En el mundo moderno no basta con tener conocimientos y ser una persona capaz, también hay que gustar. Por ello, los líderes actuales no imponen su forma de ser, sino que tratan de relacionarse con sus colaboradores, poseen una habilidad especial para comunicarse y ser empáticos.
Y aunque a todos nos gustaría descubrir esa fórmula mágica para seducir a las masas y que nuestras ideas sean las más respetadas y admiradas, no existe poder sobrenatural que nos convierta en seres irresistibles, pero sí podemos trabajar en nuestro poder de seducción para cumplir los objetivos profesionales.
La seducción “no es una cualidad del sujeto, sino un modo de actuar”, señala el experto José Antonio Marina, creador del libro La pasión del poder. El también filósofo y pedagogo español explica que todo mundo desea seducir en la actualidad, “mover suavemente la voluntad de las personas”.
Marina dice que la palabra seducción ha perdido la connotación peyorativa que tenía en el pasado, cuando su sinónimo más usado era la “corrupción”. Anteriormente, el seductor tipo era “don Juan”, y el mayor, por excelencia, el mismísimo Satanás, pero ahora esta palabra se convirtió en una gracia de personas inteligentes con dominio propio.
Desarrollar esta deseada habilidad permitirá resaltar nuestra idea ante las millones que circulan en el mercado a diario. Las personas seductoras tienen “algo que queremos descifrar” y que hará que lo que exponen sea irresistible y convincente.
La seducción es el punto donde “la inteligencia negocia con los sentimientos”, explica Marina; la capacidad de transmitir la imagen que deseamos, incluso aunque no siempre coincida con nuestros sentimientos.
Misterio
Los líderes seductores presentan su idea como la mejor opción, pues tienen ese “no se qué” que queremos descubrir y aplicar en nuestras vidas, dice Alberto Carbajal, antropólogo y maestro de psicoanálisis en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El investigador señala que la seducción es una fantasía en juego, una expectativa de que algo bueno pasará (como el amor, aquel que nos brinda esa ilusión de felicidad eterna).
Para ser seductor es importante recordar que cada persona tiene circunstancias y contextos distintos y que nuestro comportamiento no impactará de la misma forma en todos. Sin embargo, de entrada, el respeto y la amabilidad serán imprescindibles en el camino de la seducción, pero ¿cómo potenciar esa codiciada habilidad de grandes líderes?
Mucho de lo que entendemos del mundo que nos rodea está teñido por concepciones y prejuicios, por lo que algunas fallas de los puestos directivos recaen en malas percepciones. Ciertas veces, quienes ocupan puestos de poder olvidan el marco de referencia dentro del cual sus acciones serán entendidas por el equipo de trabajo, así como poner en alerta sus sentidos.
Es posible creer que nos expresamos con toda claridad, pero la gente responde de una manera distinta a la esperada. Por ello, e necesario abrir la mente a todos los caminos y tener presente que el organismo recibe aquello que puede aprender y que le es necesario para sobrevivir (evolución).
Más que ser guapo o guapa (con los estándares de belleza que manejamos en sociedad), un líder seductor debe saber comunicarse y hacer conexión con otros fácilmente. Hoy en día se habla mucho de “tener actitud”, una cualidad que ayudará en todos los escenarios de nuestra vida y permitirá poner en juego un poco de estrategia, diplomacia y gracia.
Aprópiate del contexto y sé persistente
El filósofo griego Sócrates decía que “ser perfecto es cambiar a menudo”. Las modificaciones significan evolución, estar atentos a nuestros sentidos y tomar un pulso general de lo que sucede en nuestro acontecer actual. Para el psicoanalista de la UAM Alberto Carbajal, los diferentes líderes de nuestra historia han tomado esa posición dado que “se han apropiado del contexto y al mismo tiempo lo han influido”.
