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Cómo salir triunfante cuando pregunten tu opinión

Todo jefe, emprendedor, cliente o líder busca rodearse de personas que saben detectar a tiempo los peligros y cómo dar su opinión en forma correcta. Puedes lograrlo en 2 etapas.

Una de las preguntas más difíciles de responder en todo momento y en cualquier circunstancia es ¿qué opinas? La situación empeora cuando nuestro punto de vista no está en concordancia con lo que se quiere escuchar. Decir que ese color no es adecuado, que un proyecto no tiene posibilidades, que lo que alguien ve como una maravilla no lo es y, en general, cuando nuestra opinión es divergente, la cosa se complica. La encrucijada nos presenta dos alternativas: o decimos lo que el otro quiere escuchar o exteriorizamos lo que tenemos en la cabeza. En esa condición no hay lugar seguro.

Si optamos por guardarnos una opinión desfavorable estamos salvando la situación inmediata, pero si las cosas salen mal llevamos responsabilidad en ello, y los reclamos de por qué no me dijiste nada surgirán tarde o temprano. Si elegimos expresar sinceramente nuestro punto de vista discordante nos exponemos al resentimiento, a la furia o a ser desestimados. En fin, en ambos casos las consecuencias pueden no ser muy agradables.

Dar retroalimentación puede ser estresante. La elección tiene un alto grado de dificultad, y si no abordamos el tema en forma correcta, también lleva una importante dosis de peligrosidad.

Este tipo de conversaciones son cruciales para la integración de un buen equipo de trabajo, para el buen desempeño y el desarrollo armónico. En ello radica la importancia de entender la forma de abordar una retroalimentación complicada.

Desarrollar un método para comunicar opiniones que no muestran aprobación y se alejan del elogio puede ser el punto de impulso de cualquier carrera profesional.

Las fórmulas sencillas son las más efectivas. La receta para salir triunfante cuando nos preguntan qué opinamos tiene dos etapas y cada etapa consta de tres pasos:

Primera etapa: Preparando el terreno

Llegar preparado. Para abordar una retroalimentación complicada hay que evitar la improvisación. Hablar a botepronto es la mejor forma de ganarse la reprobación y la antipatía general. La mejor estrategia es allegarse de toda la información necesaria y analizarla.

Documentar la opinión. Es muy importante cimentar adecuadamente las razones por las que pensamos que algo no es correcto. Hay que fundamentar los puntos que no nos parecen adecuados y sustentar las posibles consecuencias negativas que se enfrentarían al continuar por ese camino.

Dar alternativas. Expresar qué es lo que no funciona y cómo se puede arreglar. Comentar cuáles partes son correctas y cuáles representan un riesgo. Enunciar las debilidades y dar opciones de fortalecimiento.

Segunda etapa: Técnica del Sandwich (se conoce así por la estructura misma en la que se construye la crítica)

Empieza con un comentario positivo. En el ámbito profesional es muy difícil encontrar una propuesta que tenga todo mal. En esa condición, hay que iniciar eligiendo algún aspecto positivo. No importa que sea nimio, esto nos garantizará la atención y buena disposición de quien escucha.

Emite la opinión. Es el momento de decir todo lo que no nos parece correcto. Hay que ser muy concretos, dar ejemplos, sostener la opinión con datos duros, ser firmes en lo dicho y ser claros en los parámetros que hemos elegido para hacer esa evaluación. Hay que hacer acopio de todo el profesionalismo y ser lo más objetivo posible.

Termina ofreciendo soluciones. La forma correcta de concluir es platear, en forma proactiva, caminos para enriquecer la idea y transformar un proyecto que no funciona en un caso de éxito.

Una de las características más apreciadas en el universo laboral es contar con una persona que pueda anticipar un desastre, alguien que sea capaz de ver un error en donde nadie más lo ha visto. Esta claridad evita descalabros y ahorra muchos recursos. Escuchar una advertencia a tiempo impide un descalabro mayor que puede poner en riesgo la vida misma de un proyecto o un plan de negocios. Pero son pocas las personas que saben sortear esta disyuntiva.

La mayoría de las personas prefieren evitarse una mortificación inmediata y se pierden en los laberintos de la verborrea o mienten para aferrarse a una falsa tabla de seguridad. La preocupación por los gritos que se recibirán o el temor a ser silenciado le ganan la carrera al sentido común.

Pero si somos capaces de mantener un punto de vista objetivo y emitir una opinión acertada en forma positiva, desenredando la maraña, desanudando los problemas y con una actitud que lleve a seguir adelante, lo más seguro es que se logre un resultado virtuoso.

Al final, una retroalimentación complicada se puede transformar en un consejo valioso, y eso es algo que todo jefe, emprendedor, cliente o líder está buscando.

Es por ello que saber hacerlo puede ser el gatillo que impulse grandes triunfos profesionales. La gente inteligente se rodea de personas que saben detectar a tiempo los peligros y pueden comunicarlos en forma correcta.

