En Ruta Quetzal BBVA, un solo minuto puede cambiarte la vida


“Puedo hablar de estos días como si fueran una eternidad, pero es que la verdad, no hay manera de describir un simple día acá porque 24 horas o incluso un solo minuto, pueden cambiarte la vida”, así de rotunda se muestra Valentina, una de las caraqueñas que participa en esta vigésimo octava edición de Ruta Quetzal BBVA.

“Yo como venezolana, y por lo tanto como americana, no guardaba expectativas monumentales sobre Panamá, solo sabía que la selva del Darién sería una dura experiencia, y en cuanto a eso, no me equivocaba. Pero llegar a Europa, con las ganas que yo tenía de venir… ha sido impresionante. Bruselas me pareció una ciudad bonita, llena de flores y con olor a chocolate en cada calle, como Gante, Brujas y Amberes”.

A Paola le ha encantado Brujas: “es súper interesante, tiene una gran cantidad de años, ¡hay casas hasta del siglo V, imposible de creer pero cierto!”, dice con mucho entusiasmo. “¡Es la ciudad del chocolate, los gauffres y la cerveza, los hay por todos lados, incluso los niños tomaban cerveza hace muchos años porque el agua del canal no era potable!”.

Aunque lo que comió Jefferson en Brujas lo disfrutó como nunca –papas y perro caliente-, es la de París la que siempre recordará. Pero no precisamente por la comida en sí -un sándwich y una banana- sino por la vista tan espectacular que tiene frente a él: la Torre Eiffel. “Estoy tan bien acá que no quiero volver a mi casa. Estoy disfrutando muchísimo: hoy en París paseando por una ciudad de película, ayer en Brujas comiendo gauffres y papas, el anterior en Gante, el anterior en Amberes, el otro en Bruselas… ¡Es imposible aburrirse! Esta aventura noto que me está transformando, antes solo vivía para mí, y ahora soy capaz de tener una visión más amplia del mundo y de todos los que me rodean, ya no todo gira alrededor de mí”, dice pensativo, mientras con una mirada soñadora, observa el símbolo de Francia.






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