Karoshi es un término denominado al fenómeno “muerte por exceso de trabajo”. En países como Japón, las cifras alcanzan hasta el 20% de trabajadores que presentan dicho trastorno. El primer caso se produjo en 1969, cuando un empleado falleció de paro cardiaco con 29 años. Debido a este efecto, el gobierno japonés creó en 1988 el Consejo de Defensa Nacional para Víctimas del Karioshi, y se estima que hasta la fecha han fallecido unas 10.000 personas por esta causa.
El karoshi se ha convertido en un importante problema social en Japón, pero ¿pasa lo mismo en nuestra sociedad? Entre un 7% y un 12% de los españoles mantiene una relación patológica con su trabajo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) pone de manifiesto que el 8% de los españoles activos, dedican más de 12 horas diarias a su profesión para dejar a un lado su vida personal y familiar (en la que se incluye el ocio, descanso y disfrute).
Nuestra sociedad empieza a tener un ambiente de trabajo competitivo en el que se exigen altísimos niveles de producción, y no es tanto la cantidad de trabajo que una jornada pueda llegar a tener, sino el tiempo de trabajo, es decir, sostener dichas jornadas por periodos de tiempo largo y continuo, sin el tiempo suficiente de recuperación.
La clave, por tanto, está en introducir en nuestro sistema un periodo de recuperación entre jornada y jornada, ya que nos puede llegar a ocasionar graves trastornos. El exceso de trabajo puede convertirse en un comportamiento adictivo, porque incentiva el estrés mediante diferentes hormonas como la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol, las cuales son altamente adictivas, de igual forma, si trabajamos en modo de “alta intensidad” por periodos largos de tiempo, progresivamente perdemos la habilidad de disminuir el ritmo y mantener constante dicha situación. Si se excede, podemos llegar a convertirnos en “adictos al trabajo” lo que es considerado como un desorden de comportamiento obsesivo y compulsivo, y genera fallecimientos o incapacidad laboral de origen cardiovascular (accidente cerebrovascular, infarto de miocardio o insuficiencia cardíaca aguda).
Pero en nuestra sociedad, la adicción al trabajo está bien vista, y tanto es así que el empleado busca trabajar más para ser premiado a cambio del desgaste físico y psíquico. El problema radica que un empleado que trabaja durante muchas horas, lo asociamos a que es un trabajador con muchas responsabilidades, con mucho trabajo y comprometido con la tarea y sobre todo con la empresa, y que por tal conducta hasta se merezca un aumento del salario o un ascenso. Para estas personas, los síntomas de este exceso de trabajo son la ansiedad y la incapacidad para desconectar en el tiempo libre o las vacaciones, generando un sentimiento de culpabilidad cuando no se trabaja.
Por tanto, hay que empezar a pensar el precio tiene desarrollar un trastorno de estas magnitudes por la cantidad de horas trabajadas. Hay un dicho popular que dice “el trabajo es salud”, pero ¿hasta qué punto?.
Fuente: http://www.een.edu/
