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10 tips para tener control de tu dinero

Tomar el control de la administración de tus recursos te ayudará a tener mejores finanzas. ¡Enséñale a tus niños cómo ahorrar con estos tips!

Para muchos ahorrar dinero es un dolor de cabeza: entre gastos personales, servicios y tarjetas de crédito se va poco a poco el dinero del salario y también la capacidad de ahorro. De acuerdo con el Juan José Salas, director de Finanzas Personales México, las personas comienzan a ahorrar, en promedio, alrededor de los 31 años. 

Empezar a ahorrar hasta esta edad tiene graves implicaciones, pues la cantidad de dinero que se alcanza a ahorrar ya no es suficiente ni representa los recursos necesarios para emprender varios proyectos personales que implican gastos, como son: poner un negocio, comprar una casa, darle la mejor educación a sus niños o planificar el retiro. 

De acuerdo con el especialista en finanzas personales, la gente realiza los gastos más fuertes de su vida en la etapa que va de los 22 a los 30 años, ya que muchos de ellos se casan, compran un automóvil, hacen una maestría, etc. 

Así, estudios demuestran que 70% de las personas no llevan ningún tipo de control ni sobre sus finanzas ni sus gastos y no logran tener una administración que les permita ahorrar. 

Niños hoy, adultos mañana

Es fundamental que los padres del siglo XXI eduquen a sus niños para que desde pequeños sean responsables de su dinero, lleven el control de su administración y sepan ahorrar. El director de Finanzas Personales México explica que los niños ya están aptos para adquirir conocimientos sobre el control de los recursos “a partir de los 7 años, ya que a esta edad comienzan a entender la palabra deseo y dinero”. Por eso, mientras más temprano aprendan a ahorrar y reducir gastos mucho mejor. 

En algunas escuelas privadas de educación básica, por ejemplo, se comienzan a impartir clases sobre finanzas personales y emprendedurismo a los niños; sin embargo, aún no son materias que se vislumbren de manera general.

Un ejemplo es el Money Savvy Pig, un cochinito del ahorro dividido en cuatro secciones: Save (ahorros), Spend (gastos), Donate (donativos) e Invest (inversiones). A través de esta alcancía, los niños aprenden a dividir sus recursos, que son limitados, y enfocarse en conseguir sus mayores deseos, que son ilimitados. Así, logran la mejor administración de su dinero, se hacen concientes de sus gastos y empiezan a ahorrar, ahorrar y ahorrar... 

Para el uso eficaz de Money Savvy Pig, el organismo recomienda que los niños depositen de 10 a 15% de su dinero en la ranura de ahorro, de 60 a 70% en gastos, 10% en donativos y 15% en inversión.

Tips para administrar mejor tu dinero 

Hazte cargo de tus propias finanzas. 
Lleva un registro de tus gastos y pon el ejemplo con tu buena administración. 
Compra de manera inteligente, analiza qué es lo que necesitas y evita gastos innecesarios. 
Busca ahorrar, por lo menos, 10% de tu salario. Ten el control de tu futuro. 
Haz conciencia que el tiempo pasa, vas envejeciendo y tendrás más gastos en salud. 
Evita conducir un auto sin seguro, finalmente puedes tener más gastos que una póliza. 
Evita casarte por bienes mancomunados. 
Educa a tus niños en el control de sus finanzas, aunque sus gastos sean poco. 
Los vicios son una pérdida de dinero, no pierdas el control ¡evítalos!

Trucos para reforzar el autocontrol

Si después de una dura jornada su jefe le pone al borde de perder los estribos, sepa que no tiene excusa para no controlarse.

Una investigación publicada en “Trends in Cognitive Sciences” asegura que el autocontrol no es un recurso limitado que acabe por agotarse, a diferencia de lo que más de uno podríamos pensar y de lo que la Psicología también sostiene.

En opinión de un equipo de investigadores de las Universidades de Toronto (Canadá) y Aberdeen (Escocia), nuestra dificultad para controlarnos cuando estamos cansados se debe a que empezamos a darle más valor a lo que “nos gustaría” hacer que a lo que realmente “deberíamos” hacer.

“Cuando estamos agotados hay un cambio en las prioridades motivacionales y prestamos menos atención y nos implicamos menos en lo que estamos obligados a hacer, al tiempo que nos distraemos y dedicamos más tiempo a lo que realmente nos apetece hacer”, explica Michael Inzlicht, uno de los participantes en el estudio.

