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Aprende a reconocer si comes por ansiedad



Las emociones fuertes como la ira, el aburrimiento, los antojos son algunas de las señales que indican que pasas por una crisis ansiosa

Suele pasar que confundimos el hambre con alguna emoción, y empezamos a consumir alimentos poco saludables.

Cuando una persona come constantemente para nutrir sus emociones puede afectar su peso corporal y su salud. Es necesario que tomes en cuenta estos 5 tips que te serán de gran ayuda:

Diferencia cuándo “sientes” o “tienes” hambre

El hambre emocional por lo general llega de repente y te dan“antojos” por alimentos específicos como chocolate, dulces o pizza; además, es posible que sigas comiendo aunque estés saturada.

Por el contrario, si tienes hambre física te sentirás satisfecha con cualquier tipo de alimento y dejarás de comer una vez que te sientas llena.

Reconoce los sentimientos

Debes saber que determinados sentimientos como la ira, el enojo, el aburrimiento o la tristeza son los causantes que nos llevan a comer emocionalmente.

Por eso es necesario que realices actividades que ayuden a distraerte y a mantener tu mente ocupada como leer un libro, ver una película o realizar una buena rutina de ejercicios.

No dejes en tu hogar alimentos “tentadores”

Lo más recomendable es que tengas en tu casa muchas frutas, vegetales frescos, y bebidas que sean lo menos procesados posibles para evitar caer en el ciclo del azúcar. Trata, también, de no saltarte ninguna comidas y toma agua. A veces creemos tener hambre cuando en realidad es sed.

¡Disfruta!

Conéctate con tus sentidos y toma tu tiempo para masticar y saborear cada alimento. Evita las distracciones y concéntrate en tu plato y compañía.

No te prives de lo que te gusta

Trata de comer saludable; pero no olvides consentirte un par de días a la semana. Muchas veces cuando comemos dejándonos guiar por nuestras emociones es una manera de compensarnos por nuestras limitaciones excesivas.

Fuente: Notitarde

La música puede ayudar a reducir el dolor agudo o crónico

Incluir musicoterapia en el tratamiento del dolor agudo o crónico provocado por enfermedades como el cáncer puede ayudar a aliviar tanto el dolor, como la ansiedad y el estrés que sufren estos pacientes

Incluir música en el tratamiento contra el dolor agudo o crónico asociado a enfermedades graves como el cáncer puede contribuir a disminuir sus molestias, así como los niveles de estrés y ansiedad de estos pacientes, según revela una revisión de estudios que han realizado investigadores de la Ewha Womans University de Seúl (Corea del Sur).

En la investigación, que se ha publicado en Journal of Music Therapy, se analizaron 97 ensayos realizados entre 1995 y 2014, en los que habían participado 9.147 personas, la mayoría de los cuales estudiaban los beneficios de la musicoterapia, mientras que otros analizaban los efectos de la medicina musical, que se basa en exponer al individuo a experiencias musicales grabadas, sin la intervención del músicoterapeuta.

En algunos de estos ensayos, los pacientes podían elegir el tipo de melodía que deseaban escuchar, y se decantaron fundamentalmente por música clásica, jazz y rock suave. La escucha duraba una media de 38 minutos y, en una escala del 1 al 10, los participantes valoraron la intensidad de su dolor en un punto menos aproximadamente, en comparación con aquellos en cuyo tratamiento no se incluyó la música.

Aunque, tal y como ha advertido Jin Hyung Lee, uno de los autores de la investigación, los resultados no fueron determinantes en todos los trabajos revisados, en varios estudios se comprobó una reducción relevante en el empleo de analgésicos en los pacientes que se sometieron a la terapia musical, y en algunos estudios se observó en estos una disminución de la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la tasa de respiración, y que la música no solo alivió su dolor, sino también la ansiedad y el estrés.

Lee ha explicado que la labor de los músicoterapeutas favoreció los efectos de la terapia musical –que debe considerarse un abordaje complementario al tratamiento del dolor, y no una alternativa al mismo–, ya que estos profesionales redirigen la atención de los pacientes, les apoyan en su lucha contra la enfermedad, y escogen las experiencias musicales con el objetivo de promover la esperanza.

Fuente:  Webconsultas

Alimentación, ejercicio y salir de la rutina: claves para tener un cerebro saludable

Una alimentación adecuada, actividad física, ejercicios relajantes, obtener nuevos aprendizajes y salir de la rutina son claves para mantener la salud cerebral, sin importar la edad. Expertos de la UNAM explican la importancia.

