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4 tips para inyectarle creatividad a tu trabajo

La creatividad puedes aplicarla a cualquier área de tu vida

La creatividad no está limitada a los escritores, artistas o diseñadores. De hecho, puedes aplicarla en prácticamente cualquier área profesional.

Ser más creativo en tu trabajo te mantiene motivado y puede ser el camino a nuevas oportunidades, como un ascenso. De acuerdo con un estudio de IBM, aproximadamente el 60% de los CEOs señalan que la creatividad es la cualidad de liderazgo más importante.

A continuación, compartimos 4 tips para inyectarle creatividad a tu trabajo:

1. Ofrécete como voluntario para crear contenido: Ya sea que la compañía tenga un news letter, un equipo deportivo interno o un evento especial, seguro encontrarás a alguien que quisiera difundir esta información al resto de la organización. Si es así, puedes contribuir al encargarte de cubrir los eventos, editar fotos o pensar en nuevas ideas, además de que podrás conectar con personas fuera de tu oficina.

2. Piensa en soluciones innovadoras para el flujo de trabajo: Es fácil caer en la rutina al encargarte de las responsabilidades y solicitudes que llegan día a día, pero si este ciclo monótono ocupa más tiempo del que debería ahorrar, es una oportunidad para que pienses en una mejor solución.

Una vez que hayas trabajado tu idea, coméntala con tu equipo de trabajo y pregunta su opinión, tal vez puedan trabajar en pequeños cambios que beneficien su forma de trabajo.

3. Aprende (y enseña) una nueva habilidad:
Si tu empresa no brinda la capacitación que necesitas, búscala por tu cuenta, por ejemplo, un curso de manejo avanzado de Excel si estás en el área de contabilidad.

Una vez que domines las habilidades aprendidas, ofrece dar un curso a tus compañeros al respecto. No sólo será positivo para tus relaciones con el equipo, sino que reforzarás tu aprendizaje y practicarás otras habilidades, como hablar en público y crear una agenda.

4. Enfócate en tu marca personal: Es posible que lo hayas intentado todo y tu empresa simplemente no te de la oportunidad de aplicar tu creatividad, si ese es el caso, tu alternativa es enfocarla en crear tu marca personal.

Crear una buena marca personal te hace memorable ante compañeros de trabajo, conocidos y posibles clientes o socios.

Usa las redes sociales a tu favor como una herramienta para comunicar el mensaje que deseas enviar, crea una estrategia única y construye tu carrera.

Fuente: Mundo Ejecutivo

Lo que NO debe hacer un líder

No reconocer el trabajo de su equipo o participar en chismes crea un ambiente tenso

Si estás frente a un equipo tienes una gran responsabilidad por delante. Como líder, hay algunas actitudes que deberías evitar si no quieres crear un equipo de trabajo conflictivo, fragmentado o poco motivado. Toma nota:

Fomentar la división entre sus empleados: Tu rol como jefe es, además de dirigir, fomentar la cooperación y el trabajo en conjunto. Así que olvídate de excluir a algunos miembros de tu equipo. Todo, hasta lo más “bobo”, cuenta: si saldrán a comer, invita a todos; si rifarán algo en equipo, considera a todos. ¡Es algo básico, pero sumamente importante!

Participar en chismes (o peor aún, generarlos): Involucrarte en rumores de pasillo es de las peores cosas que puedes hacer en el trabajo. Si eres jefe de un equipo, mucho peor: lo único que haces es fomentar que tus empleados hagan lo mismo, y crear un ambiente de trabajo tenso. Mantente alejado de las críticas y los chismes y actúa como el líder que eres.

No reconocer el trabajo de su equipo: Es cierto, los líderes son los responsables últimos de que las cosas salgan bien… Pero los empleados son quienes hacen que las cosas sucedan. Si tu equipo entregó buenos resultados, reconócelos y asegúrate de que los demás lo sepan. No hay nada más desalentador que un jefe que se adjudica todos los méritos.

Mostrar preferencia por algún empleado: Quizá valores mucho el trabajo de algún empleado dedicado, o haya otro que te haga reír a carcajadas. O quizá uno de ellos sea un buen amigo. Sin embargo, existe una regla de oro: en la oficina, todos deben ser tratados por igual. Lo único que conseguirás al mostrar tu preferencia por alguien será desmotivar al resto de tus empleados.

Criticar el trabajo de otros jefes: ¿Los otros jefes no hacen bien su trabajo? A menos que su desempeño afecte directamente tu trabajo, no te corresponde gritarlo a los cuatro vientos. Esta actitud denota prepotencia y falta de madurez. ¿Y qué no las principales cualidades de todo líder deben ser humildad y responsabilidad?

No involucrarse en los procesos de su equipo: Cuidado: no confundas “confiar plenamente en el trabajo de tu equipo” con desentenderte de los procesos de trabajo. Como líder debes estar siempre pendiente de todo lo que sucede en tu área. Eso de dirigir desde las alturas, sin saber cómo se hacen las cosas desde abajo, es propio de un dictador, no de un líder auténtico.

No motivar a sus empleados para que aprendan cosas nuevas: Un líder siempre debe impulsar a sus empleados a crecer en su profesión, y esto implica enseñarles cosas nuevas… o, por lo menos, no cerrarse al aprendizaje. Muchos jefes creen que sus empleados “ya saben lo suficiente”, y ni siquiera se molestan en incorporar nuevos aprendizajes.

Cerrarse a nuevas ideas "porque ya saben qué funciona": ¿Para qué aprender a usar las nuevas tecnologías si la máquina de escribir funciona perfectamente bien? Estando al frente de un equipo, es tu responsabilidad abrirte a los cambios e incorporarlos en tus procesos de trabajo.

Transmitir su negatividad y apatía al resto del equipo:
No estás de acuerdo con las decisiones tomadas “desde arriba”, crees que tus jefes son unos ineptos, que nadie hace bien su trabajo y que, básicamente, todo se derrumba lentamente. No transmitas esta mentalidad negativa a tus empleados si no quieres que tengan los ánimos por los suelos. Lo que debes transmitirles siempre es seguridad, tranquilidad y confianza.

No trabajar: Suena familiar… ¿cierto? No son pocos los jefes que creen que ya “trabajaron lo suficiente” para “llegar hasta donde están”, y que ahora el “trabajo duro” les corresponde a otros. ¡Gran error! Si eres de los que se limitan a dar órdenes y no se ensucian las manos trabajando como sus empleados, tus habilidades profesionales seguramente dejan mucho que desear. Además, lo más probable es que tus empleados te maldigan en silencio.

Fuente: Soy Entrepreneur

5 formas de desarrollar tu liderazgo

Un líder es una persona que posee la capacidad de atraer y relacionarse con sus pares, influyendo en las mentes de las personas que trabajan con él.

Es importante que la cabeza de la empresa tenga la capacidad de incentivar, gestionar, motivar y evaluar a un grupo o equipo, entusiasmando a alcanzar un objetivo.

Cuando la estructura de un negocio crece, se debe mantener una perspectiva clara para que la empresa funcione bajo los valores y las metas que rigen a la compañía para lograr el éxito esperado.

Para llevar a cabo esta tarea que no es fácil de conseguir, existen ciertas características que deben desarrollar las personas que ejercen el liderazgo en una organización. Conoce las principales.

Planeación y adaptación. Adelantarte a la idea de la competencia refleja habilidad de liderazgo. Al estar pendiente de los cambios o tendencias podrás planear los ajustes correspondientes que sean necesarios para el negocio y que evitarán que te quedes rezagado en un futuro.

Es necesario que el líder sepa adaptarse e incluso adelantarse a los cambios, de otra manera no podrá mantenerse a la vanguardia del tan movible mercado.
Tener claridad. La función de líder obliga a asegurarse de crear y mantener una idea clara y atractiva para sus clientes que permita diferenciarse de la competencia.

Esta característica permite que la idea central del negocio persista vigente, manteniendo el posicionamiento adecuado de la marca entre los compradores.

Además, sólo sabiendo con certeza qué es el negocio y qué se espera de él se pueden definir estrategias, basándose en objetivos.

Desarrollo del personal. Ofrecer oportunidades de crecimiento y desarrollo a los trabajadores favorecerá en gran medida al negocio ya que permitirás que los empleados se especialicen aún más en determinadas áreas para luego implementar esos conocimientos en la empresa.

Identifica bien a cada miembro de tu equipo, preocúpate por sus intereses y por ellos mismos, esto a te servirá para saber a quién te conviene retener y disminuir la fuga de talento.

