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Navidad y Año nuevo sin dieta: 5 consejos para mantener tu cuerpo y comer delicioso

Sigue estas ideas para disfrutar de la época de las fiestas

 

Se supone que las fiestas son un momento para disfrutar con los seres queridos, relajarse un poco y comer platos deliciosos. Desafortunadamente para algunos, la preocupación por la dieta, por cómo lucen o por sentirse excluidos, hacen que disfruten menos de las fiestas.

La cultura de la dieta obliga a la gente a no comer esto o limitar aquello. Ese sacrificio da un gran resultado: un cuerpo sexy. Pero la cultura de la dieta no advierte acerca de los atracones que siguen a la dieta, las consecuencias psicológicas a largo plazo y la dificultad para adelgazar y mantener el peso ideal mientras se sigue un régimen.

Para mucha gente, las dietas son un problema porque no mejoran la salud ni el autoestima; ni siquiera logran una reducción de peso sostenida en el tiempo.

Estos consejos simples te ayudarán a disfrutar de las celebraciones, la comida y la compañía. Sin dieta ni restricciones.

Las verduras primero. Este es el consejo más provechoso. Come vegetales ricos en agua y fibras primero y luego las comidas más calóricas. Es un modo simple de moderar la ingesta y no sentir que te privas de algo.

Concentra tu atención en los demás. En vez de preocuparte por lo que comes o las cantidades, presta atención en tus seres queridos. Si te concentras en la conversación, comerás con más lentitud. Comer lentamente implica comer menos porque la señal de que el estómago está lleno tarda en llegar al cerebro.

Reemplaza alimentos. Aligera tus comidas navideñas con estos simples cambios.

Realiza actividad física. Planifica una actividad grupal entretenida. La actividad mejora el humor, los niveles de estrés, el corazón, el nivel de azúcar en sangre y otros aspectos de la salud. Puedes proponer un partido de fútbol, una carrera, una caminata o cualquier otra actividad en grupo para que grandes y chicos salgan a moverse.

No seas demasiado exigente contigo mismo.
No existe la dieta perfecta. Puedes comer más de lo planeado, incluso puedes comer hasta que reviente el estómago. En vez de estresarte y ser duro contigo mismo, admite cómo te sientes y pasa a otra cosa. La culpa no te ayudará a alcanzar tus objetivos. El estrés dificulta el adelgazamiento, el control de glucosa, la salud cardíaca y la felicidad. Siente gratitud en vez de estrés.

Fuente: elsalvador.com

Por qué deberías comer un ajo todos los días

Es bien sabido que el ajo le da un toque distinto a las comidas. Por este motivo, es uno de los ingredientes favoritos de varias cocinas, como la italiana y la coreana.

En caso de que lo desconozcas, tiene varios beneficios para tu salud, por lo que expertos recomiendan comer un ajo crudo todos los días. Te decimos los porqués:

Sin problemas de corazón

Pruebas realizadas en 2010, publicadas en Current Pharmaceutical Design, afirman que ayuda a mantener el colesterol y las lipoproteínas en un nivel estable, lo que disminuye el riesgo de enfermedades cardiacas.

Evita la gripe

Un estudio encontró que las personas que comen ajo todos los días se enferman en promedio 63% menos que las que no lo hacen. Además, si ya estás enferma comer ajo ayuda a reducir los síntomas.

Previene el cáncer

La página web del Centro Memorial de Cáncer Sloan-Kettering dice que las personas que consumen grandes cantidades de ajo tienen menor probabilidad de padecer ciertos tipos de cáncer, entre los que se encuentras el de útero, mama y colón.

¿La moraleja? Nunca es tarde para prevenir y ponerle un poco de ajo a nuestras comidas de todos los días.

Fuente: Actitud Fem

La dieta mediterránea rica en grasas saludables no engorda

Las personas que siguen una dieta mediterránea rica en grasas vegetales como el aceite de oliva virgen extra o frutos secos como las nueces, no restringida en calorías, no están expuestas a un significativo incremento de peso en comparación con las que siguen una dieta baja en grasas, según revela un estudio aleatorizado cuyos resultados se han publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology.

