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4 formas de inyectarle creatividad a tu trabajo

La creatividad no está limitada a los escritores, artistas o diseñadores. De hecho, puedes aplicarla en prácticamente cualquier área profesional.

Ser más creativo en tu trabajo te mantiene motivado y puede ser el camino a nuevas oportunidades, como un ascenso. De acuerdo con un estudio de IBM, aproximadamente el 60% de los CEOs señalan que la creatividad es la cualidad de liderazgo más importante.

A continuación, compartimos 4 tips para inyectarle creatividad a tu trabajo:

1. Ofrécete como voluntario para crear contenido. Ya sea que la compañía tenga un news letter, un equipo deportivo interno o un evento especial, seguro encontrarás a alguien que quisiera difundir esta información al resto de la organización. Si es así, puedes contribuir al encargarte de cubrir los eventos, editar fotos o pensar en nuevas ideas, además de que podrás conectar con personas fuera de tu oficina.

2. Piensa en soluciones innovadoras para el flujo de trabajo. Es fácil caer en la rutina al encargarte de las responsabilidades y solicitudes que llegan día a día, pero si este ciclo monótono ocupa más tiempo del que debería ahorrar, es una oportunidad para que pienses en una mejor solución.

Una vez que hayas trabajado tu idea, coméntala con tu equipo de trabajo y pregunta su opinión, tal vez puedan trabajar en pequeños cambios que beneficien su forma de trabajo.

3. Aprende (y enseña) una nueva habilidad. Si tu empresa no brinda la capacitación que necesitas, búscala por tu cuenta, por ejemplo, un curso de manejo avanzado de Excel si estás en el área de contabilidad.

Una vez que domines las habilidades aprendidas, ofrece dar un curso a tus compañeros al respecto. No sólo será positivo para tus relaciones con el equipo, sino que reforzarás tu aprendizaje y practicarás otras habilidades, como hablar en público y crear una agenda.

4. Enfócate en tu marca personal. Es posible que lo hayas intentado todo y tu empresa simplemente no te de la oportunidad de aplicar tu creatividad, si ese es el caso, tu alternativa es enfocarla en crear tu marca personal.

Crear una buena marca personal te hace memorable ante compañeros de trabajo, conocidos y posibles clientes o socios.

Usa las redes sociales a tu favor como una herramienta para comunicar el mensaje que deseas enviar, crea una estrategia única y construye tu carrera.

Cómo ser emprendedor social sin morir en el intento

Elegir el emprendimiento social como un camino de vida implica haber encontrado una forma desmejorar el mundo a través de los negocios y sentir una enorme pasión por generar un impacto positivo. Lograr lo anterior no es una tarea sencilla: requiere mucha visión, paciencia y disciplina, así como un conocimiento profundo de las necesidades del mercado y un entendimiento de cómo este modelo de negocio debe diferenciarse de las empresas tradicionales.

Sin embargo, a menudo las exigencias de este camino y los múltiples obstáculos a enfrentar pueden hacer de salvar el mundo una misión realmente agotadora. Los emprendedores sociales deben enfrentarse a un alto índice de cansancio y a sentimientos recurrentes de frustración, llegando en algunos casos incluso a tener un desgaste físico considerable.

De acuerdo con información de Fast Company esta situación puede llevar a los emprendedores sociales a percibir daños en sus relaciones interpersonales, lo que se debe en gran medida a un fenómeno que el experto Heath Shackleford denomina “fatiga de la compasión”. Este fenómeno está íntimamente relacionado con niveles altos de frustración.

Este término se utiliza para documentar una disminución gradual de la compasión y suele ser común en terapeutas, enfermeras, psicólogos y personal de primera respuesta, es decir, personas que buscan generar un impacto positivo en su entorno. Los emprendedores sociales deben sumarse a esta lista y comenzar a atender sus necesidades emocionales.

A menudo los emprendedores sociales se encuentran de frente con los grandes problemas del mundo; conviven con la población más vulnerable y afrontan una terrible sensación que llega a jugar incluso en contra de su pasión: la incapacidad autodiagnosticada para generar un impacto positivo con la velocidad o la profundidad deseadas.

Más que en los resultados obtenidos, los emprendedores tienen la mirada puesta en las necesidades existentes y la estrategia a seguir para cubrirlas de la mejor forma posible, por lo que suelen tener expectativas demasiado altas sobre a dónde quieren llegar y pueden sentir culpa si sus planes no se cumplen como tenían pensado.