Debes tener muy bien definida la manera de comunicarte con ellos. Evita cualquier tipo de arrogancia y crea un ambiente de confianza donde tu equipo se sienta libre de hacer sugerencias y compartir problemas.

Retroalimentación. Asegúrate de ser un líder que corrige los errores o percepciones incorrectas mediante la promoción de acciones correctivas oportunas.

Abre la mente y sé más receptivo respecto de lo que sucede en el entorno y en el personal. La perfección continua es clave para ser un buen líder.

Haz juntas periódicas en donde todos tus colaboradores participen. Escucha sus ideas y sus propuestas, seguramente en ellas encontrarás buenas soluciones y estrategias.

Recuerda que tus empleados son las personas que día a día están en contacto con los clientes y que, por tanto, pueden aportar muy buenas alternativas para cautivarlos.

Si tu equipo presenta alguna queja o tiene algún problema, asegúrate de que se resuelva. Es primordial para ser líder el ser considerado como alguien que es capaz de arreglar las cosas y llevar al equipo al éxito.

Brindar apoyo. Los líderes tienen la capacidad de dar apoyo emocional a aquellas personas que lo necesitan. Además, son conscientes de que ellos son los responsables de su grupo de trabajo y, por tanto, de conseguir las metas establecidas.

Reconocer el trabajo de los empleados aportará a incentivar el trabajo en equipo y a motivarlos, lo que aumentará su productividad.

Según Best Place to Work, la clave para que una empresa sea considerada como tal reside en la confianza que tienen los empleados en su líder.


Las 10 habilidades necesarias para ser un buen CEO

Forbes en español reúne algunos de los valores que hacen falta para llegar a ser un buen líder corporativo:

1. Honestidad: La transparencia tiene un gran valor en cualquier persona, pero adquiere una dimensión aún mayor cuando hablamos de liderazgo empresarial. La única manera de lograr que un equipo trabaje con ganas y en la misma dirección, un CEO debe ser claro y honesto de forma que sus acciones sean consecuentes con sus palabras.

2. Capacidad de motivar a otros:
Para que un proyecto o una compañía salga adelante y marque la diferencia no es suficiente con que el CEO de la empresa crea en él. El primer paso es que el equipo al completo entienda qué está haciendo, esté motivado y crea realmente en el valor añadido que supone para la compañía o los clientes.

3. Ser un buen comunicador: No hay liderazgo sin buenas habilidades comunicativas. Un CEO puede tener ideas brillantes, pero si no sabe comunicarlas y transmitirlas en las reuniones, conversaciones o llamadas, éstas pierden gran parte de su valor.

4. Espíritu de equipo: Un CEO debe ser consciente de que, por muy bueno y que sea, ninguna operación la cierra él solo. Se dice que un buen jefe es aquel capaz de lograr que personas corrientes tengan rendimientos extraordinarios. Un CEO no es nada sin su equipo, y lo sabe, y por ello se esfuerza por trabajar de manera coordinada con supervisores y subordinados con el fin de alcanzar las metas colectivas.

5. Perspectiva a largo plazo: La visión de futuro es un rasgo esencial que debe caracterizar a todo buen CEO. Cuando uno está inmerso en la rutina y en los pequeños proyectos diarios es fácil perder la perspectiva a largo plazo y olvidar cuál es la verdadera meta, y ese es un lujo que ningún líder que se precie puede permitirse.

6. Enfoque al cliente: Un buen CEO debe ser consciente de que el centro de todo es el cliente. Debe tener la empatía suficiente para analizar y comprender el pensamiento, hábitos y comportamiento de sus clientes potenciales, y actuar orientado al servicio en todo momento.

7. Pasión: Esta tercera característica debería estar escrita en mayúsculas. La pasión debe ser el motor de cada movimiento de un CEO; no existe otra forma de afrontar un trabajo tan exigente con entusiasmo y optimismo.

8. Sentido de la responsabilidad:
El respeto por los plazos debe ser sagrado para cualquier CEO. El compromiso con la compañía debe ser absoluto, y tan capaz de responsabilizarse de los fallos cometidos como de celebrar los éxitos. Una persona que tiende a echar la culpa a los demás nunca podrá ser un buen CEO.

9. Espíritu emprendedor: Más allá de las siglas, un CEO es ante todo un líder y, como tal, debe estar pensando constantemente en nuevos enfoques y soluciones originales. Ser creativo e innovador es fundamental para perfeccionar los sistemas y mejorar la productividad, la eficiencia y la cultura de la empresa.

10. Curiosidad natural: Un buen CEO es una persona con sed de conocimiento, que no se conforma ni cree que lo sabe todo, sino que siempre está ávido de saber más.

Fuente: Banca y Negocios

10 características que definen a un buen líder en el trabajo

Ser un buen comunicador, desarrollar la empatía o saber motivar son algunos rasgos que se exigen a los responsables de equipo. Hay que tolerar errores, establecer metas y expectativas, y mostrar autenticidad.

La búsqueda de un liderazgo es recurrente en el mundo empresarial. Seleccionar a las personas de las cuales dependerán los resultados de la compañía, es una decisión fundamental para alcanzar el éxito. Michael Page, empresa de asesoramiento de selección especializada, tiene su visión de lo que sería un líder en el trabajo. Estas son las diez cualidades que, a su juicio, definen a un buen líder en la empresa.

1. Comunicación 
Gran parte del trabajo de un directivo es saber transmitir la estrategia de la compañía tanto a nivel interno como externo, por lo que debe ser claro y conciso, asegurando así que el mensaje que quiere transmitir se entiende correctamente. Por otra parte, este flujo de información no puede ser unilateral ya que los buenos jefes siempre tienen que estar dispuestos a escuchar las preocupaciones y sugerencias de sus empleados.

2. Dar buen ejemplo
Debido a la relevancia de su cargo, los responsables de área se encuentran siempre en continua observación, tanto por el resto de empleados como por otros superiores. Por esta razón, son considerados en muchas ocasiones modelos a seguir por lo que deben dar ejemplo y comportarse de un modo responsable.

3. Disposición para asumir y renunciar a la responsabilidad
La experiencia y conocimiento de la empresa y del sector son factores que caracterizan a los líderes y que les acreditan para llevar a cabo sus funciones. Sin embargo, un buen jefe también debe saber cuándo es el momento de delegar ciertas responsabilidades y tareas a sus empleados.

4. Motivación
Un buen líder es aquel capaz de motivar e inspirar a sus empleados, además de fomentar su entusiasmo por los proyectos que se están realizando. Un empleado motivado es un empleado productivo. La consecución de los objetivos del equipo y de la compañía son elementos esenciales para mantener un buen ambiente laboral.

5. Reconocer y fomentar el potencial
Un buen líder debe ser capaz de reconocer las aptitudes y habilidades especiales de las personas que conforman su equipo y, lo que es más importante, de saber cómo utilizarlas para el beneficio de la empresa. Cuando un empleado destaca, su responsable debe alentarlo para que siga motivado y pueda seguir desarrollando su talento.

6. Empatizar 
Encontrar un equilibrio entre autoridad y comprensión no siempre es sencillo. Los buenos líderes se caracterizan por ser comprensivos y cercanos a su equipo. Sin embargo, un exceso de confianza por cualquiera de las partes, puede repercutir en los resultados, perjudicando tanto a la empresa como al propio equipo.

7. Tolerar los errores
Nadie es perfecto. Las personas pueden cometer equivocaciones de vez en cuando. Por este motivo, un buen líder debe contar con la suficiente capacidad de reacción para solucionar el problema y afrontar la situación.

8. Establecer metas y expectativas
Cada vez, es más común que los equipos trabajen por objetivos. Los jefes que establecen unos plazos de entrega y definen unos objetivos claros y realistas, son los que finalmente obtendrán buenos resultados.

9. Autorreflexión
Además de analizar las capacidades de sus equipos, los buenos líderes tienen que ser conscientes de sus propias fortalezas y debilidades. Conocer las habilidades destacadas de cada uno y saber los puntos de mejora es algo esencial que caracteriza a un buen líder.

10. Autenticidad 
Las personas que fingen ser algo que no son, o que intentan esconder su verdadera personalidad bajo su rol de jefes, resultan falsos y no ins
piran confianza. Encontrar un propio estilo de liderazgo y ser consecuentes con la forma de pensar es la mejor opción para conseguir el respeto de los empleados.



Fuente: 20 Minutos

10 hábitos diarios que te harán millonario


La clave del éxito es la disciplina. ¿Sabes cómo cultivarla?