Las recomendaciones sobre seguir una alimentación restringida en calorías y baja en grasas han extendido un miedo infundado a las grasas saludables, y las evidencias científicas sugieren que lo determinante para llevar una dieta equilibrada y sana no es tanto el contenido total de grasa, sino que la mayoría de las calorías procedan de alimentos como frutas, verduras, frutos secos, legumbres, cereales integrales, pescado, aceites vegetales ricos en fenoles -como el aceite de oliva virgen extra- o yogur, limitando al máximo la ingesta de alimentos muy procesados ricos en azúcar, almidón, sal o grasas trans.

Ramón Estruch, investigador del Ciberobn en el Hospital Clínico de Barcelona, y principal autor del estudio, ha afirmado que aunque durante las últimas cuatro décadas las pautas nutricionales se basaban en una dieta baja en grasas, esto no ha frenado el aumento de las tasas de obesidad, y su trabajo demuestra que seguir una dieta mediterránea rica en grasas vegetales tuvo poco impacto sobre el peso o la circunferencia abdominal en comparación con seguir una dieta baja en grasas.

Por ello, los expertos en nutrición aconsejan que en vez de contar calorías y fijarse en el consumo total de grasa, se establezcan dietas que incluyan un consumo equilibrado de alimentos ricos en grasas saludables, y que la dieta mediterránea tradicional ha probado suficientemente sus beneficios para la salud.

Fuente: Web Consultas

¿Sabes cuál es la mejor hora para comer banana?

La frase que dice “siempre hay un momento para todo” también aplica a la banana. Esta fruta, rica en potasio y en electrolitos, tiene reconocidas virtudes medicinales, pero hay un momento del día ideal para comerla y que cumpla con todo su potencial terapéutico.
Y ese momento es temprano en la mañana. En las guías para tratar el sobrepeso y tener una mejor nutrición del National Heart, Lung and Blood Institute, se recomienda comer una banana mediana en el desayuno, al iniciar el día, para que el organismo reciba la cuota necesaria diaria de potasio. Según se explica en el libro “The Doctor's Book of Food Remedies”, combinando una banana mediana con cereal bajo en azúcar y leche descremada se logra una potente fuente de energía para iniciar el día.

La dieta baja en grasa y colesterol no es tan buena como se pensaba

Un estudio acusa a los organismos de salud pública del Reino Unido de connivencia con la industria alimentaria y pide la revisión de las directrices dietéticas

Ese consejo médico está teniendo «consecuencias desastrosas para la salud», advierten


El consejo generalizado de que todo el mundo siga dietas bajas en grasa y reduzca su colesterol está teniendo «consecuencias desastrosas para la salud», ha advertido un informe científico. En dicho estudio, se acusa a los principales organismos de salud pública de connivencia con la industria alimentaria para que haya «una gran reforma» de las directrices dietéticas actuales. Dicen que el enfoque en las dietas bajas en grasa está fallando para hacer frente a crisis de la obesidad de Gran Bretaña, mientras que los refrigerios entre comidas hacen que la gente engorde mucho.

En lugar de ello, piden un retorno a los «alimentos integrales», tales como carne, pescado y productos lácteos, así como alta en grasas, alimentos saludables, incluyendo aguacates, argumentando: «Comer grasa no engorda».

El informe -que ha levantado una tremenda polvareda entre la comunidad científica-, que recoge el periódico británico «The Guardian», también sostiene que la grasa saturada no causa enfermedades del corazón, mientras que los productos lácteos con toda la grasa, incluyendo la leche, el yogur y el queso, en realidad puede proteger el corazón.

Los alimentos procesados y eiquetados como «bajo en grasa», «light», «bajo en colesterol» o «demostrado para reducir el colesterol» debe ser evitado a toda costa, y las personas con diabetes tipo 2 deben comer una dieta rica en grasa en lugar de una basada en hidratos de carbono.

Como ocurrió con el tabaco

El informe también informa de que el azúcar se debe evitar, la gente debe dejar de contar calorías y la idea de que el ejercicio podría ayudar a «dejar atrás una mala dieta» es un mito. En su lugar, una dieta baja en hidratos de carbono refinados, pero alta en grasas saludables es, de acuerdo con el mismo análisis, «un método eficaz y seguro para prevenir el aumento de peso y ayudar a la pérdida de peso», y reduce el riesgo de enfermedades del corazón, añade.