La sensación de que siempre es posible hacer más es frecuente en los agentes de cambio, lo mismo que la incapacidad de ayudar a todo aquel que lo necesita y el constante reto de hacer más con menos. Esto incrementa el deseo de involucrar a una mayor cantidad de personas y comprometer a profundidad a donantes, inversionistas, clientes y colaboradores con la misión que se han impuesto.

¿Cómo pueden los emprendedores protegerse de la fatiga de compasión?

1. Dedica algo de tiempo a ti mismo: seguramente has escuchado que si no cuidas tu salud y mantienes tu cuerpo fuerte, es muy difícil que llegues a tener la capacidad de ayudar a otros. Esto es definitivamente cierto, así que dedica tiempo suficiente a cuidar tu salud, dormir adecuadamente y adquirir excelentes hábitos de alimentación.

2. Mantén la perspectiva: es sencillo descartar las batallas que has ganado cuando estás siempre pensando en que estás perdiendo la guerra. Así que enfócate en reconocer tus propios éxitos y los de tus colaboradores: de esa forma te mantendrás motivado.

3. Sé proactivo: anticípate al agotamiento y genera estrategias que te permitan prevenir que padecimientos como el síndrome de burnout consigan entrar en tu organización.

4. Sé decidido: lo mejor que puedes hacer cuando te invade la frustración es, irónicamente, mantenerte enfocado y encontrar algo que te inspire a continuar. Los recuerdos de batallas ganadas pueden ser una excelente herramienta para ello, por lo que es buena idea mantenerlos visibles en tu organización.

4 tips para dejar de vivir en “automático”

La sensación de vivir en “automático” se refleja en el estado anímico y físico; en el primero, te vuelves una persona negativa, en alguien que le gusta criticar todo y enfatizar los errores de los demás; además, de que te encuentras en la búsqueda constante de una salida fácil a tus problemas. En el segundo, experimentas cansancio y síntomas de enfermedad que aparecen y desaparecen de repente”, afirma Alcalá.

¿Por qué sucede? Sin darte cuenta dejas que la rutina tome el control de tu vida; ejemplo, vas al escuela o al trabajo, comes, estudias o haces pendientes, te peinas el cabello, te lavas los dientes…Realizas las mismas acciones día tras día sin que realmente las disfrutes.

¡Apaga el interruptor!

Para el experto Omar Alcalá es fácil darte cuenta que vives de forma “automática”:

Cuando te encuentras en el tráfico, esperando el transporte público o el metro, de forma instantánea experimentas una sensación de angustia y ansiedad por llegar a tu casa. Te desesperas, e incluso empiezas a enfadarte y a recriminar mentalmente a los que crees que son culpables de tu situación”, afirma el experto.

Con el objetivo de dejar a tras este estado “automático” Alcalá te ofrece los siguientes tips:

1. Reconoce el estado en el que te encuentras

Posteriormente busca las alternativas inmediatas, y positivas, que pueden ayudarte a eliminar esos estados mentales negativos.

2. Regula tus emociones

Trata de no estresarte, y si ya lo estás libera la energía. ¿Cómo? Estira tus manos y pies, que tus dedos traten de tocar el cielo. Percibe que parte de tu cuerpo acumula más energía negativa.

3. Pon un alto a tus pensamientos

Reflexiona sí realmente es necesario sentirte así por la situación que estás viviendo; es decir, si justifica que te estés haciendo daño a ti mismo. Sin embargo, si es una situación que tú solo estas llevando más allá de lo que realmente es debes de tranquilizarte.

4. Algunos ejercicios

Es necesario que lo realices en un ámbito en el que no te encuentres expuesto al factor estresante. Primero debes meditar sobre “qué está pasando”. Posteriormente, acuéstate boca arriba y estira tus miembros como si alguien te estuvieran jalando, esto reducirá la rigidez de tus músculos y tendones.

A lo largo de la vida, siempre habrá momentos en los que se viva en automático, ya que es imposible que te pongas a pensar cada acción que llevas acabo; en especial, las acciones que no dependen de ti. Sin embargo, si puedes percatarte de cuándo estás viviendo este estado y si lo vale”, afirma el experto.