¿Quieres ser el jefe? Debes pagar el precio.

El precio es la disciplina. Ningún líder puede alcanzar el éxito sin cierto grado de dedicación. Una persona disciplinada es capaz de renunciar al placer momentáneo para alcanzar sus metas de largo plazo. Por supuesto, para ser disciplinado hay que tener hábitos que se practiquen a diario. Solo las personas constantes pueden transformar sus vidas.

Los hábitos pueden cambiar la dirección de nuestras vidas. Algunas personas tienen costumbres dolorosas (como ser chismosas), mientras que otras tienen actitudes poderosas (como alabar a los demás). No importa quién seas o de dónde vengas, tus hábitos pueden construirte o destruirte. ¿Cuáles son tus hábitos y hacia dónde te están llevando?

Aquí van 10 hábitos diarios que te harán millonario:

1. Estudiar.
Primero que nada, no debes pasar un solo día sin aprender algo nuevo. El aprendizaje puede llegar de muchas maneras. Estudiar un mínimo de tres horas al día. Esto incluye algunas prácticas como leer el diccionario, consultar libros, ver videos, hablar con mi coach, escribir, etcétera. De todas estas actividades, leer es la más importante. Cada día, sin falla, trato de asimilar tantas ideas como sean posibles. Dejo mi celular en otra habitación mientras me zambullo en mis libros, ya que puedo darme el lujo de no cenar, pero no de no aprender.

2. Fijar metas. Cada día debes plantearte objetivos. Yo siempre escribo lo que quiero lograr cada día, mes año y década. Este proceso me fascina porque me obliga a pensar en grande y a superar los problemas pequeños de la vida.
Digamos que tu meta es tener una vida de opulencia en los próximos 10 años. Si quieres alcanzar esta meta, debes listar las ideas que te pueden ayudar a conseguirla. Por ejemplo, tu listado puede incluir tener una casa de 10 habitaciones, un jet privado, un Rolls-Royce, etcétera.

3. Planeación. Puedes fijarte miles de metas, pero necesitas una estrategia para alcanzarla. Primero, necesitas descomponer esos 10 años en años, meses, semanas y días. Una vez que hayas “desarmado” tus objetivos en partes más pequeñas, deberás de idear los pasos y acciones reales que debes tomar para alcanzar estos resultados.
Uno de mis clientes quería ser un charlista profesional. Sin embargo, no sabía cómo planearlo. Le dije que tenía que fijarse dar 120 charlas al año, 10 al mes. Una vez que hicimos esta descomposición, se dio cuenta de que sus metas eran más realistas.

4. Hacer networking. En este milenio tenemos miles de formas de estar conectados. Para hacer contactos efectivos, necesitas ser un productor, no un consumidor. Eso significa hacer networking de manera agresiva, no pasiva. No esperes a que te lleguen correos o llamados, mejor haz el esfuerzo de contactar a los demás. Yo uso la “Regla de 10”, donde hago 10 llamadas y mando 10 correos al día. Aparte de esto, constantemente hago videos, doy charlas, escribo artículos, etcétera. También publico diariamente en mis redes sociales.

5. Llevar un diario. Todos necesitamos momentos para pensar. Para poder ordenar tus ideas efectivamente, necesitas llevar un diario. Esto te ayudará a reflexionar y hacer preguntas serias sobre tu vida. Además, serás capaz de llevar control de tus historias, personas que conozcas, ideas, bromas, lecciones, citas, éxitos, fracasos y más. Cada día, escribe un mínimo de cuatro páginas en tu diario. Yo tengo dos docenas de bitácoras a la fecha. Me ayudaron a reflexionar mis más grandes éxitos, obstáculos y oportunidades. A veces escribo intensamente por una hora. Cuando reviso mis diarios, entiendo mejor cómo ha sido mi camino. Por cierto, nunca está demás dejar notas para las futuras generaciones.

6. Hacer ejercicio. Para ser exitoso en la vida, tu cuerpo debe ser capaz de funcionar en su mejor nivel. Tu mente siempre está pidiendo cosas inesperadas y debes estar preparado para cumplirlas. La mejor manera de preparar tu cuerpo es ejercitándolo, aun cuando sea un inconveniente. Una vez que tu cuerpo esté preparado para las oportunidades, serás capaz de navegar los océanos del éxito.
Imagina sentir el sudor que viene después de un buen ejercicio. Es una gran sensación, ¿cierto? Así que ¿por qué debatir si debes o no ponerte en movimiento? Desarrolla el hábito de hacer ejercicio entre tres y cinco veces a la semana, al menos por una hora. No solo aumentarás tu resistencia, también le sacarás más provecho a tus días.

7. Relájate. Solo las personas verdaderamente poderosas saben cómo descansar. Después de todo, esos son los momentos donde fortalecen su poder. Muchas personas están tan tensas siempre que se “queman”. Cuando te estresas, pierdes concentración y control. Una persona que no sabe cómo relajarse, pierde el tiempo que pudo haber aprovechado.
Debes despejarte de vez en cuando. Busca una disciplina saludable que te tranquilice. A veces, yo cocino una gran cena o salgo a caminar por mi vecindario. En otras ocasiones pongo música de jazz o platico con un ser querido. Incluso en medio de una importante fecha de entrega, estas actividades me ayudan a manejar las vicisitudes de la vida. La preocupación es el peor gasto de imaginación que existe.

8. Afirmar. Todos los días hablas contigo mismo. El humano común hace esta práctica 12 mil veces al día. La diferencia entre una persona exitosa y otra que no, es lo que se dice a sí mismo. Las cosas que le dices a tu persona alteran dramáticamente tu vida.
El otro día escuché que alguien decía “Ojalá fuera la mitad de exitoso como esa persona”. Aunque es un pensamiento positivo, debería desear más que solo la mitad de otro ser humano.

9. Practicar tus destrezas. Cada día debes trabajar en mejorar tus talentos. Cada uno de nosotros tiene dones innatos que deben ser ejercitados de manera continua. Si no lo usas, lo pierdes. La maestría toma años de cultivar, pero si estás dispuesto a ser el mejor en lo que haces, no tendrás competencia.

10. Formar un sistema de apoyo. Las personas triunfadoras han aprendido a organizar sus relaciones. Esto significa que sus personas más cercanas los alimentan mental, espiritual y emocionalmente. Puede que la gente te vea como un emprendedor solitario, pero lo cierto es que todos tus seres queridos están detrás de ti.
Sin embargo, esto no es sencillo. Toma tiempo rodearse de las personas correctas. Más importante, estas relaciones se forjarán de manera natural conforme aprendas más sobre tu trabajo. Eventualmente, ese equipo cuidadosamente seleccionado sacará lo mejor de ti y te ayudará a superar los grandes obstáculos que enfrentes.

Todos estos hábitos requieren la mayor disciplina del mundo. Debes comunicar tus necesidades a otros para que puedan apoyarte.

Fuente: Entrepreneur

15 tips para que tus hijos sean líderes

Pon en práctica estos consejos para que tus pequeños adopten habilidades de liderazgo y estén preparados para alcanzar el éxito.

Muchos líderes que también son padres deben balancear todos los días la carga de trabajo con las cenas y los juegos familiares. En el camino, muchos de estos líderes-padres saben la influencia que tienen en las mentes más jóvenes. Los niños de hoy son los líderes del mañana, especialmente aquellos cuyos padres son dueños de una empresa.

Aunque algunas personas nacen con características de líder, los niños deben aprender lecciones a lo largo del camino que impacten de manera significativa sus vidas. Las palabras correctas en el momento correcto pueden hacer toda la diferencia.

Aquí hay 15 tips para ayudarte a formar futuros líderes:

1. Da un buen ejemplo.
Como líder, seguramente te das cuenta de la importancia de proporcionar un buen ejemplo para tu equipo. Esto es aún más importante cuando eres padre. Si le permites a tus hijos ver lo bien que puedes balancear tu negocio y tu vida personal, les enseñarás a rendir cuentas a través de un liderazgo efectivo.

2. Motívalo a hacer actividades en equipo. Desde antes, identifica los intereses de tus niños y motívalos a participar en actividades de grupo. Ya sea unirse a los scouts, participar en un deporte o unirse a la banda de la escuela, los niños deben aprender lecciones valiosas sobre el trabajo en equipo.