El informe agrega: «Comer una dieta rica en productos lácteos con toda la grasa - como el queso, la leche y el yogur - en realidad puede reducir el riesgo de obesidad». «Los alimentos más naturales y nutritivos disponibles - carne, pescado, huevos, productos lácteos, frutos secos, semillas, aceitunas, aguacates - todas contienen grasas saturadas. La demonización continua de la grasa natural omnipresente impulsa a la gente lejos de los alimentos altamente nutritivos, saludables y la promoción de la salud», objeta el análisis.

Los autores del informe también argumentan que la ciencia de los alimentos también se ha «corrompido por las influencias comerciales».

Los autores del informe son muy duros al contrastar que igual que las grandes empresas tabacaleras compraron la «lealtad de los científicos», cuando se estableció un vínculo entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón, la influencia de la industria alimentaria representa una «amenaza significativa para la salud pública», argumentaron. señaló: «Como médico y el tratamiento de los pacientes todos los días, rápidamente me di cuenta de que las directrices de carrbohidratos, las dietas altas, lo que sugiere bajos en grasa eran la panacea universal, estaban profundamente defectuoso.

«Los esfuerzos actuales han fracasado -dice el profesor David Haslam, presidente del Foro británico de Obesidad-, la prueba es que los niveles de obesidad son más altos de lo que han sido nunca, y no muestran ninguna posibilidad de reducir a pesar de los mejores esfuerzos del gobierno y científicos».

El doctor Aseem Malhotra, por su parte, cardiólogo consultor y miembro fundador de la Colaboración de Salud Pública, que es un grupo de expertos, afirmó al «Guardian» que las directrices dietéticas que promueven alimentos bajos en grasa eran «quizás el error más grande en la historia médica moderna, lo que deviene en consecuencias devastadoras para la salud pública».

«Lamentablemente, este consejo inútil continúa perpetuándose. Hay que cambiar con urgencia el mensaje al público para revertir la obesidad y la diabetes tipo 2. Comer grasa para adelgazar. No temas a la grasa. La grasa es tu amiga. Ahora estamos realmente a tiempo para traer de vuelta a la grasa». Para él, la única recomendación es comer porciones más pequeñas.

Pero el profesor John Wass, del Royal College of Physicians, asesor especial sobre la obesidad, afirma que «lo que se necesita es una dieta equilibrada, actividad física regular y un peso normal y saludable».

Hay opiniones claramente en contra del informe, como las del profesor Naveed Sattar, de la Universidad de Glasgow, quien opina que el informe cuyo «titular principal es simplemente "comer más grasa" es muy polémico y podría tener consecuencias adversas para la salud pública».

Fuente: ABC

El cambur un aliado perfecto para las deportistas

El cambur o banana como todas las frutas es beneficioso para la salud, dado que éste posee algunas virtudes nutricionales que pueden aportar muchos beneficios en la práctica de deporte, por eso es importante que conozcas toda y cada una de sus propiedades.

En primer lugar tienes que saber que el cambur es un alimento muy nutritivo y es de las a que es de las frutas que contienen más calorías -unos 100 gramos de plátano son 90 calorías-. Aunque cuenta con una gran cantidad de calorías posee poca grasa y es rico en azúcares y posee minerales como el potasio, magnesio y algo de hierro.

Con respecto a las vitaminas hay que destacar que tiene vitaminas del grupo B, ácido fólico, vitamina C y algo de de vitamina E.

Como has notado, se trata de una fruta sumamente beneficiosa. Además el cambur es rico en hidratos de carbono, lo cual nos ayuda a nutrir nuestro cuerpo con energía vegetal. Además, es rico en potasio y eso significa que ayuda a equilibrar el agua del cuerpo y lo ayuda a eliminar líquidos. También es ideal en caso de sufrir hipertensión.

Es la fruta que goza de mayor índice glucémico, lo que quiere decir que su azúcar pasa con mayor rapidez a la sangre y tendremos antes la energía de su oxidación.

El tiempo que transcurre en pasar todos los azúcares a la sangre es de 60 minutos, el tiempo que suele durar un entrenamiento o competición, por eso el banano es la fruta del deportista, ya que durante una hora nos estará dando energía de manera continua y rápida.