En el marco de la Feria de la Divulgación Científica, convocada por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (Concyteq), el Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) campus Juriquilla, llevó a cabo una serie de actividades con el fin de concienciar a los asistentes sobre la importancia de mantener un cerebro saludable. 

La responsable de Difusión y Divulgación de las Actividades Científicas del Instituto de Neurobiología de la UNAM, Patricia García Horsman, destacó que, además de una alimentación adecuada —que aporte las vitaminas y minerales para la actividad cerebral—, y las actividades físicas, a través de ejercicios relajantes como andar en bicicleta, nadar o caminar, se requiere otro tipo de dinámicas que promuevan la salud del cerebro. 

“En nuestra vida también necesitamos ejercicios específicos para nuestro sistema nervioso para aprovechar su plasticidad. Nuestro cerebro cambia y se fortalece cada vez que aprendemos algo nuevo; hay neurotransmisores que se modifican, así como nuestras dendritas, se generan más espinas dendríticas, que son las que crecen cuando se generan nuevos conocimientos. Con ese tipo de conexiones podemos corroborar la comparación que se hace del cerebro con un músculo, en el sentido de que es importante ejercitarlo para mantenerlo sano durante más tiempo en la vida”, puntualizó.

UNA VIDA SALUDABLE

García Horsman indicó que otra de las ventajas que ofrece ejercitar el cerebro es que puede retardarse la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Huntington, Parkinson y Alzheimer, y que otra alternativa de ejercitarlo es salir de las rutinas que son parte de la vida diaria de las personas.

“Es muy importante hacer cosas nuevas. Los niños, por ejemplo, cuando pierden sus juguetes tienen que hacer el esfuerzo de pensar dónde los dejaron. Con la edad buscamos tener todo acomodado y en orden, para que las actividades que realizamos diariamente sean más rápidas y en automático; hasta cuando conducimos nuestros autos tenemos programadas en automático las rutas para dejar a los niños a la escuela, ir a estudiar o trabajar. 

Lo que recomendamos en el Instituto de Neurobiología es exactamente lo contrario; hay que cambiar de lugar las cosas, modificar su ubicación y utilizar vías alternas al conducir; todo eso genera un esfuerzo mental para procesar información nueva. Por desgracia habituamos a nuestro cerebro a las rutinas y no lo ejercitamos a través de algo cambiante o novedoso”, apuntó. 

La responsable de Difusión y Divulgación de las Actividades Científicas destacó que otra de las finalidades del Instituto de Neurobiología de la UNAM es contrarrestar el mito de que con la edad se pierden las capacidades de aprender, que, dijo, ha limitado a muchas personas de edad avanzada a desarrollar actividades que pueden ejercitar y fortalecer su cerebro. 

“En muchas ocasiones escuchamos comentarios como ‘yo ya estoy muy viejo para aprender’, entre otros, y eso no es algo cierto. El cerebro puede aprender cosas toda la vida, incluso hay estudios en los que se asegura que el cerebro tiene capacidad de vivir 120 años. Por eso es importante que las personas de edad avanzada también ejerciten su cerebro a través de actividades como el ajedrez, dominó, aprender canciones o a tocar algún instrumento, jugar con sus hijos y nietos o simplemente platicar con otras personas. Establecer nuevas relaciones interpersonales también es excelente para el cerebro. Ejercitarlo diariamente mejorará nuestra calidad de vida en el futuro”, finalizó.


Fuente: Sin Embargo

Pasear al perro ayuda a sus dueños a mantenerse saludables

Un informe internacional publicado en BMC Public Health ha determinado que quienes pasean a sus perros son físicamente activos más días a la semana y que sacar a pasear al perro puede ayudar a las personas a sentirse más seguras en su comunidad.


El informe realizado por el Dr. Hayley Christian de la University of Western Australia (UWA) en colaboración con el Centro WALTHAM para la Nutrición de mascotas, que forma parte de Mars Petcare, es el primer informe internacional en su tipo que examina de manera consistente la relación entre pasear al perro, la actividad física y la percepción de las personas sobre la seguridad en su comunidad. Se encuestaron a más de 1000 dueños de perros de Perth, Australia y tres ciudades de los EE. UU. (San Diego, Nashville y Portland) en el informe de Pet Connections.


La investigación determinó que las personas que pasean a su perro realizan al menos 30 minutos de actividad física o más por semana que quienes no pasean un perro, lo que los ayuda a alcanzar la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de un mínimo de 150 minutos de actividad física por semana.