3. Enfatiza la perseverancia. Los mejores líderes aprenden a manejar el fracaso igual de bien que el éxito. Es importante exponer a los futuros líderes a la decepción en lugar de protegerlos de ella. Los niños necesitan aprender a manejar la pérdida y a seguir adelante cuando el otro equipo gane.

4. Dale habilidades de negociación. Todo buen líder conoce el arte del compromiso. En lugar de decirles a tus hijos “sí” o “no” a una petición, haz una oferta y permíteles refutarla con algunos puntos sólidos. Enséñales a negociar y a nunca rendirse sin pedir algo a cambio primero.

5. Perfecciona sus habilidades de toma de decisiones. Los niños deben aprender a tomar buenas decisiones lo más pronto posible. Trata de reducirlas a dos o tres, como por ejemplo ver una película o jugar en el parque. Mi esposa Kristy dice “Enséñales a medir los pros y contras de cada opción para hacer una decisión más informada. Esto los ayudará a tomar las decisiones correctas todos los días”.

6. Haz que tenga confianza al comunicarse. Cuando vas a un restaurante, ¿ordenas por tus hijos? Puedes convertir una cena simple en un ejercicio para aumentar su confianza haciéndolos hablar directamente con los meseros, de esta forma comunicarán lo que necesitan.

7. Motívalo a trabajar.
Muchas veces los niños están ansiosos por empezar a trabajar de alguna forma. Si tu hijo quiere poner un puesto de limonada apóyalo y motívalo. Una vez que sea lo suficientemente grande, podrá tomar más oportunidades laborales como ser niñera o podar el césped. Estos trabajos van a darle herramientas de liderazgo.

8. Mételo a un campamento de verano. Los campamentos están llenos de oportunidades para participar en actividades de equipo. Además, una vez que llegan a cierta edad, le pueden pedir que regrese como consejero.

9. Ten una noche familiar de juegos. En lugar de pasar cada noche viendo la televisión, trata de tener una noche de juegos de mesa. Una noche así con la familia no sólo será una buena oportunidad para pasar tiempo juntos, también ayudará a tus hijos a saber perder, jugar seguiendo las reglas y a pensar estratégicamente.

10. Enséñale habilidades de planeación de proyectos.
Como familia, seguro tienes muchos eventos planeados, desde vacaciones familiares hasta visitas a parientes. Mientras te preparas, no dejes a tus hijos fuera de la planeación. Trata cada evento como si fuera un proyecto empresarial, ten sesiones de lluvias de ideas y delega pequeñas tareas a tus hijos.

11. Usa un pizarrón. Una forma divertida de enseñarles a ponerse metas es través de estos pizarrones. Se divertirán cortando fotos y ordenándolas ahí. Además, en el proceso aprenderán cómo visualizar lo que quieren alcanzar.

12. Evita involucrarte. Cuando tu hijo trabaja en un proyecto o actividad puede ser tentador involucrarte y ayudar, especialmente si lo ves con problemas. En lugar de eso considera dar un paso hacia atrás y dejar que haga el trabajo solo. Después de eso pueden revisar los obstáculos y retos que surgieron durante la tarea y pedir ideas sobre cómo podrían haber hecho las cosas diferentes.

13. Encuentra un mentor. Un mentor puede ser un gran ejemplo para tus hijos. Un amigo o miembro de la familia confiable puede ser una opción, especialmente si esa persona ha tenido éxito en un área en la que tu hijo está interesado.

14. Motívalo a leer. Los estudios muestran los beneficios de leer por gusto cuando eres niño. Quienes lo hicieron tuvieron un progreso intelectual mayor en varios temas.

15. Recompensa el pensamiento optimista.
El hecho de que el optimismo esté conectado al éxito no debería ser ignorado en tu familia. Recompensa el optimismo, especialmente cuando éste está conectado con intentar alcanzar una meta.

La experta en finanzas Miranda Marquit afirma: “para enseñar a tus hijos a manejar sus finanzas necesitas permitirles cometer errores. Déjalos que hagan una lista de lo que quieren, luego haz que te digan qué es lo más importante de la lista y motívalos a ahorrar para que se lo compren”. Esto les enseñará lecciones valiosas que los ayudará para toda la vida.

Fuente: Soy entrepreneur 

8 atributos que debe tener un líder para triunfar en los negocios

El líder de hoy debe cumplir con ciertas características para triunfar en el mundo de los negocios, debe convertirse en imagen icónica y representar de manera eficaz los valores y atributos de la empresa.
El factor humano y la competencia son factores clave cuando se trata de desarrollar un negocio exitoso. Muchos casos de éxito confirman que el núcleo central del potencial está más allá de los perfiles académicos y psicológicos. Y entre los atributos, capacidades y recursos que más se requieren en el entorno de negocios actual destacan los siguientes:

Adaptabilidad
En un mundo globalizado, la capacidad para adaptarse al cambio constante, la innovación y la ruptura de las rutinas tradicionales es vital. Los líderes deben resolver las cosas con nuevos enfoques, convivir con grupos multiétnicos, hacer negocios con clientes en todo el mundo, acostumbrarse a viajar constantemente, ajustar su vida personal, ejercicio, salud, familia, dietas, recreación y hasta las relaciones personales de manera permanente. Se requiere resistir el ritmo de horarios cambiantes, condiciones de vida inéditas, pocos arraigos, muchas visiones y enfoques.

Inteligencia cultural
Flujos de información mundiales, cifras, estadísticas, datos que llegan de todas partes a todas horas, decisiones que deben incluir y considerar personas, ambientes y realidades al otro lado del mundo. Seleccionar lo útil, prioritario y decidir con base en un complejo sistema de negocios. Convivir con la diversidad étnica, religiosa, cultural y de género en los mercados, visualizar la interacción con clientes de gustos, mentalidades, protocolos, preferencias y deseos desconocidos. En la formación de líderes trabajamos con nuestros clientes para saber enfrentar todo eso y resolver los choques culturales, estilos de trabajo, formaciones, negociar e imponer una agenda o punto de vista común, aspectos que representan cualidades necesarias y muy valiosas para las empresas.

Influencia y persuasión
Las habilidades de comunicación orientadas estratégicamente, usadas en su máxima expresión para sacar lo mejor de las personas, aprovechar las oportunidades de negocio, resolver conflictos, dirigir equipo de trabajo y construir una red de contactos útil y eficiente. Herramientas de protocolo básico, comunicación oral, escrita, no verbal; saber convencer, generar una percepción positiva y saber destacar en todas las situaciones de manera ejemplar, dejar una imagen perdurable y hacer valer las cualidades personales.

Manejo de equipos

Mantener la disciplina y productividad de un equipo es cada vez más complejo. Los líderes que se buscan requieren de cualidades a veces subjetivas, un carisma demoledor, sentido de dirección, firmeza, integridad para motivar, fomentar el flujo de energía al interior de sus empresas u organizaciones. Un pequeño conflicto interno, la falta de comunicación y los aspectos que inhiben una adecuada coordinación son parte de la agenda de trabajo del líder moderno.

Resistencia y durabilidad
No me refiero a permanencia. Se trata del control emocional, de la capacidad para mantener el ritmo, para hacer frente a los problemas sin verse afectado. Trabajamos con los líderes en diversos aspectos con relación a su preparación mental, espiritual y física para llevar su vida en orden, mantenerse ecuánimes, sanos, libres de complejos, sin arraigos destructivos, conservar su identidad, con la capacidad para manejar una crisis y reconstruirse cada día. Estas habilidades se pondrán a prueba frecuentemente. A veces el éxito demanda saber estar sol@ por largos periodos; se hará difícil conseguir amigos y pareja por la falta de tiempo; habrá que pasar mucho tiempo lejos de casa; construir hogar y sentar raíces se irá posponiendo. El ascenso de los líderes puede implicar que sus amigos tradicionales se acostumbren a no contar con su presencia en las fiestas de siempre.

Confiabilidad

Los accionistas y directivos buscan más líderes con visión, exploradoros, innovadores, intrépidos, capaces de dirigir en los tiempos difíciles, preparados para soportar presiones, imponerse a la competencia y lo suficientemente ambiciosos, seguros y determinados para buscar nuevos mercados, para abrir nuevos espacios y para ascender en sus posiciones. Para su personal y colaboradores, disponer de la seguridad de mando, de la fuerza y estabilidad del líder les dota del aplomo y certeza en el rumbo, se sienten involucrados, impulsados, orientados. El líder confiable no deja lugar para excusas, titubeos ni demoras.