Seguramente ahora, antes de salir a coorer, manejar bici o correr por la playa seguramente te apetecerá comerte un cambur. Asi que no olvides comerte esta nutritiva fruta antes o después de hacer un esfuerzo físico.

Fuente: A tu salud

5 consejos para tener un corazón sano

Lo que comes cada día te ayuda a mantener la salud cardiovascular

Para tener un corazón sano hay que hacer ejercicio, comer frutas y verduras, elegir grasas saludables. Los especialistas recomiendan todo esto para regular los niveles de colesterol, presión sanguínea alta y así prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Si ya haces todo esto, te proponemos pequeños cambios de hábitos que pueden ayudarte a mantener la salud cardiovascular.  

1. Leche descremada en vez de leche entera
Por taza, la leche entera tiene 150 calorías y 8 gramos de grasa, de las cuales 5 son de grasa saturada. Una taza de leche descremada, tiene 90 calorías y 0 gramos de cualquier tipo de grasa. La grasa saturada es una de las principales causas de la dieta de colesterol alto y enfermedad cardiaca.

2. Pistachos y nueces en vez de patatas fritas
Los estudios han demostrado que el comer cantidades moderadas de frutos secos como nueces, almendras, avellanas y pistachos pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades del corazón. Su alto contenido en fibra, potasio, grasas no saturadas, y fitoesteroles contribuyen al efecto saludable. Por ejemplo, 48 pistachos - tienen el mismo número de calorías que 14 patatas fritas de bolsa. Y no sólo te llenan más, tienen tres veces más proteínas, la mitad de la grasa saturada, y mucho menos sal que las patatas fritas.

3. Pásate a la sal de ajo o de hierbas 

La sal es conocida como la asesina silenciosa por una razón - eleva la presión arterial y aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular. Si sustituye la sal por ajo en polvo o hierbas aromáticas, darás sabor a las comidas sin riesgo para la presión arterial y con los beneficios cardiovasculares del ajo y las plantas aromáticas (orégano, perejil, salvia, etc.) que también previenen otras enfermedades como el cáncer y diabetes por sus propiedades antioxidantes.

4. Aceite de oliva en vez de mantequilla
Los dos son alimentos ricos en grasa y altos en calorías pero hay mucha diferencia en el tipo de grasa que aportan. La mantequilla es sobre todo de grasa saturada, mientras que el aceite de oliva aporta grasas monoinsaturadas que protegen el corazón y son recomendadas por todos los especialistas en medicina.

5. Cereales y panes integrales en vez de cereales azucarados o pan blanco 
Una dieta rica en alimentos integrales se asocia con un riesgo significativamente menor de enfermedades cardiovasculares, incluyendo enfermedades cardíacas y derrame cerebral. Mira los ingredientes de panes, galletas y cereales y busca siempre las palabras: integral, grano entero, multicereal, etc. También revisa que no contengan grasas y azúcares añadidos.

Fuente: Sport Life

Incluye estos alimentos en tu menú y dale a tu cuerpo los nutrientes que necesita

La alimentación es una de las principales preocupaciones del ser humano, dado que de ella depende tener una vida saludable. Comer bien, significa consumir en las cantidades adecuadas alimentos llenos de proteínas y vitaminas, que le aporten a nuestro cuerpo toda la energía y vitalidad que necesitamos diariamente. Te invitamos a conocer alimentos que te aportarán grandes beneficios y lo mejor es que no acabarán con tu presupuesto.

Muchas personas piensan que tener una alimentación balanceada y saludable es sinónimo de gastar mucho dinero, Y es que comer bien, no es cuestión de excedernos pero tampoco de limitarnos, sino del balance.

Cambur: esta fruta es una buena fuente de magnesio, potasio, fibra, ácido fólico y sustancias de acción astringente; que retraen los tejidos y producen una acción cicatrizante y antiinflamatoria.

Brócoli: es rico en betacaroteno y vitamina C, dos antioxidantes nutricionales que han mostrado una gran capacidad para prevenir el crecimiento de tumores malignos. Igualmente, es bajo en calorías y proporciona una buena cantidad de calcio, fibra dietética, ácido fólico y vitaminas K y B5.

