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Aprenda a diferenciar las necesidades de los deseos

La clave es definir cuánto está dispuesto a pagar para satisfacer las necesidades que tiene, para esto tenga en cuenta el dinero que realmente tiene disponible y el beneficio que cada cosa le genere.

Al tomar la decisión de ordenar sus finanzas, todos se preguntan por dónde arrancar. Y aunque puede resultar difícil, la opción obvia es comenzar a reducir los gastos que hacen que el dinero se desaparezca sin que usted se dé cuenta.

El primer paso es aprender a distinguir entre una necesidad y un deseo. Algunas de las cosas por las que usted paga son necesarias para vivir.

Entre éstas se encuentran la vivienda, las comidas y la ropa. Y dependiendo de la etapa de la vida en la que se encuentre, van apareciendo distintas necesidades. Por ejemplo, cuando niños pensamos que no podemos vivir sin una bicicleta o un juguete, cuando jóvenes sin ir a la universidad y cuando adultos sin un carro propio.

La clave es definir cuánto está dispuesto a pagar para satisfacer las necesidades que tiene, para esto tenga en cuenta el dinero que realmente tiene disponible y el beneficio que cada cosa le genere.

Sin embargo, no todos los gastos que usted hace a diario satisfacen una necesidad. Normalmente, las personas destinan una suma significativa de sus ingresos a pagar gastos discrecionales que simplemente se destinan a algo que quieren, pero que no necesitan.

Todos podemos vivir sin comprar el último televisor o videojuego, sin salir a comer todos los días por fuera de la casa o sin tener una finca de recreo, pero sería muy difícil hacerlo sin tener una casa donde vivir o que comer. Esa es la diferencia entre un deseo y una necesidad.

El segundo paso para ordenar y tomar el control de sus finanzas personales es empezar a reducir los gastos discrecionales y después, ajustar los gastos necesarios.

Para hacer este ejercicio, vale la pena que se pregunte cuánto dinero gasta en café, taxis, comidas, salón de belleza, entre otros. Seguramente estos gastos le "quitan" una buena tajada de su dinero todos los meses.

Por eso, antes de incurrir en este tipo de gastos, es recomendable hacer un balance sobre los beneficios y desventajas que cada decisión genera sobre su economía.


¿Cómo ordenar tus finanzas personales si estudias en la Universidad?

Aprender desde joven a distribuir mejor el dinero es determinante para llegar a ser un consumidor consciente en la adultez.

Para la mayoría de los jóvenes, las deudas durante la etapa universitaria son compromisos menores, debido a los pocos ingresos que perciben.

Por ejemplo, los gastos más comunes son entretenimiento, ropa, comida, libros y colaborar con algunos pagos en casa como el consumo de Internet, teléfono, etc. Es importante saber diferenciar cuáles son los rubros primordiales.

La planificación será la llave mágica para no privarse de realizar lo que más le guste.

Sofía Macías, consultora para Latinoamérica en educación financiera de MasterCard nos da algunos consejos para a administrar mejor sus recursos:

- Presupuesto y planificación. Apunte los ítems en los que suele gastar como, por ejemplo, entretenimiento, pasajes, ropa, comida, etc. Coloque un estimado de lo que ha gastado el mes anterior y compárelo con sus ingresos. 
Así aprenderá a recortar “fugas de dinero” y a distribuir mejor su presupuesto.

- ¿La diversión también cuenta? Este es un rubro que muchas veces termina siendo el que genera mayor descontrol. Se suele pensar que son pequeños montos, pero la suma de ellos termina superando los pequeños ingresos que se tienen.

- Obligación en casa. El aprender a pagar alguna cuenta de Internet o el teléfono celular que se utiliza enseña a ser más responsables con los consumos.

- Gastos en la universidad. Se debe enumerar los gastos de transporte, fotocopias, almuerzos y material para trabajos en grupo que demandan algunas asignaturas.