Ejemplaridad productiva
Las empresas hoy en día buscan líderes que aporten no solamente el rendimiento laboral, sino que den siempre lo mejor de sí mismos, que se mantengan sólidos, estables y en crecimiento constante. Ejemplos radicales de cambio, dedicación y esfuerzo rentable; creadores de historias, ambientes y culturas internas que sean congruentes con el modelo aspiracional de sus marcas, productos y servicios. Los líderes deben cumplir hoy con la encomienda de convertirse en imágenes icónicas, marcas personales, representaciones terrenales de los valores y atributos de sus empresas y organizaciones tanto al interior como al exterior de las mismas.

Pensamiento crítico-estratégico

Los triunfadores de hoy tienen una mentalidad revolucionaria, ven cosas que otros pasan por alto, son una mezcla de genialidad, creatividad, imaginación y ciencia pura; detallistas que buscan el origen y las causas, las mejores formas de hacer las cosas, viven en tiempos concretos. Articulan rumbos y directrices calculando visionaria e intuitivamente. Usan la información y los datos cuando es necesario, dirigen con emoción cuando se requiere, no llegan simplemente a metas sino que satisfacen objetivos. Sus referentes son más exhaustivos, tienen un hambre permanente de conocimiento. Curiosos, exploradores, inquietos, han logrado la independencia moral, motivacional y disciplinaria necesaria para dirigirse y dirigir a otros.

Fuente: Banca y Negocios

Lecciones de liderazgo que se aprenden en la hora del recreo

¿Un líder nace o se hace? Si bien hay personas que nacen con un talento y sensibilidad especial para influir en los demás, también lo es que todos podemos adquirir nuevas competencias y habilidades.

Dicen que el juego es el reflejo de lo que vivimos en la vida real, es por eso que si recordamos nuestra época estudiantil y analizamos algunas de las situaciones que vivíamos durante los recreos, podemos aprender mucho respecto a la forma en que deberíamos de comportarnos hoy en nuestro entorno profesional.

¿Quién no tuvo alguna vez una pelea con sus amigos y éstos decidieron aplicarle, temporalmente, la “Ley del hielo”? Seguramente han olvidado la razón de la pelea, pero no han podido olvidar a la primera persona que –cuando peor se estaban sintiendo - volvió a hablarles y a hacerlos sentir integrados al grupo.

Según los expertos, ese niño que logra reconocer los sentimientos de los demás y generar conexiones con ellos tiene un alto índice de inteligencia interpersonal.

Habilidades como las anteriores, son aquellas que los líderes adultos necesitan desempolvar y recuperar directamente desde el patio de la escuela, para generar mejores relaciones con sus colaboradores.

De acuerdo con Thomas Hatch y Howard Gardner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples, existen 4 capacidades que componen la inteligencia interpersonal:

1. Organización de grupos:
En el recreo se trata del niño que decide a qué jugarán todos y se vuelve capitán del equipo. En la oficina son aquellas personas que toman la iniciativa y muestran disposición por coordinar a los demás. Ambas características esenciales en un líder.
Cuando somos niños, la timidez y/o nuestras ganas de ser aceptados y pertenecer pueden minimizar nuestros esfuerzos por ponernos al frente de un grupo, pero siendo adulto es distinto, se supone que ya hemos alcanzado cierto grado de madurez.
Identifica qué temores infantiles has arrastrado hasta tu edad adulta y qué creencias te están impidiendo tomar la batuta de un grupo.

2. Negociación de soluciones:
Cuando se organiza una pelea en el patio siempre hay un niño en quien cabe la cordura y separa a los contrincantes, intenta resolver el conflicto y hace que los ánimos vuelvan a su normalidad.
En la empresa son aquellos colaboradores que tienen una alta capacidad de generar acuerdos, manejar conflictos e interceder por las personas que están siendo víctimas de una injusticia.
Siendo niños, muchas veces nos quedamos callados ante situaciones de abuso a otros compañeros por temor a ser tratados de la misma manera. En tu etapa adulta ¿qué te detiene para decir lo que verdaderamente piensas y sientes en pro de los demás?

3. Conexión personal:
Se trata de la habilidad para generar empatía y conectarse con los demás. Aquellas personas capaces de interpretar las emociones a partir de expresiones faciales o corporales. Por ejemplo, el niño que se atreve a romper la ley del hielo a un compañero cuando se da cuenta de que éste está sufriendo.
Las personas que tienen esta capacidad hacen de sus relaciones un arte, son ideales para trabajar en equipo, son confiables y son buenos amigos, se llevan bien con todo el mundo.
¿Qué tanto observas las emociones de los demás y qué haces al respecto?

4. Análisis social:
Esta es la habilidad para reconocer, mostrar comprensión y responder de manera adecuada a los sentimientos y preocupaciones de otras personas, lo que les permite compenetrarse mejor con los demás y crear relaciones más profundas.
Este tipo de personas son como aquellos niños que no sólo comprenden a sus compañeros, sino que se convierten en un consejero y en un apoyo para éstos en los momentos en que más los necesitan.
El paso de los años va complicando nuestra forma de observar las cosas, sin darnos cuenta mantenemos viejos miedos y patrones de conducta que no nos permiten evolucionar. Estas cuatro capacidades de inteligencia interpersonal son los ingredientes necesarios para desarrollar tu carisma, mejorar tus relaciones e influir de manera positiva en los demás.

Fuente: Alto Nivel

Cuatro pecados del liderazgo que evitar


No fijar metas claras y tratar de manejar todo, son errores muy comunes. ¿Has cometido alguno de ellos?

Si bien “equivocarse es de humanos”, cuando encabezas un equipo es importante aprender a cómo evitar algunos de los errores más comunes que podrían hacer que perdieras el respeto de tus colaboradores e incluso, podrían afectar tu productividad. A continuación, descubre cómo evitar cuatro de los pecados del liderazgo más comunes.

1. No dar feedback a tus colaboradores
Convierte en un hábito tener retroalimentación de forma regular. Recuerda que esto no siempre tiene que ser algo negativo, también puede ser positivo; es decir, no se trata de un regaño, sino de un intercambio de perspectivas y análisis sobre diversas situaciones. Hazle saber a los miembros de tu equipo cuando están haciendo algo bien, y corrígelos (o aconséjalos) cuando haya oportunidad de mejorar.

2. No “estar ahí” para tu equipo

Como líder, es natural que tengas demasiadas cosas en mente. Es comprensible cómo puedes verte tan involucrado en todo, de tal manera que pareciera que no tienes tiempo para nada más. Pero independientemente de cuántas cosas tengas en tu agenda, reserva tiempo para tus colaboradores a fin de brindarles la orientación y el apoyo que necesitan para alcanzar sus metas. Ojo: mantener la puerta abierta asegura que la gente sepa que siempre estarás ahí para ellos.

3. No definir metas
Sin objetivos claros, tu equipo se alejará cada vez más de la posibilidad de alcanzar una productividad óptima. Como resultado, los proyectos no se completarán a tiempo. Mientras que tú, como líder efectivo, no puedes confiar en que ellos solos fijen sus propias metas. Es necesario contar con una dirección clara, de lo contrario, el barco navegará sin timón y sin rumbo. Por lo que hay que establecer objetivos, de tal manera que todos sepan hacia dónde se dirigen. Reúnete con ellos regularmente para evaluar el progreso y asegurarte de que todo el mundo sepa en qué parte se encuentra en el proceso de alcanzar las metas.

4. Fallar en delegar
¿Padeces del complejo de Superman? Si es así, no estás solo. Muchos líderes tratan de manejar todo (ellos solos) y fallan en delegar tareas a otros. Esto puede resultar en problemas tremendos conforme el trabajo comienza a llegar a un cuello de botella y los líderes están agotados. Aunque en principio puede ser difícil confiar en otros y delegar, es esencial que hagas el esfuerzo. En consecuencia, desarrollar tu equipo es uno de los pasos fundamentales que puedes dar para asegurar un éxito general, al mismo tiempo que mitigas algunas de tus propias presiones.

Fuente: Soy Entrepreneur

 

¿Eres un líder del futuro?

Una de las responsabilidades más críticas de todo líder es la visión. Su capacidad de anticipar los cambios repentinos del futuro es crítica. Como afirma Mark Miller: los líderes son responsables de ver lo invisible. Pero no sólo eso, los líderes tienen que pertenecer al futuro.

El mundo es, radicalmente, nuevo: las expectativas de los clientes han cambiando, las motivaciones de los empleados han evolucionado y la tecnología permite que nos comuniquemos de nuevas formas. Todo esto ha suscitado un cambio en el liderazgo. Hace tan sólo diez años la imagen estereotípica de lo que era un líder se aleja bastante de quienes, hoy en día, dirigen las compañías más importantes del mundo.

