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12 trucos para mejorar la memoria

Estos son algunos trucos que te ayudarán a mejorar tu memoria:

Reglas nemotécnicas para mejorar la memoria
La memoria funciona como un archivador. Si lo acostumbramos a utilizar reglas nemotécnicas le costará mucho menos agilizar el proceso de encontrar lo que está buscando. Así, utilizar asociaciones que nos resulten cómodas con conceptos que queremos aprender ha resultado ser una excelente estrategia para acostumbrar a nuestra memoria a que recupere con rapidez lo que hemos aprendido. Asociar los números con palabras que rimen podría ser el ejemplo más básico (uno-zumo; dos-tos, etc). Esta clase de trucos, según han demostrado varios estudios publicados en la revistaNeuron, ponen en funcionamiento varias zonas del cerebro distintas del hipocampo, como la corteza perirrinal que tiene un papel clave en el reconocimiento visual.

Abrir y cerrar las manos ayuda a mejorar la memoria
Un truco al alcance de todos. Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Montclair (EE.UU.) y publicada en la revista Plos One, reveló que apretar el puño derecho durante 90 segundos ayuda en el proceso de formación de la memoria. De otro lado, apretar el puño izquierdo, también facilita la recuperación de información almacenada en nuestra memoria.

Los juegos de Brain Training mejoran la memoria

Todo aquello que emprendamos con objeto de mejorar nuestra memoria va a dar sus frutos. Practicar 15 minutos al día de juegos de entrenamiento cerebral, mejora el rendimiento de la memoria de trabajo, las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento, según un estudio publicado en la revista Plos One.

Meditar mejora la memoria
Una investigación llevada a cabo por la Universidad de California en Santa Bárbara (EE.UU.) demostró que con dos semanas de entrenamiento en lo que se conoce como “mindfulness”, es posible mejorar notablemente la comprensión lectora, la capacidad de la memoria de trabajo y la concentración. La meditación es, por tanto, una poderosa herramienta para ayudarnos a reforzar la memoria.

Cerrar los ojos mejora la memoria
Parece un gesto simple pero es completamente efectivo. Un estudio llevado a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Surrey (Reino Unido) con 178 participantes, concluyó que recordamos hasta con un 23% más de eficacia (recordamos con más precisión los detalles) si tenemos los ojos cerrados a si lo tenemos con ojos abiertos. El estudio se publicó en la revista Journal and Criminology Psychology.

Café para mejorar la memoria
Los componentes del café no solo nos despiertan y nos hacen sentir más activos, sino que también refuerzan la memoria. La culpable es la cafeína y según un estudio desarrollado por la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.) y publicado en la revista Nature Neuroscience, tomar un café justo después de haber afrontado un trabajo importante refuerza nuestra memoria. “Es la primera vez que se observa este efecto de la cafeína para reducir el olvido un día después de haberla ingerido”, explica Michael Yassa, líder del estudio.

Sonidos sincronizados para mejorar la memoria
Aunque está en fase experimental, una nueva investigación de la Universidad de Tübingen (Alemania) y que recoge la revista Neuron ha descubierto que la reproducción durante el sueño de sonidos sincronizados con el ritmo de las oscilaciones cerebrales lentas aumenta la memoria.

Hacer ejercicio mejora la memoria
Realizar ejercicio de intensidad moderada ayuda a memorizar lo aprendido con anterioridad. Así lo atestigua un reciente estudio de la Universidad de California (EE.UU.) en la que participaron voluntarios de entre 50 y 85 años de edad y que demostraron las bondades de estar activo físicamente. El experimento consistió en ver imágenes placenteras; luego, pedalear en una bicicleta estática durante 6 minutos al 70% de su capacidad y luego, una hora más tarde, realizar un examen sorpresa respecto a las imágenes que habían visualizado antes de hacer ejercicio. Los resultados demostraron que la liberación de norepinefrina, inducida por el ejercicio físico, provocó una mejora llamativa de la memoria respecto a los voluntarios que realizaron ejercicio en comparación con los que no lo hicieron.

Dormir la siesta mejora la memoria
Si un sueño reparador cada noche ya es de por sí uno de los elementos a tener en cuenta para nuestra memoria, la siesta también aporta su granito de arena. Dormir unos 20 minutos de siesta cada día nos ayuda a recordar mejor lo que hayamos aprendido, ya que durante este reposo consolidamos lo aprendido sin darnos cuenta. Este beneficio lo obtenemos a cualquier edad.

Chocolate para mejorar la memoria
¿El chocolate es bueno para la memoria? Por supuesto. Diversos estudios publicados en la revista British Journal of Clinical Pharmacology han concluido que uno de los componentes del cacao, los flavonoles, están relacionados con un mejor desempeño cognitivo. El motivo es que estimulan la perfusión cerebral, favorecen la neurogénesis y promueven cambios en las áreas relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

Dormir bien mejora la memoriaSi tienes problemas de insomnio o te cuesta dormir habitualmente, has de saber que ambos son grandes obstáculos si queremos conseguir una memoria de delfín (que tienen mejor memoria que los elefantes). Así,invertir en sueño desde que somos muy pequeños ha demostrado ser el mejor instrumento para tener mejor memoria durante la vejez, según un estudio publicado en la revista Sleep. En la investigación, que duró varias décadas, los voluntarios del estudio (en torno a la mediana edad) que durmieron las horas adecuadas, tenían mejor memoria 30 años después, que los que no durmieron lo suficiente todos estos años. Además, no hemos de olvidar que dormir bien habitualmente tiene un beneficio directo sobre la memoria y el aprendizaje.

