxito de nuevos medios españoles y latinoamericanos.

El 90 % de los emprendedores encuestados en el estudio aseguran ser ahora «más felices» porque han iniciado un proyecto ilusionante y por su independencia, a pesar de trabajar más horas y ganar menos dinero, explica Cabrera.

La mayoría de estos emprendedores son profesionales, con experiencia en medios de comunicación, que decidieron asumir el reto de crear el medio en el que querían trabajar pero que no existía.

El éxito en la mayoría de los casos, añade Cabrera, es haber puesto en marcha un proyecto que se diferencia, que aporta algo nuevo, y haberse rodeado de colaboradores con prestigio.

severo no es lo mismo que grave

El término severo, en español, equivale a ‘riguroso, áspero, duro en el trato’ o ‘exacto y rígido’, y no a extremo, grave,importante o serio, acepciones estas que sí tiene la voz inglesa severe. 



Sin embargo, es habitual encontrar en los medios frases como «Cáritas alerta de que la pobreza severa afecta ya a tres millones de personas en España» o «La crisis aumenta la pobreza severa que afecta ya a tres millones de personas».

El Diccionario panhispánico de dudas explica que usar severo con el significado de grave,serio, importante o extremo es un calco inapropiado de la palabra inglesa severe.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo más adecuado habría sido «Cáritas alerta de que la pobreza extrema afecta ya a tres millones de personas en España» y «La crisis aumenta la pobreza extrema que afecta ya a tres millones de personas».

Este calco, aunque muy asentado, es igualmente censurable en la jerga médica, y así lo critican algunas obras como el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, o el Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, de Fernando A. Navarro. En este ámbito puede sustituirse por distintas formas según el contexto concreto: grave («insuficiencia cardíaca grave»); intenso, fuerte («dolor intenso», «fuertes náuseas»); extenso («soriasis extensa»).

Fuente: fundeu.es

huso horario y no uso horario

Cada una de las veinticuatro partes imaginarias en que se divide la superficie terrestre y en las que rige la misma hora es un huso horario, escrito con h, no uso horario.

La confusión se debe a la creencia de que se trata del sustantivo uso, y por eso muchas veces se encuentra la expresión uso horario, cuando en realidad el término adecuado es huso que proviene del latín fusus, como recoge el Diccionario académico.

No resulta difícil encontrar en los medios de comunicación frases como «El Congreso se plantea utilizar el uso horario británico en España para facilitar la conciliación» o «Los actuales anfitriones tienen la peculiaridad de ser los primeros en desarrollar el torneo con diferente uso horario», en las que lo adecuado habría sido escribir huso horario.

Fuente: fundeu.es

Duodécimo no es lo mismo que doceavo

No es adecuado emplear, tal como señala el Diccionario panhispánico de dudas, los numerales fraccionarios (onceavo, doceavo...) como ordinales (undécimo, decimosegundo…).

Sin embargo, existe cierta tendencia a emplear los fraccionarios como ordinales y de esta forma pueden verse frases como «La leonesa Carolina Rodríguez es la onceava mejor gimnasta a nivel mundial» o «Los trabajadores entran hoy en su quinceava jornada de huelga», donde lo adecuado habría sido escribir undécima y decimoquinta, respectivamente.

En cambio, según la Nueva gramática de la lengua española, los numerales ordinales sí pueden funcionar como fraccionarios: «Se quedó con la duodécima parte del premio» (o decimosegunda) o «Le perteneció la undécima parte de las ganancias» (odecimoprimera), aunque sigue siendo preferible emplear el fraccionario y decir «… la doceava parte del premio» y «… la onceava parte de las ganancias».

Fuente: fundeu.es

Goles en propia puerta ¿adrede?

Quien más quien menos, todos sabemos que prefijo es lo que ‘figura o se coloca delante’ de un número o una palabra, ya sea el 34 para llamar a España desde el extranjero, ya sea el elemento compositivo auto-, que se añade a sustantivos o verbos con un significado reflexivo cercano a ‘propio’, ‘de uno mismo’ o ‘hecho por uno mismo’.

Así, por ejemplo, si un pase es la ‘entrega de la pelota a un compañero de equipo’, un autopase es el ‘pase que da y recibe un mismo jugador obviando al contrario que lo obstaculiza’. Del mismo modo, si un árbitro comete un error, probablemente recibirá más de una crítica; mientras que el entrenador que reconoce la mala disposición de sus jugadores sobre el terreno hará autocrítica.