Sardinas: este pescado es fuente de una gran cantidad de vitaminas y minerales, entre las que se encuentran la vitamina B12, B1 o Niacina, que permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos. Y minerales como el fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc y yodo.

Aguacate: es una fuente principal de vitamina A, C, B-6, B-12, D, E y K, lo que lo convierte en uno de los grandes aliados de la salud y alimento indispensable en nuestra dieta diaria.

Espinaca: es una planta que tiene quizás una de las mejores hojas verdes por sus propiedades y beneficios, ya que posee alto contenido de vitamina C, hierro y minerales.

Todos sabemos que la comida es necesaria para vivir, por lo que no podemos escatimar en gastos o reducir la calidad de lo que consumimos, lo que si podemos es sustituir esos alimentos que, en muchos casos, no aportan la cantidad de nutrientes necesarios para el organismo; e incluir estos alimentos en tu consumo diario y adquiere los aportes nutricionales necesarios para una alimentación balanceada.

Fuente: Panorama

El consumo de naranjas disminuye los ataques cardiacos

Se observó una reducción de hasta 33% del riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares

Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford, Reino Unido, confirma que el consumo de fruta conlleva una disminución muy significativa de la mortalidad cardiovascular, muy especialmente por un infarto de miocardio o un ictus.

El estudio, publicado en la revista The New England Journal of Medicine, muestra que el consumo diario de 100 gramos de fruta, fundamentalmente manzanas y naranjas, se asocia con una reducción de hasta 33% del riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular tanto en mujeres como en varones de China, país en el que el consumo de fruta por la población general es muy inferior al que se registra en las naciones occidentales.

Para llevar a cabo el estudio, los autores realizaron un seguimiento durante un período de 7 años del estado de salud de cerca de medio millón de adultos de 10 áreas urbanas y rurales de China que no padecían ninguna enfermedad cardiovascular ni recibían tratamiento antihipertensivo.

Los resultados constataron el efecto protector del consumo de fruta sobre la salud cardiovascular. Un beneficio, además, que resultó independiente del género de los participantes o de su lugar de residencia.

Los investigadores acotaron que la fruta consumida en China es mayoritariamente fresca y no procesada, como ocurre en muchos países desarrollados, lo que es una ventaja.

Es difícil determinar si el menor riesgo observado en la población que consume mayores cantidades de fruta fresca se debe realmente a un efecto protector. Pero de ser así, el incremento del consumo de fruta fresca podría prevenir cada año cerca de medio millón de muertes en China.

Fuente: El Universal

Científicos revelan cuál es el desayuno perfecto

Dicen que el desayuno es la comida más importante del día porque nos otorga la energía necesaria para la jornada que comienza. Pero no sólo se trata de calorías, sino también de una alimentación saludable.

Un estudio científico de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, asegura que un desayuno rico en proteínas es la mejor opción para continuar con una buena alimentación durante el resto del día.

La investigación fue aplicada en 40 niños de entre 8 y 10 años de edad para que consumieran tres opciones diferentes de desayuno de 350 calorías (huevos, harina de avena o cereal).

Posteriormente, los pequeños debían participar de una rutina de juegos con el personal científico y finalmente almorzar. La rutina fue repetida una vez a la semana durante tres años.

Los niños aseguraron que comer huevos, avena o cereal al desayuno no los hacía sentir más o menos satisfechos. Los resultados arrojaron que después de consumir huevos revueltos al desayuno con tostadas integrales y una porción de fruta, los niños redujeron en 70 calorías su ingesta a la hora del almuerzo.

La disminución de calorías consumidas al almuerzo significó una disminución del 4% en su ingesta diaria (entre 1.600 y 1.800 calorías). Hecho que cobra relevancia si consideramos que superar el umbral, aunque sea por poco, puede llevar al sobrepeso y la obesidad.

El hallazgo podría ser un aporte en la prevención de esta enfermedad, especialmente considerando que en Estados Unidos, un 17% de los niños son obesos.

Fuente: La Patilla

¿Cómo se puede quemar más grasa sin hacer más ejercicio?

Nuestros cuerpos utilizan principalmente dos tipos de combustibles para funcionar: grasa y carbohidratos.