Socializar mejora la memoria
Relacionarse con los demás, ya sean amigos, familia o conocidos, se ha asociado a una mejor memoria. Así lo atestigua un estudio de investigadores australianos y publicado en la revista Journal of Aging Researchque demostró que aquellos participantes que tenían un mayor contacto con amigos cercanos una importante red social, presentaron un mejor rendimiento en las pruebas de memoria tras un seguimiento de 15 años.

Fuente: Muy Interesante

5 métodos para controlar el dolor con la mente

El dolor no es únicamente una sensación física. Está relacionado tanto con el cuerpo como con la mente.

De acuerdo a la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, la forma en la que se siente el dolor tiene que ver con las emociones, la personalidad, el estilo de vida, la genética y las experiencias previas.

Si la persona ha estado expuesta al dolor por un período de tiempo largo, el cerebro puede haberse modificado para percibir las señales de molestia incluso cuando ya no están.

En el caso de condiciones como la fibromialgia. Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, el síntoma principal es el dolor generalizado que se puede sentir en todo el cuerpo.

La molestia es continua: las sensaciones de dolor, de recibir una cuchillada y quemazón está presente constantemente, aunque puede mejorar o empeorar en diferentes momentos.

Alternativa más saludable

Una forma de lidiar con condiciones crónicas, o casi cualquier otro tipo de dolencia física, es modificar la percepción mental del dolor.

Esto permite aumentar el umbral de tolerancia y, por ende, disminuir la necesidad de recurrir a medicamentos que pueden generar efectos secundarios e incluso adicción.

Es por esto que la Escuela de Medicina de Harvard recomienda una serie de técnicas mentales para ayudar a combatir el dolor.

Diversos estudios científicos demuestran que estas terapias alternativas han sido efectivas para aliviar el dolor de cabeza, el de espalda y la fibromialgia.

1- Atención plena (mindfulness, en inglés)

"Esta técnica implica, básicamente, concentrarse en el presente sin emitir ningún juicio", explica la neuróloga Sara Lazar, del Hospital General de Massachusetts, en EE.UU.

Para muchos, el primer impulso ante el dolor es tratar de "alejarlo" de cualquier forma.

En el caso de la atención plena para controlar el dolor, sin embargo, lo que se busca es acercarse a la sensación y aprender a conocerla "observándola" objetivamente.

La idea es enfocarse en el instante en el que se está, evitando preocupaciones pasadas y futuras.

Esto se hace considerando elementos como los siguientes: ¿dónde comienza lo que se siente? ¿cambia a medida que transcurre el tiempo? ¿cómo se puede describir?

2- Respiración profunda

Esta técnica es fundamental para el resto de las alternativas que se pueden emplear para ayudar a manejar el dolor.

Consiste en inhalar profundamente por unos cuantos segundos y luego exhalar.

Para ayudar a mantener la concentración y el ritmo de la respiración, se pueden utilizar palabras o frases.

Por ejemplo, cada vez que inhala, se puede decir: "bienvenida la relajación". Al exhalar, "adiós negatividad".

3- Meditación y visualización

En este caso, el proceso se inicia prestando atención a la respiración siguiendo la técnica referida con anterioridad.

Esto se hace en un ambiente de total relajación, sin ruidos o estímulos que distraigan, con música de fondo que invoque esa sensación.

Adicionalmente, se piensa en un lugar que se asocie con tranquilidad, paz y agrado. Una playa, con el sonido de las olas. Pájaros cantando en un paisaje bucólico.

Si la mente se distrae y empieza a pensar en otras cosas, se trae de vuelta la imagen que evoca tranquilidad.

4- Concentración y positivismo

Escoger una actividad que se disfrutes es otra opción. Puede ser cualquiera que genere gusto y agrado: leer poesía, hacer caminatas en espacios verdes, cocinar, dedicarse a la jardinería.

El objetivo es concentrarse de manera absoluta en lo que se está haciendo y prestar atención a los detalles mínimos, notando como los sentidos reaccionan y cuáles son las sensaciones que se sienten.

Cuando la persona no se encuentra bien, suele pensar únicamente en lo que no puede hacer.

Dirigir esa atención a lo que sí se puede hacer, ayuda a dejar de pensar en el dolor. Tener un diario y anotar regularmente las razones o cosas por las que se está agradecido, es una manera de hacerlo, explica la profesora de psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard, Ellen Slawsby.

5- Generar la respuesta de relajación

Es el antídoto para el estrés que genera el dolor. Permite controlar el aumento en el latido cardíaco y las reacciones del organismo, que entra en alerta al estresarse.

En este caso, lo primero es cerrar los ojos y relajar todos los músculos del cuerpo.