En definitiva se trata de una forma saludable en la que nuestro cerebro nos reclama un mayor tiempo de ocio y actividades placenteras frente al exceso de deberes y trabajo rutinario. Aunque no siempre podemos dejarnos llevar en el momento por esta llamada de atención.

Autocontrol

El autocontrol se define como el proceso mental que nos permite manejar nuestros pensamientos, emociones y comportamientos para mantenerlos acordes con los objetivos que nos hemos propuesto lograr. Y tiene mucho que ver con la capacidad de inhibir determinadas respuestas a favor de otras más apropiadas a nuestros propósitos iniciales.

La visión dominante en la Psicología sostiene que el autocontrol es un recurso limitado, como la energía. Desde este punto de vista, el esfuerzo por mantenernos en el camino adecuado llegaría a un límite a partir del cual nos sería más difícil controlarnos. Es decir, que sobrepasada esa “delgada línea roja” sería más fácil perder los estribos y comportarnos de forma inconveniente, ya sea diciendo a nuestro jefe lo que creemos que debería oír o bajando el ritmo en nuestro trabajo.

De hecho es sabido que el rendimiento de la gente decae con el tiempo. Sin embargo, Inzlicht y sus colegas matizan que ese comportamiento se debe a un cambio en las prioridades, y no a una falta de autocontrol. Eso significa, señalan, que podríamos encontrar una manera de salir airosos de esas complicadas situaciones.

Según estos investigadores, la clave estaría en cambiar los “tengo que hacer” por los “quiero hacer” para poder seguir adelante. ¿Y dónde está el interruptor para lograr ese mágico cambio de punto de vista?

Viejos trucos

Los consejos que ofrecen no son novedosos, pero los psicólogos saben que funcionan. En esos momentos clave conviene tomarse un descanso para airear nuestro cerebro. Lo que en el argot psicológico se denomina un “tiempo fuera”, que al sacarnos de la situación conflictiva o que nos cansa nos da un respiro que nos permite pararnos a pensar, en lugar de actuar impulsivamente, y recuperar la “sensación de autocontrol” sobre nosotros mismos.

De ahí que sea tan importante tomarse descansos periódicos en el trabajo, tanto durante la jornada laboral -unos minutos para tomarse un café y charlar distendidamente- como a lo largo del año. Y es que la fatiga juega un papel fundamental en el comportamiento y rendimiento. “Algunas empresas inteligentes ya se han dado cuenta que descansos y vacaciones no son la antítesis de la productividad, sino que en realidad tienen el efecto contrario y pueden aumentarla”, señala Inzlicht

Huir de las tentaciones

Recomiendan también mantener alejadas las tentaciones cuando nuestros niveles de energía son bajos. Lo que los psicólogos llaman control de impulsos.

Y un truco para salir del paso cuando estamos cansados puede ser “recompensarnos” con algún alimento dulce. El consumo de glucosa, señalan los investigadores, aumenta el rendimiento en tareas que requieren autocontrol, como han revelado diversos estudios. Por ejemplo, cuando se aumenta de forma deliberada en condiciones experimentales en voluntarios el nivel de glucosa en sangre se controlan mejor los impulsos agresivos. Como anécdota, este truco también funciona con los perros.

Al parecer los niveles de glucosa tienen un papel importante en el autocontrol, como más de uno habrá experimentado cuando está hambriento. Sin embargo, la forma en que la glucosa aumenta el autocontrol no está clara. Lo que si parece que su efecto es inmediato. El mero hecho de enjuagarse la boca con un líquido azucarado, sin llegar a tragarlo, puede mejorar el control cognitivo.

Lo que significa que la respuesta del cerebro a la glucosa en la cavidad oral es clave para lograr esa mejora cognitiva. Por tanto, según sugieren los investigadores, tomar algo dulce puede ayudarnos a recuperar el autocontrol. Aunque según el dato anterior, no hace falta dejar sin existencias la máquina de bollos del trabajo, sirve con tomar un caramelo o un bombón.

Si no consigue controlarse después unos minutos de descanso, tomados adecuadamente en momentos clave, o recompensarse con algún dulce, a lo mejor es que su cuenta “quiero/tengo que” está totalmente descompensada y necesita un descanso más largo o dejar tiempo en su día a día para actividades placenteras. Y es que cuando nos comprometemos durante mucho tiempo en actividades que nos requieren un esfuerzo y que nos aportan recompensas externas empezamos a reconsiderar nuestras prioridades de forma sesgada hacia lo que de forma natural nos motiva y nos produce recompensas internas.