Conforme a este criterio —aunque solo en apariencia—, se está extendiendo entre periodistas y aficionados el sustantivo autogol para referirse al gol en propia puerta opropia meta: «El defensa almeriense Sebastián Dubarbier ha marcado un autogol, ha cometido un penalti y ha sido expulsado» o «En una contra, con el Valladolid tratando de llegar al área ilicitana, Fidel llegó hasta la línea de fondo y su centro casi provoca un autogol de Rueda».

Sin embargo, conviene aclarar que el prefijo auto- encierra un matiz de voluntariedad que, de acuerdo con el Diccionario académico, permite distinguir entrelesionarse y autolesionarse. En efecto, tanto el futbolista que intenta un autopase como el entrenador que practica la autocrítica lo hacen motu proprio; mientras que el futbolista que se pusiera por objetivo ser pichichi en propia puerta seguro que terminaba viendo los partidos desde la grada y pagando la entrada al estadio.

Esta idea de acción voluntaria se aprecia con claridad —incursionando en el baloncesto por una vez— en el sustantivo análogo autocanasta. Cuando en 1962, a instancias de su entrenador, el jugador del Real Madrid Lorenzo Alocén encestó en su propia canasta deliberadamente para perder solo por dos puntos la ida de los cuartos de final contra el Ignis Varese, la FIBA se vio movida a enmendar su reglamento para que esta clase de jugadas no se repitieran: «La autocanasta anotada en los últimos instantes de un partido que evite un empate como resultado final —se decidió— comportará la inmediata descalificación del equipo al que pertenezca el jugador autor de la autocanasta».

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «El defensa almeriense Sebastián Dubarbier ha marcado un gol en propia puerta, ha cometido un penalti y ha sido expulsado» o «En una contra, con el Valladolid tratando de llegar al área ilicitana, Fidel llegó hasta la línea de fondo y su centro casi provoca un gol en propia meta de Rueda».

Tal como se ha dicho que prefijo es lo que se coloca delante, de la misma manera la deportividad merece ser la actitud antepuesta o preferida de cuantos disputan la Liga BBVA. Ello excluye marcar autogoles para perder a propósito en partidos amañados y supone, en cambio, consolar al compañero que despeja sin fortuna un balón que termina en las redes de su propio equipo.

Fuente: fundeu.es

Favoritismo no equivale a condición de favorito

¿Quién ganará la Copa Confederaciones?, ¿asistiremos a una final entre España y Brasil? Sin duda, todas las apuestas apuntan como favoritas a estas dos selecciones, exponentes del fútbol de combinación.

Tanto tocan el esférico los anfitriones brasileños que por pasar intentan pasar hasta la pelota de ser España la máxima candidata al título: «Neymar, el ídolo de la selección brasileña, reconoció este jueves el favoritismo de España en la Copa Confederaciones», señalan algunos medios sin suficiente rigor lingüístico.

La Roja, por su parte, gracias a los éxitos cosechados en las últimas citas continentales y mundiales, se muestra segura de sí misma y de su estilo de juego; no solo no se siente presionada, sino que asume con naturalidad su condición de favorita, hasta el punto de golear anoche a Tahití por diez a cero sin recrearse en florituras, mostrando en todo momento el máximo respeto hacia su rival.

Esto de la condición de favorita es motivo de doble satisfacción: por un lado, alegra la boyante autoestima de la Roja, que en los últimos años se ha desquitado de décadas de frustraciones; por otro, complace el uso esmerado del idioma, expresando lo que se desea, en vez de plantar semillas insidiosas sin pretenderlo.

Y es que hablar de favoritismo, de acuerdo con el Diccionario académico, supone una‘preferencia dada al favor sobre el mérito o la equidad, especialmente cuando aquella es habitual o predominante’. ¿Sugería Neymar que España contaba con favores arbitrales? Probablemente no. Más bien, a buen seguro, quería tan solo reconocer la ventaja futbolística del equipo español.

Vicente del Bosque, que es hombre sabio, sí utiliza favoritismo con acierto: «No me mueve el favoritismo con Casillas», afirma, esto es, no lo elige como titular por preferencia arbitraria, sino por su trayectoria en el equipo nacional y por el estado de forma mostrado en los entrenamientos. En cuanto a las posibilidades de lograr el único título que le falta a este grupo de futbolistas ganadores, afirma de nuevo con acierto: «Nos colocan como favoritos y no lo ocultamos», es decir, acepta sanamente la primacía que le otorgan los rivales. Se la han ganado.

Fuente: fundeu.es

El fútbol es cultura

Si viajar abre horizontes, no cabe duda de que el fútbol es cultura. No ya solo por los continuos desplazamientos a que se ven obligados los equipos para disputar los partidos de una punta a otra del país, sino también, clamorosamente, por el despliegue de medios de transporte implicados en la práctica en sí del balompié.