A continuación, se presta atención a la respiración. Si los pensamientos empiezan a aparecer, hay que recurrir a la palabra "recargar" para volver a concentrarse en la respiración.

En este proceso, se pasan de 10 a 20 minutos. Posteriormente, se permite el regreso de los pensamientos. Finalmente, se abren los ojos.

Fuente: BBC

Seis claves para ser feliz


Existe una asignatura sobre la dicha en la Universidad de Harvard: "La alegría también se aprende, como el golf o el esquí"

Cada vez parece más claro que la nueva fiebre del oro no tiene que ver con hacerse millonario ni con encontrar la fuente de la eterna juventud. El tesoro más codiciado de nuestros tiempos es atesorar felicidad, un concepto abstracto, subjetivo y difícil de definir, pero que está en boca de todos. Incluso es materia de estudio en la prestigiosa Universidad de Harvard.

Durante varios años, algunos de los estudiantes de Psicología de esta universidad americana han sido un poco más felices, no solo por estudiar en una de las mejores facultades del mundo, sino porque, de hecho, han aprendido a través de una asignatura. Su profesor, el doctor israelí Tal Ben-Shahar, es experto en Psicología Positiva, una de las corrientes más extendidas y aceptadas en todo el mundo y que él mismo define como “la ciencia de la felicidad”. De hecho, sostiene que la alegría se puede aprender, del mismo modo que uno se instruye para esquiar o a jugar al golf: con técnica y práctica.


Con su superventas Being Happy y sus clases magistrales, los principios extraídos de los estudios de Tal Ben Shahar han dado la vuelta al mundo bajo el lema de “no tienes que ser perfecto para llevar una vida más rica y más feliz”. El secreto parece estar en aceptar la vida tal y como es, lo cual, según sus palabras, “te liberará del miedo al fracaso y de unas expectativas perfeccionistas”.

Aunque por su clase de Psicología del Liderazgo (Psychology on Leadership) han pasado más de 1.400 alumnos, aún así cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Alguna vez se tiene suficiente felicidad? "Es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace serlo menos”, explica.

Estos son sus seis consejos principales para sentirse afortunado y contento:

1. Perdone sus fracasos. Es más: ¡celébrelos! “Al igual que es inútil quejarse del efecto de la gravedad sobre la Tierra, es imposible tratar de vivir sin emociones negativas, ya que forman parte de la vida, y son tan naturales como la alegría, la felicidad y el bienestar. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría”, añade el experto. Se trata de darnos el derecho a ser humanos y de perdonarnos la debilidad. Ya en el año 1992, Mauger y sus colaboradores estudiaron los efectos del perdón, encontrando que los bajos niveles de este hacia uno mismo se relacionaban con la presencia de trastornos como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima.

2. No dé lo bueno por hecho: agradézcalo. Cosas grandes y pequeñas. "Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista".

3. Haga deporte. Para que funcione no es necesario machacarse en el gimnasio o correr 10 kilómetros diarios. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer, según detalla el entrenador de easyrunning y experto corredor Luis Javier González.

4. Simplifique, en el ocio y el trabajo. “Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello”, propone Tal Ben-Shahar. Ya se sabe que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y por ello lo mejor es centrarse en algo y no intentarlo todo a la vez. Y no se refiere solo al trabajo, sino también al área personal y al tiempo de ocio: “Mejor apagar el teléfono y desconectar del trabajo esas dos o tres horas que se pasa con la familia”.

5. Aprenda a meditar. Este sencillo hábito combate el estrés. Miriam Subirana, doctora por la Universidad de Barcelona, escritora y profesora de meditación ymindfulness, asegura que “a largo plazo, la práctica continuada de ejercicios de meditación contribuye a afrontar mejor los baches de la vida, superar las crisis con mayor fortaleza interior y ser más nosotros mismos bajo cualquier circunstancia”. El profesor de Harvard añade que es también un momento idóneo para manejar nuestros pensamientos hacia el lado positivo, aunque no hay consenso en que el optimismo llegue a garantizar el éxito, sí le aportará un grato momento de paz.

6. Practique una nueva habilidad: la resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental, no de la cuenta corriente. Concretamente, “nuestro nivel de dicha lo determinará aquello en lo que nos fijemos y en las atribuciones del éxito o el fracaso”. Esto se conoce como locus de control o 'lugar en el que situamos la responsabilidad de los hechos', un término descubierto y definido por el psicólogo Julian Rotter a mediados del siglo XX y muy investigado en torno al carácter de las personas: los pacientes depresivos atribuyen los fracasos a sí mismos, y el éxito, a situaciones externas a su persona; mientras que la gente positiva tiende a colgarse las medallas, y los problemas, “casi mejor que se los quede otro”. Sin embargo, así perdemos la percepción del fracaso como 'oportunidad', que tiene mucho que ver con la resiliencia, un concepto que se ha hecho muy popular con la crisis, y que viene prestado originariamente de la Física y de la Ingeniería, con el que se describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. "En las personas, la resiliencia trata de expresar la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”, afirma el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar.

Fuente: El País