El informe también destaca que la comunidad en su conjunto se beneficia con la tenencia de mascotas. Casi el 60% de quienes pasean a sus perros en Australia y EE. UU. reportaron sentirse más seguros cuando salen con sus perros. Las mujeres que pasean a sus perros reportan con mayor proporción que los hombres el sentimiento de seguridad.

“Especialmente en los lugares donde se realizó la investigación en EE. UU., quienes pasean a sus perros tienen una mayor sensación de seguridad y una percepción de mayores niveles de vigilancia en el barrio por pasear sus perros con respecto a los encuestados en Perth”, dijo el Dr. Hayley Christian, de la Facultad de Salud Comunitaria de UWA. “Esto puede ser debido a diferencias sociales y culturales en la manera de tener perros y en las prácticas de ejercicios entre los dos países”.

El informe destaca los beneficios físicos y sociales para las personas y las comunidades y la necesidad de integrar el paseo al perro dentro de programas y políticas sanitarias.


Fuente: analítica

Trucos para que no te cueste tanto madrugar

Todos soñamos con ese día glorioso en que el podamos permitirnos no madrugar, no volver a poner el despertador a esa hora intempestiva en la que nuestro reloj biológico se niega a funcionar por sí solo. De hecho uno de los grandes hitos que recordamos del primer día de vacaciones es el momento en el que desconectamos la alarma para las siguientes semanas. Eso es, después de hacerlo (si es que puedes y no tienes otras obligaciones pendientes) uno se queda más ancho que largo.

Pero hasta que llegue ese día de gloria los que debemos seguir madrugando en contra de nuestra naturaleza podemos levantarnos temprano de un modo menos violento y traumático. La técnica se basa en evitar algunas de las cosas que sueles hacer cada mañana y que, sin que te des cuenta, te quitan la energía. Ahí van las siete más importantes:

1. No le des al snooze de la alarma de tu despertador. El Snooze es esa opción a la que nos tiramos a ciegas cuando nos suena la alarma por la mañana con la esperanza de alargar la noche y dormir diez minutos más. Pero resulta que no es una buena idea caer en la tentación de hacerlo. Y mucho menos, hacerlo una y otra vez porque, según los expertos, esa es la peor forma de empezar el día.

La explicación tiene que ver con los ciclos del sueño, una fase de 90 minutos en la que nuestro cerebro pasa por las etapas necesarias para cumplir el período natural de descanso. Cuando nos damos la vuelta al sonar el despertador, estamos engañando a nuestro cuerpo haciéndole creer que tendrá tiempo para empezar otra fase de sueño, pero, claro, es algo que no le resultará posible. Así, a los diez minutos, cuando vuelva a sonar la alarma nos levantaremos aturdidos, con sensación de cansancio y de mal humor.

2. No remolonees entre las sábanas. Si ya estás despierto, asume que tienes que salir de la cama porque si te quedas envuelto entre las sábanas y en posición fetal, el día se te acabará haciendo cuesta arriba. Mucho más de lo que crees.

Una nota curiosa sobre esta forma de dormir. La psicóloga de la Universidad de Harvard Amy Cuddy explica que las personas que se despiertan en posición fetal tienen más probabilidades de padecer estrés durante todo el día que aquellas que se despiertan con el cuerpo recto.

3. No revises el email. Si ya desde la cama empiezas a agobiarte con el estado de tu correo electrónico solo podemos augurarte un día durillo. En su libro 'Never Check Email in the Morning' Julie Morgenstern explica que, cuando te despiertas necesitas buenas noticias y estímulos positivos para empezar bien el día. Es probable que el e-mail te de más de un disgusto. Tómate un café, o mucho mejor, tómate un desayuno completo y luego aventúrate a descubrir lo que te deparan los nuevos mensajes de tu cuenta de correo electrónico.

4. No te vistas en la oscuridad. Levántate y abre las ventanas, expón el cuerpo a la luz natural para que el cerebro cambie el chip. Si no tienes la suficiente iluminación de la calle en tu habitación a esa hora del día, al menos enciende la lámpara porque, según aseguran, seguir a oscuras no te ayudará a despertarte.

Desde la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos recomiendan subir las persianas y asegurarse siempre de que hay luz natural mientras nos arreglamos para salir.

5. Dejar la cama sin hacer. Hacer la cama te permite organizarte el día. Sí, es cierto. Y no es que lo tengas que hacer porque es algo que siempre te ha dicho tu madre que tenías que hacer, sino porque está científicamente probado que es un hábito diario que ayuda a dar por cerrado el ciclo de descanso y a colocar tu cerebro en modo productivo.