Y lo que sería ideal para nosotros, o por lo menos lo que la mayoría desea, es que nuestro organismo pudiera quemar más cantidades de las reservas de grasa que almacena.

Algunos estudios sugieren que hay una forma de hacerlo, sólo hay que sincronizar el momento oportuno de cuándo comemos y cuándo hacemos ejercicio.

Uno de ellos fue el que llevó a cabo el doctor Adam Collins, de la Universidad de Surrey, en Inglaterra, que a través de un experimento buscó confirmar que una persona puede quemar más cantidad de grasa al cambiar sus hábitos de comida y de ejercicios, además que hay diferencias entre hombres y mujeres.

En la BBC quisimos saber qué tan cierta es esa teoría y si la suposición del doctor Collins es correcta. Y estos fueron los resultados.

Experimento 1: prueba de laboratorio


La investigación inicial de Collins mostró que para los hombres jóvenes, comer carbohidratos antes del ejercicio reduce significativamente la cantidad de grasa que sus cuerpos suelen quemar hasta tres horas después de la actividad, cuando están en reposo.

Cuando llevó a cabo el mismo experimento con hombres y mujeres, la diferencia fue que las mujeres quemaban más grasa si consumían carbohidratos antes de hacer ejercicio.

Experimento 2: efecto a largo plazo

Con el objetivo de saber si los resultados en el laboratorio podrían tener un efecto significativo en la rutina diaria de una persona, acudimos a un grupo de control de 30 personas, compuesto por 13 hombres y 17 mujeres.

Los voluntarios, que no solían hacer mucho ejercicio, fueron sometidos a tres clases supervisadas por semana: entrenamiento intervalo de alta intensidad, clases de Zumba y spinning.

Todos ellos fueron suministrados con una bebida para antes y después de cada clase. Una botella contenía placebo (sin calorías) y la otra una mezcla controlada de carbohidratos, aunque ninguno sabía en qué orden las estaba tomando.

Al comienzo del experimento se midió cuánta cantidad de grasa quemaban en reposo, además de otros controles como el peso, la circunferencia de la cintura y los niveles de grasa y azúcar en la sangre.

Resultado


Mientras todas la mujeres terminaron quemando más grasa al final del experimento, aquellas que ingirieron carbohidratos antes del ejercicio lograron hacerlo en mucha más cantidad.

En cuanto a los hombres, si bien quemaron un poco menos de grasa que al principio del experimento (como era de esperar en el cuerpo masculino), una vez concluido, la diferencia fue que los que tomaron carbohidratos después del ejercicio pudieron reducir mucha más grasa que las personas que los ingirieron antes.

No hubo diferencias importantes en el peso o en el tamaño de la circunferencia de la cintura, pero los niveles de azúcar en la sangre, así como los de grasa, se redujeron.

Conclusión

Definitivamente los hombres y mujeres queman la grasa y los carbohidratos de forma diferente.

El cuerpo masculino es mucho más "consumidor de carbohidratos", por lo que si una persona consume este tipo de alimentos el cuerpo se encargará de quemarlos antes que la grasa.

Eso no quiere decir que se eliminen, ya que el ser humano necesita comer y los carbohidratos son una parte importante de una dieta balanceada, pero si es recomendable consumirlos después de hacer ejercicio y no antes.

¿La razón? Al consumir carbohidratos después de la actividad física, el cuerpo de los hombres los utiliza para reemplazar el carbohidrato en sus músculos antes que quemarlo, por lo que quemará grasa en su lugar.

En cuanto a las mujeres, el resultado muestra claramente que comer antes del ejercicio es mejor si lo que quieren es quemar grasa.

El cuerpo de las mujeres tienden a quemar la grasa más fácil que el de los hombres y son mejores para conservar el carbohidrato, por lo que al consumirlos después del ejercicio lo que se está haciendo es sobrecargando al organismo de "combustible" y por ende disminuye su capacidad de que quemar grasa.

Si bien este estudio fue relativamente pequeño, al juntar la evidencia de los resultados del laboratorio con la muestra en las personas, se observa que al hacer pequeños cambios en el hábito de cuándo consumimos nuestros alimentos se podrá maximizar la cantidad de grasa que nuestro cuerpo quema durante el día, sin necesidad de aumentar la cantidad de ejercicio que hacemos.