Aunque hay muchos líderes que han respondido lentamente a los cambios que el mundo demanda. ¿Cómo puedes saber si eres uno de ellos? Irene McConnell, CEO de Arielle Careers, una agencia de personal branding ejecutivo, propone algunas verdades que ayudarán a evaluar la capacidad para dirigir una empresa en la era digital.

1. Tu marca personal es mala

A pesar de que el 70% de los líderes cree haber definido su marca personal, una investigación realizada por la consultora de liderazgo Glenn Llopis revela que menos del 15% lo ha hecho efectivamente. Y sólo 5% está consiente de esa situación.

El error más grande que cometen los líderes es pensar que la marca personal es un acto de auto-promoción, sin embargo deben mantener en mente que se trata de una responsabilidad que se extiende mucho más allá de la auto-promoción en los medios sociales: es un camino para servir a los demás, con el objetivo de dejar un legado y trabajar con un propósito generoso.

2. Tu estrategia digital ha sido superada

Para tener éxito en la era digital, no es necesario una estrategia digital. Más bien, se necesita una estrategia de negocios para la era digital. Esto significa abordar los medios digitales de una manera holística, en lugar de verla como una parte de su departamento de marketing. Los mejores líderes reconocen que, hoy digital, es un elemento central del negocio y, al hacerlo, abren enormes cantidades de valor en todas las partes de sus organizaciones.

3. Debes preocuparte por sobrevivir

Los consumidores actuales prestan mucha menos atención a la publicidad tradicional. Pues cada persona guarda un mundo diferente en su Smartphone. Todos están sedientos de contenido, pero no de todo tipo, si quieres la atención del público necesitas el mejor contenido. Pues todos los anuncios del internet se pelean para las miradas de los consumidores. Es un mercado muy competido.

4. Estás desnudo

Por medio de las redes sociales se sabrá todo lo que pasa en la empresa. Tanto lo bueno, como lo malo. Son un buen lugar para cultivar una imagen positiva, pero si no se hace con cuidado podría resultar contraproducente. Así que, preocúpate por hacerlo bien. Escucha los problemas, crea soluciones, invierte en plataformas que brinden dichas soluciones, contrata a las personas adecuadas para ejecutar las plataformas y asegúrate de que tengan la autonomía para tomar decisiones inteligentes. A largo plazo es el camino más rentable.

5 consejos de liderazgo para introvertidos

“Carisma”, “poder”, “extrovertido” y “confianza” son palabras que se asocian con el liderazgo. Por lo que se suele pensar que las personas introvertidas no son buenos líderes.

Y es por eso que Trina Isakson, fundadora de 27 Shift y profesora de liderazgo, recomienda algunas prácticas que pueden adoptar los introvertidos para fortalecer su liderazgo:

1. Trata a los demás como personas

Los buenos líderes conocen los intereses y preferencias de sus colegas. Además, practican la comunicación de dos vías. Los introvertidos pueden empezar a sobre salir comunicándose en grupos pequeños o de uno en uno. A través de estas interacciones individuales, llegarás a conocer a tus colegas de un forma que impactará positivamente en tus relaciones.

2. Ayuda a tus compañeros a sobresalir

Los buenos líderes brindan oportunidades para que los demás muestren sus habilidades o conocimientos. Ofrecen espacio para el debate intelectual y piden asesoramiento de sus compañeros. Los introvertidos —quienes disfrutan las conversaciones de uno a uno— pueden hacer bastantemente bien estas acciones. Pues son buenos oyentes y permiten que otras personas pasen más tiempo hablando.

3. Da un buen ejemplo

Los buenos líderes son grandes modelos a seguir. Son personas que hacen lo que dicen, pues predican con el ejemplo. Tienen un carácter fuerte y son consistentes en sus creencias. Del mismo modo, los introvertidos pueden practicar este aspecto del liderazgo al conocer sus valores y contribuir a un entorno global positivo.

4. Enfoca tu energía en las grandes cosas

Los buenos líderes enfocan su energía en el cuadro más grande: se aseguran que el trabajo se alinea con la misión y los valores de la empresa. Además, siempre ayudan a mantener a las personas centradas el objetivo final. Los introvertidos naturalmente toman tiempo para reflexionar sobre su propósito y el de la organización.

5. Sé humilde

A los buenos líderes les impulsan los resultados y los logros, pero no están interesados en tener todo el crédito o en culpar a otros por los fracasos. Aunque, tampoco se tienen que tomar los fracasos como algo muy personal. Los introvertidos tienen que ser fuertes y aprender de sus errores.

Fuente: Mundo Ejecutivo 

¿Eres un líder o un seguidor?

El liderazgo no tiene nada que ver con un título profesional, el nivel de autoridad o la experiencia.


El liderazgo es el arte de la persuasión, el acto de motivar a la gente a hacer más de lo que nunca creyó posible en pos de un bien mayor.



No tiene nada que ver con tu título, con la autoridad o la experiencia.

No eres un líder sólo porque haya gente que te reporte a ti. Y tampoco te conviertes automáticamente en un líder al percibir cierto sueldo. Un verdadero líder tiene una influencia positiva sobre los demás. El liderazgo tiene todo que ver con la influencia social, y nada con el poder derivado de una posición determinada.

“Si tus acciones inspiran a los demás a soñar más, aprender más, hacer más y convertirse en más, entonces puedes considerarte un líder”, John Quincy Adams.

No necesitas siquiera que las personas te reporten para ser un líder. Un conserje puede influir a las personas a su alrededor y guiarlas del mismo modo que un director general. Del mismo modo, cualquiera puede convertirse en un seguidor, incluso si tiene una posición de liderazgo.

Si eres un esclavo del status quo, careces de visión o no motivas a las personas que te rodean para que sean mejores, entonces probablemente seas un seguidor. Incluso si tienes un título que ostente poder, las personas no te seguirán cuando vean esos comportamientos en ti.

Un ejecutivo importante que crea una burocracia innecesaria, se encierra en su oficina y evita interactuar con los demás de manera significativa no es más líder que un ingeniero en sistemas antisocial que se rehúsa a hacer cualquier cosa que no sea escribir códigos.

Por supuesto, la verdadera pregunta es: ¿eres un líder o un seguidor? Para conocer la respuesta, es preciso que te hagas un par de preguntas básicas. Piensa con cuidado antes de contestar cada una y pronto lo sabrás con certeza.

¿Vas más arriba y más lejos?

Los seguidores hacen su trabajo, pero no más. Sin importar qué tan buenos sean en su trabajo, rara vez se les ocurre ir más allá de sus funciones básicas. Por otro lado, los líderes ven sus descripciones de puesto como lo mínimo, la base sobre la cual erigen su grandeza. Los líderes añaden un valor extra cada vez que encuentran la oportunidad.

¿Eres seguro de ti mismo?

Los seguidores ven los talentos y logros de los demás como una amenaza. Quieren mejorar las cosas, y buscan apoyarse en otras personas para lograrlo. Son verdaderos jugadores de equipo, y no tienen miedo de admitir que necesitan de otros para fortalecerse en sus áreas de debilidad.

¿Eres optimista?

Los seguidores ven las limitaciones inherentes a cualquier situación; los líderes ven las posibilidades. Cuando las cosas se ponen mal, los líderes no pierden tiempo quejándose: están demasiado ocupados en encontrar soluciones para mejorar la situación.

¿Estás abierto al cambio?

Los seguidores se conforman con la comodidad del status quo. Ven al cambio como algo amenazante y lleno de problemas. Por otro lado, los líderes ven una oportunidad en cada cambio. Ya que buscan mejoras continuas, nunca tienen miedo de preguntar “¿qué sigue?”.

¿Eres decidido?

Con frecuencia, los seguidores dudan sobre si deben actuar o no, pues temen equivocarse. Pero los líderes no sienten temor de tomar una decisión, incluso si no están seguros de que sea la correcta. Prefieren tomar una decisión y equivocarse que ser víctimas de la parálisis de la indecisión.

¿Tomas responsabilidad de tus acciones?

Cuando cometen errores, los seguidores se apresuran a culpar a las circunstancias y a otras personas. Por otro lado, los líderes rápidamente se hacen responsables de sus acciones. No se preocupan por que admitir su culpa les dé una mala imagen, pues saben que evitar su responsabilidad los hará lucir peor.

¿Eres impasible?