¿Que el esférico sube a las nubes y avanza sin fuerza por el aire? El saque de la falta ha sido un globo. ¿Que el atacante tiene una arrancada tan veloz que no existe defensa que lo frene? De fijo se deberá al portentoso tren inferior del delantero. ¿Y qué ocurre en aquellos días aciagos en los que no sale nada de cuanto se ensaya en los entrenamientos durante la semana? Pues que los jugadores no reman en la misma dirección, la defensa hace agua, el equipo se va a pique y hasta el capitán, en fin, termina naufragando.

Más aún: cara a cara con un lateral, muchos extremos optarán, como maniobra de distracción, por hacer mil bicicletas; y si un planteamiento es ultradefensivo y pelea por mantener su portería a cero, se dirá que el entrenador ha puesto el autobús; mientras que al equipo que no suda la camiseta se le reprochará —con razón— que pretendía ganar sin bajarse del autocar.

¿Una derrota inesperada? Se trata de un patinazo. ¿El jugador corre a velocidad vertiginosa? Sube la banda como una moto. ¿Le sobran kilos y está en baja forma? Los rivales le pasan como aviones… Y así sigue este ajetreo, felizmente creativo, hasta que, a fuerza de ganar y ganar, el líder se distancia y mira a sus perseguidores por el retrovisor.

Al final, claro, después de tanto viaje, lo suyo es hacer un poco de turismo, de modo que hay regates de museo, goles para enmarcar, auténticas obras de arte y partidos considerados un monumento al fútbol. ¿Alguien puede discutirlo? El fútbol es cultura. O lo que es lo mismo: el fútbol, escultura.

Fuente: Fundeu 

Bajo palos qué significa en el fútbol

El regreso de Iker Casillas a los entrenamientos revitaliza una muletilla que tiene más de cornada que de soporte idiomático: bajo palos. «Casillas ya se entrena a tope bajo palos», se nos informa. Ni siquierabajo los palos, con el artículo que le correspondería si el giro en sí fuera preciso. No, simplemente bajo palos.

Y no se trata de un invento nuevo en modo alguno, pues locutores, cronistas y redactores en legión destacan con el mismo latiguillo innúmeros lances del juego: «El defensor saca el esférico bajo palos», «El acierto bajo palos de Iraizoz», «Un córner que despejó bajo palos André Castro», «No va a ser fácil encontrar a un portero que iguale a Valdés bajo palos»…

Sin duda, todas estas oraciones pueden escribirse con un estilo más sobrio, esto es, sin visión doble, pues de los tres palos que conforman la portería solo uno se sitúa por encima de los futbolistas o, lo que es lo mismo, únicamente se está bajo un palo: el larguero, en singular.

Así pues, salvo que se pretenda propinarle un palo al español, lo apropiado habría sido escribir los ejemplos anteriores de la siguiente manera: «El defensor saca el esférico sobre la línea de gol», «El acierto de Iraizoz entre los tres palos», «Un córner que despejó bajo el larguero André Castro» o «No va a ser fácil encontrar a un guardameta que iguale a Valdés en la portería».

En el país de los inventos con palo —la fregona, el chupachús—, ¿no convendría utilizar esta palabra con especial cuidado?

Fuente: Fundéu

¿Messi es un crack?

Desde luego, pero también un astro, un fenómeno, una estrella, un superclase, un genio, un portento, un monstruo…; lo que es lo mismo, pero dicho en español.




Esto de crack se usa tan a menudo en la prensa, en las retransmisiones deportivas y en las tertulias radiofónicas y televisivas que está desplazando a un sinfín de palabras genuinas con las que ya expresábamos que alguien es prodigioso, magnífico, extraordinario, magistral.

No es una palabra incorrecta, no se trata de una barbaridad, pero es un anglicismo que no tiene por qué arrinconar otros términos de gran solera en nuestra lengua, tanto o más eficaces y precisos.

El Diccionario panhispánico de dudas recoge crack, pero con la grafía crac, pues la secuencia ck es ajena al español, y explica que su plural es cracs; además, el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos, señala que su género es el masculino, incluso cuando se refiere a una mujer, aunque el uso reciente parece estar imponiendo crac como sustantivo común: el crac y la crac.

Por tanto, recordemos que, si bien es un término correcto, existen muchos otros sinónimos en román paladino, que entrañan menos complicaciones y posibilidades de equivocación que crac; palabra esta, para colmo, que a fuerza de tanto aparecer termina resultando cansina y obliga a crear términos aún más superlativos, como megacrac osupercrac.

Fuente: Fundéu