Fuente: BBC

Hábitos que ayudan a mejorar los resultados de la dieta

Ponerse a dieta puede resultar todo un ritual para muchas personas, una rutina para otras o incluso un desafío para los que no lo hayan intentado antes, pero lo cierto es que independientemente del régimen alimenticio que sigamos o los kilos que queramos perder,existen pautas que marcan la diferencia a la hora de obtener los mejores resultados en el menor tiempo posible.

Lo primero que tenemos que hacer al iniciar una dieta, es incrementar el consumo de agua, siempre fuera de las comidas para ayudar a limpiar las toxinas que se desplacen por el organismo al deshacerse los cúmulos de grasa, este consumo debe incrementarse gradualmente, puesto que si no estamos habituados a beber agua abundantemente, podemos sentir hinchazón y malestar que nos desanimen a continuar con nuestros propósitos.

El ejercicio físico es otro de los pilares fundamentales sobre los que deberá apoyarse toda dieta, pues a parte de acelerar el metabolismo para incrementar la pérdida de grasa, aumentará nuestro tono muscular que evitará que la piel se afloje y junto con el consumo de agua, se mantendrá hidratada y en buenas condiciones.

Las personas que padezcan estreñimiento, deberán añadir a su rutina tisanas depurativas que les ayuden a retener las toxinas durante menos tiempo y poder acudir al baño más frecuentemente, de esta manera también se ofrece una ayuda extra al organismo a la hora de depurarse y recuperarse lo antes posible.

Elevar la temperatura corporal es otra estrategia que podemos usar para complementar todo lo anterior, pues está científicamente demostrado que el organismo incrementa su rendimiento y mejora sus funciones con altas temperaturas, motivo por el cual se eleva la fiebre cuando estamos enfermos, para poder contraatacar con mayor eficacia.

A parte del ejercicio físico, tomar entre dos y tres saunas semanales nos ayudará a elevar la temperatura y transpirar para eliminar más toxinas y contribuir a que nos sintamos mejor, especialmente a las personas que tienen tendencias a la acumulación de líquidos. Una vez que la sauna finaliza, debemos reponer los electrolitos perdidos de forma gradual, bebiendo agua o zumos paulatinamente para rehidratarse.


Fuente: 
http://www.consejosaludable.com/

La dieta después de los 60 años

Una vez cumplidos los 60 años conviene potenciar el consumo de alimentos como fruta, pescado y verduras

El tiempo no pasa en balde y los años no solo se adivinan en las arrugas sino en la salud en general. Con la edad, el organismo experimenta diversas modificaciones físicas, fisiológicas y psicosociales que hacen que nuestras necesidades nutricionales varíen. El siguiente artículo explica cuáles son los principales cambios que se producen al envejecer, cómo organizar la dieta para esta etapa de la vida y cuál la importancia de esos pequeños caprichos a la hora de comer.

¿Qué cambios se producen al envejecer?

El grupo de personas mayores es muy dispar, pues comprende tanto a personas de 60 años, que pueden estar todavía activas desde el punto de vista físico y laboral, como a personas de más de 80 años, que pueden tener su capacidad física o mental mucho más deteriorada. Las pautas alimentarias para cada tramo de edad tendrán que ser adaptadas según las capacidades de cada individuo. 

No obstante, los siguientes son los cambios más habituales a partir de los 60 años:

Problemas de masticación y salivación. Con la edad se originan en la mayoría de individuos pérdidas de piezas dentarias y se impone la necesidad de prótesis o dentaduras artificiales. Algunos pueden presentar disminución de la secreción de saliva. Todo ello hace que muchas de las personas de edad avanzada requieran dietas blandas o túrmix (triturada).

Falta de apetito. Se produce en parte, debido a la disminución de las necesidades energéticas a causa de la baja actividad física, y por otros factores psicosociales.

Cambios en la composición del organismo. Con los años, el cuerpo pierde masa muscular y masa ósea y aumenta su contenido en grasa.

Estreñimiento. Es habitual en personas ancianas. Para evitarlo hay que promover cierto grado de actividad física que incremente el tono muscular y una alimentación rica en cereales integrales, fruta y verdura.