Con frecuencia, los seguidores permiten que los obstáculos e imprevistos los saquen de su curso. Cuando algo sale mal, asumen que todo un proyecto ha fallado. Los líderes saben que habrá obstáculos en el camino y disfrutan los desafíos. Saben que incluso los mejores planes pueden tener problemas inesperados, así que, si llegan, los resuelven y siguen su camino.

¿Eres humilde?

Los seguidores están eternamente buscando la gloria. Los líderes son humildes. No permiten que la autoridad que tienen los haga sentir superiores a los demás. Así, no dudan en hacer el trabajo sucio cada vez que sea necesario, y no pedirán a nadie más que se haga algo que no harían ellos mismos.

¿Eres apasionado?

Los seguidores se encuentran atrapados en la rutina diaria. Van al trabajo y completan sus tareas con tal de irse a casa al final del día y seguir con sus “vidas reales”. Los líderes, por el otro lado, aman lo que hacen y consideran su trabajo una parte sustancial de sus vidas. Su trabajo no es simplemente “a lo que se dedican”; es una parte importante de quiénes son.

¿Estás motivado desde el interior?

Los seguidores sólo se sienten motivados por factores externos: el siguiente título, el siguiente aumento, el siguiente escalón en el estatus… Los líderes se sienten motivados desde su interior. No trabajan para conseguir una mejor posición social o para acumular más posesiones; se sienten motivados a ser mejores porque así son. Los líderes verdaderos siguen avanzando, incluso cuando no haya una zanahoria meciéndose enfrente de sus ojos.

¿Te centras en los títulos?

Los seguidores se preocupan mucho por los títulos, ya sea por los propios o por los de las personas con las que trabajan. Siempre están pendientes de “quién está más preparado que quién”, pues no tienen la visión suficiente para crear un ambiente de liderazgo. Los líderes se centran en las cualidades individuales de cada empleado, independientemente de lo que esté impreso en su tarjeta de presentación.

¿Te centras en las personas?

Los seguidores se enfocan en lo que puedan conseguir de manera individual. Los líderes son jugadores de equipo, pues saben que la grandeza es una característica colectiva. Un líder sólo es bueno en la medida en la que puede tener logros a través de otras personas.

Líderes del siglo XXI, más seductores que nunca

En el mundo moderno no basta con tener conocimientos y ser una persona capaz, también hay que gustar. Por ello, los líderes actuales no imponen su forma de ser, sino que tratan de relacionarse con sus colaboradores, poseen una habilidad especial para comunicarse y ser empáticos.

Y aunque a todos nos gustaría descubrir esa fórmula mágica para seducir a las masas y que nuestras ideas sean las más respetadas y admiradas, no existe poder sobrenatural que nos convierta en seres irresistibles, pero sí podemos trabajar en nuestro poder de seducción para cumplir los objetivos profesionales.

La seducción “no es una cualidad del sujeto, sino un modo de actuar”, señala el experto José Antonio Marina, creador del libro La pasión del poder. El también filósofo y pedagogo español explica que todo mundo desea seducir en la actualidad, “mover suavemente la voluntad de las personas”.

Marina dice que la palabra seducción ha perdido la connotación peyorativa que tenía en el pasado, cuando su sinónimo más usado era la “corrupción”. Anteriormente, el seductor tipo era “don Juan”, y el mayor, por excelencia, el mismísimo Satanás, pero ahora esta palabra se convirtió en una gracia de personas inteligentes con dominio propio.

Desarrollar esta deseada habilidad permitirá resaltar nuestra idea ante las millones que circulan en el mercado a diario. Las personas seductoras tienen “algo que queremos descifrar” y que hará que lo que exponen sea irresistible y convincente.

La seducción es el punto donde “la inteligencia negocia con los sentimientos”, explica Marina; la capacidad de transmitir la imagen que deseamos, incluso aunque no siempre coincida con nuestros sentimientos.
Misterio

Los líderes seductores presentan su idea como la mejor opción, pues tienen ese “no se qué” que queremos descubrir y aplicar en nuestras vidas, dice Alberto Carbajal, antropólogo y maestro de psicoanálisis en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El investigador señala que la seducción es una fantasía en juego, una expectativa de que algo bueno pasará (como el amor, aquel que nos brinda esa ilusión de felicidad eterna).

Para ser seductor es importante recordar que cada persona tiene circunstancias y contextos distintos y que nuestro comportamiento no impactará de la misma forma en todos. Sin embargo, de entrada, el respeto y la amabilidad serán imprescindibles en el camino de la seducción, pero ¿cómo potenciar esa codiciada habilidad de grandes líderes?

Mucho de lo que entendemos del mundo que nos rodea está teñido por concepciones y prejuicios, por lo que algunas fallas de los puestos directivos recaen en malas percepciones. Ciertas veces, quienes ocupan puestos de poder olvidan el marco de referencia dentro del cual sus acciones serán entendidas por el equipo de trabajo, así como poner en alerta sus sentidos.

Es posible creer que nos expresamos con toda claridad, pero la gente responde de una manera distinta a la esperada. Por ello, e necesario abrir la mente a todos los caminos y tener presente que el organismo recibe aquello que puede aprender y que le es necesario para sobrevivir (evolución).

Más que ser guapo o guapa (con los estándares de belleza que manejamos en sociedad), un líder seductor debe saber comunicarse y hacer conexión con otros fácilmente. Hoy en día se habla mucho de “tener actitud”, una cualidad que ayudará en todos los escenarios de nuestra vida y permitirá poner en juego un poco de estrategia, diplomacia y gracia.

Aprópiate del contexto y sé persistente

El filósofo griego Sócrates decía que “ser perfecto es cambiar a menudo”. Las modificaciones significan evolución, estar atentos a nuestros sentidos y tomar un pulso general de lo que sucede en nuestro acontecer actual. Para el psicoanalista de la UAM Alberto Carbajal, los diferentes líderes de nuestra historia han tomado esa posición dado que “se han apropiado del contexto y al mismo tiempo lo han influido”.

Es necesario que esa brillante idea que tenemos se adapte a las necesidades del mercado, y eso lo han pensado seductores líderes en el mundo, por ejemplo, Hitler (líder al fin y al cabo que logró vender su idea a millones) aprovechó las circunstancias sociales de Alemania tras la Primera Guerra Mundial para establecer en este país un demencial sistema político basado en la llamada supremacía aria.

En ejemplos más empresariales, tenemos a la famosa marca Flickr, sitio web que permite almacenar, ordenar, buscar, vender y compartir fotografías o vídeos en línea.

La empresa nació como un juego llamado never ending, el cual no tuvo éxito, pero a través de una de sus aplicaciones, los directivos se dieron cuenta de que la gente amaba compartir fotos en la red.

Y aunque el juego en su versión inicial no tuvo éxito, sus fundadores encontraron una inmensa área de oportunidad con esta app. Se subieron al tren del share y adaptaron su producto a las necesidades del público del siglo XXI, que le da gran peso al contenido visual y a compartir información a través de los nuevos medios de comunicación.

Otra muestra de empresas que se han adaptado al contexto y han estado alertas en nuestro entorno es la compañía finlandesa Nokia, la cual nació como una fábrica de papel y después se convirtió en una de las mayores vendedoras de telefonía celular; ahora es una firma de comunicación y tecnología.

La emprendedora Janine Wainer, quien da clases en la universidad de Texas de “Cómo monetizar y promocionar proyectos de contenidos para la Web”, explica que estas empresas y sus cabezas supieron atender las necesidades del público y cambiar el rumbo de su estrategia de negocios cuando el mercado así lo requirió.

Así, para ser un líder seductor, es importante tomar decisiones que permitan implementar nuevas acciones en la empresa. Además, de saber explicarlas de forma clara a nuestro equipo de trabajo para su óptimo desarrollo.

Escuchar, paso clave para comunicarse

Ya conocido nuestro entorno, debemos saber cómo comunicarnos con él, para lo cual tendremos que aprender a escuchar primero. Los líderes seductores entienden la importancia de abrir canales de comunicación que vayan en ambas direcciones, entre ellos y su público, es decir, retroalimentación.

Quien desarrolla el don de escuchar ejerce una acción activa, a diferencia de quien tan sólo oye, que está actuando de manera pasiva. Sin embargo, tener el arte de escuchar no es tarea sencilla, pues “a menudo lo hacemos de forma retroactiva” y sólo entendemos lo que queremos o lo que buscamos, explica el psicoanalista Alberto Carbajal.