Es necesario que esa brillante idea que tenemos se adapte a las necesidades del mercado, y eso lo han pensado seductores líderes en el mundo, por ejemplo, Hitler (líder al fin y al cabo que logró vender su idea a millones) aprovechó las circunstancias sociales de Alemania tras la Primera Guerra Mundial para establecer en este país un demencial sistema político basado en la llamada supremacía aria.
En ejemplos más empresariales, tenemos a la famosa marca Flickr, sitio web que permite almacenar, ordenar, buscar, vender y compartir fotografías o vídeos en línea.
La empresa nació como un juego llamado never ending, el cual no tuvo éxito, pero a través de una de sus aplicaciones, los directivos se dieron cuenta de que la gente amaba compartir fotos en la red.
Y aunque el juego en su versión inicial no tuvo éxito, sus fundadores encontraron una inmensa área de oportunidad con esta app. Se subieron al tren del share y adaptaron su producto a las necesidades del público del siglo XXI, que le da gran peso al contenido visual y a compartir información a través de los nuevos medios de comunicación.
Otra muestra de empresas que se han adaptado al contexto y han estado alertas en nuestro entorno es la compañía finlandesa Nokia, la cual nació como una fábrica de papel y después se convirtió en una de las mayores vendedoras de telefonía celular; ahora es una firma de comunicación y tecnología.
La emprendedora Janine Wainer, quien da clases en la universidad de Texas de “Cómo monetizar y promocionar proyectos de contenidos para la Web”, explica que estas empresas y sus cabezas supieron atender las necesidades del público y cambiar el rumbo de su estrategia de negocios cuando el mercado así lo requirió.
Así, para ser un líder seductor, es importante tomar decisiones que permitan implementar nuevas acciones en la empresa. Además, de saber explicarlas de forma clara a nuestro equipo de trabajo para su óptimo desarrollo.
Escuchar, paso clave para comunicarse
Ya conocido nuestro entorno, debemos saber cómo comunicarnos con él, para lo cual tendremos que aprender a escuchar primero. Los líderes seductores entienden la importancia de abrir canales de comunicación que vayan en ambas direcciones, entre ellos y su público, es decir, retroalimentación.
Quien desarrolla el don de escuchar ejerce una acción activa, a diferencia de quien tan sólo oye, que está actuando de manera pasiva. Sin embargo, tener el arte de escuchar no es tarea sencilla, pues “a menudo lo hacemos de forma retroactiva” y sólo entendemos lo que queremos o lo que buscamos, explica el psicoanalista Alberto Carbajal.
Escuchar a las personas concienzudamente permitiría detectar nuestros puntos ciegos y dejar de vivir en el “supuesto”. Hay que saber escuchar antes de actuar, pero en sentido amplio de la palabra: escuchar como saber, es decir, aprender, esperar, observar, analizar y entender.
De esta manera habremos dado el primer paso para tener una comunicación asertiva y no dar sólo un monólogo.
Cómo presentar nuestras ideas
Ya comprendida la importancia de analizar nuestro entorno y detectar las áreas de oportunidad para nuestra empresa, para ser un líder seductor e impactar con nuestras ideas será importante trabajar en la forma de darlas a conocer.
La maestra en ingeniería en imagen pública Ana Roiz dice que “un uso adecuado del lenguaje y sus formas gramaticales acertadas dará mayor credibilidad a nuestro discurso y nos ayudará a transmitirlo de manera más clara, tanto de forma como de fondo”.
Aunque a lo largo del tiempo la seducción siempre se ha ligado a los intentos de conseguir interacciones de tipo sexual, ahora se usa también para ese trabajo por conseguir que nuestras ideas se vendan con éxito.
Ser un líder seductor significa no resistirse a los inevitables cambios que la vida impone, sino adaptarse a ellos y aportar algo. Un líder seductor sabe desplegar tacto, las palabras y sonrisas precisas para aliviar una situación tensa o simplemente crear lazos con aquellas personas que acaban de conocer y pueden ser un cliente o alianza potencial para la empresa.