Menor actividad física. Se va produciendo de manera progresiva, lo que condiciona un menor gasto energético. Si el consumo en calorías sigue siendo el mismo, se puede tener tendencia a ganar peso.

Factores psicosociales.
La persona de edad avanzada puede encontrarse sola, lo que limita su capacidad de autogestión del hogar y las comidas, y también favorece la tendencia hacia la depresión. En ocasiones, los problemas económicos limitan su adquisición de víveres.

Además, los cambios fisiológicos del organismo hacen que las personas mayores puedan sufrir en muchas ocasiones problemas de obesidad, diabetes, hipercolesterolemia o hipertrigliceridemia e hipertensión.
Organización básica de la dieta en personas mayores

La dieta de las personas mayores debe ser variada para asegurar el placer con la alimentación

Si se tienen en cuenta las circunstancias citadas, la dieta de las personas de edad avanzada debería ser suficientemente energética como para asegurar las necesidades de cada persona, pero no muy calórica ni rica en grasas, para evitar el aumento de peso y el exceso de colesterol y grasas saturadas. Debería aportar también suficientes proteínas, y ser una dieta variada para garantizar el placer con la alimentación.

En el caso de que el individuo padezca diabetes, se deberían controlar todos los alimentos con azúcares de la dieta, tales como el azúcar, mermeladas, bebidas azucaradas, dulces. En individuos con exceso de peso, debería vigilarse el aporte calórico de la dieta, y en individuos con hipercolesterolemia o aumento de los triglicéridos en sangre, debería asegurarse un buen control de las grasas saturadas, evitando alimentos como los lácteos enteros, embutidos grasos como el chorizo, mortadela o morcilla, carnes grasas, y pastelería, mantequilla y margarinas.

Así pues, la dieta debería contener tres o más raciones de fruta al día; al menos dos raciones de verdura diaria (unos 150 - 200 g); de tres a cuatro raciones semanales de carnes poco grasas (una ración de carne de 100 - 125 g de peso neto); de tres a cuatro raciones semanales de pescado o marisco; de tres a cuatro huevos por semana; y de cuatro a seis raciones de cereales y derivados al día, sobre todo integrales, repartiéndolos de la siguiente manera: dos a cuatro raciones por semana de legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc.), pasta de dos a tres veces a la semana y arroz también de dos a tres veces a la semana.

La osteoporosis se asocia a un déficit de calcio mantenido durante largos periodos de tiempo, de manera que en los ancianos las necesidades de calcio no están aumentadas, pero sí se debería asegurar una ingesta mínima de 800 mg/día. Son fuentes de calcio la leche y sus derivados como el yogur o los quesos. Se requieren de dos a tres raciones de lácteos diarias para garantizar estas necesidades. Otras fuentes de calcio son las almendras y la leche de almendras, bebidas de soja enriquecidas en calcio.

Por todo ello, habría que promover la variedad y la variación en la dieta, con independencia de la textura de la dieta que requiera el individuo (normal, blanda o túrmix) para fomentar una buena ingesta nutricional. Se deberá fomentar, por tanto, el consumo de alimentos frescos y de temporada.

Un ejemplo de menú diario podría ser el siguiente:

Desayuno. Café con leche. Tostadas de pan con jamón. Compota de manzana casera.
Comida. Arroz con verduritas. Pescado a la plancha. Melón.
Merienda. Patilla con yogur natural.
Cena. Tortilla francesa con pimientón y berenjena al horno. Pan integral. Melocotón.

Aspectos emocionales de la alimentación


Para las personas mayores, la alimentación constituye una de las pocas alegrías de su rutina diaria. Es por ello que evitar el aburrimiento en la dieta es fundamental. Así, por ejemplo, muchos de los individuos que requieren dieta túrmix acaban con la sensación de que comen cada día lo mismo. Si embargo, la palatabilidad y los cambios de textura no están reñidos. Se puede ofrecer a la persona mayor un cruasán con mantequilla en textura triturada, una tostada de pan con tomate y jamón serrano triturados o un puré de albóndigas en su salsa.

Además, ciertos alimentos que no deberían conformar parte de nuestra dieta diaria, como un cruasán, helados, dulces o incluso fritos y rebozados, pueden ofrecerse con moderación y de manera ocasional para asegurar un disfrute de la alimentación.