Escuchar a las personas concienzudamente permitiría detectar nuestros puntos ciegos y dejar de vivir en el “supuesto”. Hay que saber escuchar antes de actuar, pero en sentido amplio de la palabra: escuchar como saber, es decir, aprender, esperar, observar, analizar y entender.

De esta manera habremos dado el primer paso para tener una comunicación asertiva y no dar sólo un monólogo.

Cómo presentar nuestras ideas

Ya comprendida la importancia de analizar nuestro entorno y detectar las áreas de oportunidad para nuestra empresa, para ser un líder seductor e impactar con nuestras ideas será importante trabajar en la forma de darlas a conocer.

La maestra en ingeniería en imagen pública Ana Roiz dice que “un uso adecuado del lenguaje y sus formas gramaticales acertadas dará mayor credibilidad a nuestro discurso y nos ayudará a transmitirlo de manera más clara, tanto de forma como de fondo”.

Aunque a lo largo del tiempo la seducción siempre se ha ligado a los intentos de conseguir interacciones de tipo sexual, ahora se usa también para ese trabajo por conseguir que nuestras ideas se vendan con éxito.

Ser un líder seductor significa no resistirse a los inevitables cambios que la vida impone, sino adaptarse a ellos y aportar algo. Un líder seductor sabe desplegar tacto, las palabras y sonrisas precisas para aliviar una situación tensa o simplemente crear lazos con aquellas personas que acaban de conocer y pueden ser un cliente o alianza potencial para la empresa.

10 segundos podrían llevar tu liderazgo de bueno a excelente


Para mejorar tus habilidades de liderazgo se necesitan fortalecer ciertos rasgos. Como mejorar tus objetivos, comunicar efectivamente tu visión, emitir confianza y ser valiente.

Para Lolly Daskal, CEO de Lead From Within, sólo se necesitan 10 segundos para captar estos puntos y llevar tu liderazgo de bueno a excelente. Estas son sus lecciones sobre cómo son os grandes líderes.

1. Crean una visión convincente. Los grandes líderes se centran en el futuro. Tienen una idea clara de lo que quieren y hacen que suceda. Están entusiasmados con el futuro y no pierden el tiempo atrapados en el pasado.

2. Articulan la visión para los demás. Estos líderes también son capaces de describir el futuro y la visión con palabras, imágenes y emociones que cautivan a quienes los rodean.

3. Son consistentes de su carácter. Los grandes líderes no cambian con las mareas; son flexibles y abiertos a nuevas ideas, pero coherentes en sus creencias y valores.

4. Muestran humildad genuina. También saben que sin humildad no puede aprender. Ellos admiten errores, comentarios y están abiertos a sugerencias. Los mejores líderes siempre están interesados en aprender y mejorar.

5. Se mantienen enfocados. Los grandes líderes se centran en los resultados. Son inmunes a las distracciones, desvíos y cortes de ruta.

6. Demuestran tenacidad y coraje. Los grandes líderes inician la acción y trabajan con diligencia. Además, no cambian cuando surge un problema: toman el control con confianza. Se mueven hacia adelante con convicción.

7. Conectan los puntos. Los grandes líderes son capaces de ver el panorama y entender las conexiones entre elementos.

8. Piensan estratégicamente. Los grandes líderes tienen un buen ojo para el futuro. Ellos tienen un sentido claro de lo que se debe hacer. Planifican con estratégica en lugar de acciones a corto plazo.

9. Son ágiles y flexibles. Los grandes líderes aprenden rápidamente. Hacen muchas preguntas. Saben cómo modificar su comportamiento en respuesta a las cambiantes situaciones sin sacrificar la coherencia.

10. Son justos. Los grandes líderes son imparciales y evitan tomar partido en las disputas.

Cómo enfrentan los buenos líderes a las personas tóxicas

A pesar de que nadie desea a un empleado tóxico en su compañía, estos logran filtrarse a través del proceso de contratación para provocar confusión y caos dentro de una organización.

Y aún así son parte del negocio, por lo hay que aprender a administrar a este tipo de personas.

En su libro Coping With Toxic Managers, Subordinates... and Other Difficult People, Roy H. Lubit explica que los comportamientos tóxicos se producen por como alguien ha aprendido a entender el mundo y su lugar en él. Algunos de los síntomas son el narcisismo, la agresión, rigidez y el comportamiento poco ético.

El empleado tóxico cree que todo mundo está en su contra. Y piensan que si no ataca primero será atacado. Algunos se ven a sí mismos como víctimas y, aunque actúan a la ofensiva, ellos lo ven como defensa propia.

Estas personas carecen de inteligencia emocional (EQ) propia y hacia los demás. Y es por eso que los líderes con un alto desarrollo de EQ tienen la capacidad para compensar el comportamiento de algunas personas tóxicas. Y en muchos casos, cuando despedir a los empleados tóxicos no es una opción, este tipo de líderes pueden llegar a neutralizar su comportamiento.

Hay varios enfoques disponibles para que los líderes manejen a este tipo de personas y éstos son cinco:

1. Enfócate a las soluciones

Muchas personas tóxicas encuentran problemas sin preocuparse por ofrecer una solución. Este tipo de personas se sienten mejor cuando otros se unen a ellos. Para solucionar esto, crea una política donde los empleados pueden informar de un problema, pero al mismo tiempo deben de ofrecer una solución. Cada vez que alguien empiece a quejarse, detén la conversación y enfócate en la solución. Si eso no funciona, pon fin a la conversación. Quejarse no es productivo.

2. Busca los motivos

Comprender qué motiva a las personas tóxicas, le proporciona a un líder la mejor manera de influir en ellas. Los comportamientos ofensivos están impulsados por el miedo, la inseguridad, porque se siente víctimas o porque quieren dominar a otras personas.

Los que operan con miedo e inseguridad se calmarán si son tratados con tolerancia y confianza. Sin embargo, esto no funciona con alguien que intenta controlar a los demás o que se sienta una víctima. Límites fuertes que determinen el comportamiento aceptable serán útiles en esos casos.

3. Permanece neutral

Caer en el drama creado por alguien es más que innecesario. Cuando permaneces neutral es más fácil entender el comportamiento tóxico. Presta atención a tu estado emocional.

4. Desarrolla tu inteligencia emocional

Para motivar y persuadir a la gente es necesario saber lo que quieren, lo que temen y cómo perciben su trabajo. Además, la capacidad para escuchar realmente lo que otros dicen es fundamental. Sin estas habilidades, la relación con alguien con quien trabajas puede llegar a ser tóxica.

5. Crea una cultura que no permita el comportamiento tóxico

Como líder tienes que eliminar cualquier toxicidad que contamina la atmósfera de tu compañía. Si un líder no se enfrenta a esta problemática, otros empleados pueden verlo como una condonación del mal comportamiento. Es por eso que tienes que empoderar a las personas que ejercen características positivas en el trabajo.
 

4 cosas que lo líderes no pueden delegar

Como líder, lo primero que debes de hacer es determinar lo único que harás y dedicarte sólo a eso. Sin embargo, delegar es una estrategia importante para un líder, pues eso le permitirá centrarse en lo que realmente es importante. En lo que no puede delegar, pero ¿qué es eso que sólo un líder puede hacer?

Mark Miller, autor de varios libros de liderazgo —The Secret: What Great Leaders Know and Do, The Secret of Teams, Great Leaders Grow: Becoming a Leader for Life y Chess Not Checkers, entre otros— recopiló una lista de las cosas que los líderes no pueden delegar para alcanzar el éxito.

Visión


El liderazgo siempre comienza con una imagen del futuro. Y la mayor responsabilidad de un líder, por lo tanto, es crear esa visión en los demás. Pues ésta es la herramienta que les permitirá movilizar a los demás y perseguir lo que está construyendo.
 
Cultura

Los líderes son los creadores y guardianes de la cultura organizacional. Y los intentos por tratar de delegarla fracasarán miserablemente, pues los líderes deben encarnar los valores que mueven a la compañía.

Presencia

Existen muchas situaciones donde no hay sustituto para la presencia física de un líder. A veces, éste es el símbolo de la compañía. Por lo que asistir a eventos o reuniones estrategias es fundamental para un líder.

Gestión de crisis

Cuando hay una crisis, la gente espera que los líderes se hagan cargo. Dependiendo de la magnitud de la situación, es muy probable que ellos sean la persona mejor calificada para tomar decisiones clave.

Delegar es una gran estrategia para el aumento de la productividad. Sin embargo, ten en cuenta que hay actividades críticas que no puedes dejarle a otras personas.