Fuente: Forbes

Ocho consejos para ser la persona ‘todo terreno’ que una organización necesita

Los cambios son inherentes en una organización, pero si un colaborador no sabe adaptarse a tales no encajará en el nuevo modelo organizativo.

Las organizaciones actuales necesitan personas ‘todo terreno’ que sepan resolver problemas y con una serie de aptitudes, pero sobre todo con actitudes, lo más difícil de encontrar, según el Dr. Ángel Baguer, experto español en dirección de personas.

Baguer es un experto en gestión empresarial y profesor visitante de la Universidad de Piura, y según su experiencia, si una persona no tiene capacidad de aprender rápido, no comunica o no sabe trabajar en equipo, no encajará en el nuevo modelo organizativo.

Para evitar esta situación, el experto recomienda:

El puesto de trabajo
Dado el entorno cambiante en que desarrollan sus actividades las organizaciones es fundamental potenciar el liderazgo para influir y conducir equipos. Además, de sensibilidad intercultural para entender e integrarse en otras culturas, disposición de movilidad, en horarios, viajes y cambios de residencia.

Así, detalló que el colaborador debe separar lo fundamental de lo accesorio, ser práctico y tener sentido común, pero principalmente tener flexibilidad, porque eso garantizará la evolución personal para no anclarse en la rutina.

La formación continua
La formación del personal mejorará la productividad. Permite que los miembros de la organización se adecuen a las nuevas tecnologías y cambios del entorno.

Así, el colaborador dominará el puesto de trabajo, asumirá retos y se motivará para permanecer en la empresa. Si un empleado quiere tener competitividad y continuidad debe poseer un grado de formación permanente, que garantice el reciclaje en su carrera profesional. Este plan de formación debe ser impulsado por la dirección de la organización.

Seguir los procedimientos
Las empresas disponen de unos procedimientos escritos que constituyen su pilar. Si todo funcionase correctamente, no habría problemas, ya que lo que ayer funcionó bien, funcionaría bien hoy.

Sin embargo, el entorno no es estable y está sometido a cambios continuos. Por tanto, el trabajo consistirá en aplicar los estándares escritos siempre que se pueda y será la persona la que tendrá que solucionar, con su iniciativa, lo imprevisible que sucede en el día a día.

La gestión del tiempo
La falta de organización implica la realización de horas extras, que en muchas ocasiones no son retribuidas. Se deben de tener objetivos claros, concisos y prudentes, cercanos a la realidad, así como planificar para que no haya desviaciones en el plazo de ejecución.

Si se dedica tiempo a la planificación, menos tiempo se invierte en la ejecución. Destinar 10 minutos al comienzo del día a planificar las cosas importantes, permitirá que de tarea en tarea se alcance el objetivo y se evitará el estrés.

La motivación
El agradecimiento y reconocimiento del trabajo se considera uno de los factores más motivadores para las personas. Una sincera palabra de agradecimiento en el momento preciso, puede significar para un empleado mucho más que un aumento de sueldo.

Asimismo, al trabajador debe otorgársele cierta responsabilidad, que le llevará a tener autonomía y tomar decisiones. Los empleados necesitan sentir que evolucionan profesionalmente, que tienen una meta y que cada día dan un paso más para alcanzarla.

La comunicación
Es tan importante para las organizaciones que sin ella no pueden existir, ya que le da al empleado la información necesaria para realizar su trabajo.

Sin la comunicación un trabajador no conoce lo que hacen los demás y los directores no pueden recibir información de lo que sucede. Se debe escuchar con atención, darle confianza al emisor y no interrumpir.

Para fomentar la comunicación es necesario planificarla con reuniones periódicas con los empleados, lo que generará confianza para emitir sugerencias, encuestas anónimas y entrevistas.

El trabajo en equipo
El trabajo en equipo se potencia cada vez más, es imprescindible y se considera como uno de los factores de éxito de las empresas y su mayor ventaja competitiva.

Para establecer un equipo de trabajo es necesario que haya un objetivo en común por parte de todos sus componentes, que exista un líder y no un jefe, y una actitud de integración de las personas que lo componen, ya que los miembros deben sentirse solidariamente responsables, con una comunicación constante y gestionarse ellos mismos.

El compromiso
Para fomentar el compromiso de los colaboradores es necesario colocar al empleado en un puesto de trabajo apropiado a sus conocimientos y actitudes, proporcionarle un buen clima laboral, diseñarle un plan de carrera atractivo, que pueda conciliar el trabajo con la vida familiar, y reconocerle la labor que realice con dinero y con beneficios no monetarios.

Para evaluar este compromiso se debe realizar el cálculo de beneficios reportados como la puntualidad, la falta de absentismo injustificado, la calidad del trabajo realizado, el orden y la limpieza, la disciplina, la disponibilidad y la capacidad.