6. Bebe agua antes de irte a la cama.Tu cuerpo va a pasar unas ocho horas (en el mejor de los casos) sin reponer líquidos. Las investigaciones demuestran que las personas que están bien hidratadas se despiertan mejor. Al parecer la falta de agua hace que te despiertes más cansada y menos motivada.

7. No duermas de más el fin de semana. Tendemos a dormir como promedio una hora más durante los fines de semana respecto a los días laborables. Según la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos este hábito altera los ritmos circadianos y hace que te resulte mucho más difícil madrugar el resto de los días. Los expertos creen que es mejor dormir una siesta de 20 minutos que levantarse una hora más tarde.

Fuente: Mujer Hoy

Guía para tener un sueño saludable

No deje que el trabajo o sus demás ocupaciones le afecten su buen dormir. Si siente que definitivamente tiene problemas para conciliar el sueño, siga estos consejos.

Dormir cómodamente es de los mejores placeres que tiene el ser humano, pero más allá de ser eso, un placer, es una necesidad primordial que lastimosamente con el agite del trabajo y la invasión de la tecnología se ha ido relegando a escalas de tiempo cada vez más cortas como si una bebida energizante o dormir en el bus fueran a ser suficientes.

Cuando alguien no duerme bien se nota, y más si está en un entorno laboral, pues es allí donde se evidenciará su pereza, su mal genio y su lentitud, entre otros. Así que para las empresas empieza a cobrar un especial valor el que sus empleados tengan buenos hábitos al descansar, por lo cual han tomado decisiones que van desde crear espacios adecuados para que sus trabajadores tomen una siesta hasta establecer horarios más flexibles.

De acuerdo con la Asociación Colombiana de Medicina del sueño (ACMES), existen alrededor de 100 tipos de trastornos que afectan el buen dormir y que no son identificados por las personas. En la actualidad, los trastornos del sueño son asociados como consecuencia del estrés, la depresión o la ansiedad y no como una patología.

En Colombia se calcula que los trastornos del sueño afectan al 59,6 % de la población, esto según una reciente investigación publicada en la revista Sleep Science. “Despertarse en mitad de la noche o tener problemas para conciliar el sueño pueden ser síntomas de insomnio”, aseguró la doctora Karem Parejo, presidenta de la Asociación Colombiana de Medicina del sueño luego de afirmar que esta enfermedad puede causar fatiga durante el día y reducir la calidad de vida.

¿Cuánto debe dormir?

La cantidad de horas de sueño que una persona requiere varía según las características de cada individuo. Según US Department of Health and Human Services, se estima que la mayoría de los adultos necesitan entre siete y ocho horas de sueño por cada seis horas de actividades continuas. Los recién nacidos, por otro lado, duermen entre 16 y 18 horas al día, y los niños y adolescentes en edad escolar necesitan, por lo menos, 10 horas de sueño todas las noches.

Dormir bien es uno de los tres pilares fundamentales para tener una vida saludable además de una dieta equilibrada y ejercicio regular. Algunos expertos relacionan el sueño con la producción de melatonina, hormona controlada por las condiciones de luz y oscuridad, donde la oscuridad aumenta su producción y la luz regula la misma.

Consejos para dormir “como un bebé”

Al respecto, el Instituto Nacional de Salud (NIH por sus siglas en inglés) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, publicó una Guía para un Sueño Saludable donde sugiere algunas recomendaciones para el adecuado cuidado a la hora de dormir.

1.- El ejercicio es bueno, pero no demasiando tarde en el día. Trate de hacer, por lo menos, 30 minutos de ejercicio la mayoría de los días, pero no más tarde de dos a tres horas antes de acostarse.

2.- Evite las bebidas alcohólicas antes de acostarse. Una “copa en la noche” puede ayudarlo a dormirse, pero el alcohol lo mantiene en la etapa más liviana del sueño. Además, es normal que se despierte en la mitad de la noche cuando los efectos sedantes hayan desaparecido.

3.- No duerma siestas después de las 3:00 p.m. Las siestas pueden aumentar la capacidad intelectual, pero las siestas a última hora de la tarde pueden hacer que sea más difícil dormirse por la noche. Además, duerma siesta durante menos de una hora.

4.- Relájese antes de acostarse. Tome su tiempo para relajarse. Una actividad relajante, como leer o escuchar música, debe formar parte de su ritual a la hora de dormir.

Por último, lo recomendable es visitar al médico tratante en caso que se presentar problemas para dormir.